Buscando lo imposible en el espacio (última parte) Los Canales Marcianos

De forma tradicional, Marte siempre se ha visto como un planeta desierto, un lugar sin agua líquida en el que todo está seco y lleno de arena, como si fuera un desierto terrestre. De hecho, tres cuartas partes de su superficie son regiones de un color anaranjado y brillante formado por piedras y arena.

Pero, ¿y si en realidad todo ello era producto de una sequía reciente? ¿por qué no podría estar el planeta habitado por marcianos que han agotado sus reservas de agua con el paso del tiempo? Eso es lo que pensaban los creadores y seguidores del mito de "los canales marcianos".

Los canales marcianos

Todo empezó en 1877, cuando un astrónomo italiano llamado Giovanni Schiaparelli creyó ver unas extrañas líneas alrededor de Marte. Estaba perplejo frente a lo que veía con su telescopio, pero sin embargo allí estaba: Una especie de surcos rectos figuraban en la superficie del planeta sin motivo aparente. Giovanni apuntó rápidamente su nuevo descubrimiento y los llamó "canali". Esta palabra italiana puede significar tanto conductos naturales como artificiales. El astrónomo no dio ninguna opinión sobre su naturaleza, únicamente se limitó a decir que una especie de surcos rodeaban la superficie marciana.

Sin embargo, cuando el estadounidense Percival Lowell se encargó de investigar el asunto, directamente los clasificó como canales de origen extraterrestre, descartaba cualquier posibilidad de origen natural. Alguna civilización inteligente y avanzada debería estar moldeando el planeta a su gusto.

Este aficionado a la astronomía estadounidense dedicó buena parte de su tiempo a estudiar estas supuestas pruebas de vida extraterrestre. Después de años explorando el planeta, Lowell elaboró unos mapas con la situación de los canales que él había observado. Para reforzar sus teorías, publicó tres libros dedicados a este descubrimiento de proporciones épicas, Mars en 1895, Mars and Its Canals en 1906, y Mars As the Abode of Life en 1908.

Pero Lowell no se quedó ahí. Al mismo tiempo que presentaba sus mapas, aportó su punto de vista sobre su extraña construcción. Según sus teorías, Marte había estado habitado en tiempos pasados por una floreciente civilización. Con el paso del tiempo, el planeta había empezado a carecer de agua, el auge de esa civilización se estaba esfumando con los ríos y océanos que debían de poblar Marte hace cientos de años.

Ahora, el planeta rojo estaba habitado por una civilización decadente y moribunda, que desesperada por recuperar la fertilidad en el planeta había puesto en marcha un plan fantástico: Crear unos grandes canales que transportaran el agua desde los polos (donde todavía quedaban reservas) hacia el ecuador, donde se daba la mayor sequía.

Efectivamente, para Lowell esos canales eran un método para transportar agua desde los polos hasta el ecuador, era la última oportunidad para repoblar el planeta, los marcianos debían de estar desesperados. Aunque parezca una teoría muy fantasiosa y difícilmente creíble, en esa época despertó furor entre toda la población, especialmente en los astrónomos y aficionados, quienes corrieron a sus telescopios para intentar observar esas maravillas tecnológicas.

Con la popularización de la teoría, algunos astrónomos empezaron a darle la razón y dijeron que ellos también estaban trazando sus propios mapas con los canales. Sin embargo, algunos extraños sucesos empezaron a suceder entre la comunidad científica: Los mapas trazados por los diferentes astrónomos no coincidían, eran diferentes unos de otros. También hay que destacar que la gran mayoría de los astrónomos directamente no creyeron en estas teorías y nunca llegaron a ver canales en Marte.

¿Cómo se puede explicar esto? Porque, evidentemente, esos canales no eran más que una mezcla de escasez tecnológica y mucha imaginación. Me explico: Los telescopios que se usaron para explorar todos estos canales eran unos aparatos bastante mediocres comparándolos con la tecnología actual. Las lentes de estos aparatos sufrían imperfecciones con frecuencia, así como pequeños arañazos o cualquier rozadura. Combinando todas estas imperfecciones tecnológicas con mucha imaginación y ganas de ver algo extraño en Marte, inevitablemente nos encontraremos con supuestos canales que cambian de lugar según quién los mire.

También hay que destacar que junto a esos dos factores, uno que también tuvo importancia fue la existencia de canales y fracturas geológicas de origen natural. Por supuesto, estas fracturas no eran tan abundantes y su origen era exclusivamente natural. Por ejemplo, por destacar algunos de estos canales, tenemos el Valle Marineris, una fractura geológica de 4.000 kilómetros de longitud y hasta 7 de profundidad.

Como ya supondréis, esta teoría se desmoronó por sí sola con el avance tecnológico y la mejora de los telescopios, que enseguida demostraron que ningún canal artificial poblaba el planeta. De nuevo, el afán por encontrar cosas extraordinarias llevó a la mente humana a ver cosas que realmente no estaban allí.

De todas formas, sería bueno mencionar que ya en el año 1907, el naturalista Alfred Russel Wallace publicó en su libro Is Mars Habitable? la prueba de que los canales eran falsos. En este libro se explicaba que la temperatura y la presión atmósferica de Marte eran demasiado débiles para permitir la presencia de agua líquida. Es especialmente loable esta demostración científica, ya que desmontaba el mito sin necesidad de echar mano a los telescopios.

NOTA: Los mapas que he adjuntado a esta entrada se pueden ver en mayor tamaño en sus respectivas fuentes, las cuales cito bajo estas líneas.

Fuentes

Canales marcianos - Alt64
Canales marcianos - La Cartoteca
1ª imagen
2ª imagen
3ª imagen
4ª imagen
Continúe leyendo

Buscando lo imposible en el espacio: La cara de Marte

Hace unos días, en esta entrada, os mostraba el nuevo mapa que la NASA ha puesto a nuestra disposición para que exploremos Marte por nuestra cuenta. He de reconocer que la idea de poder ver con tanto detalle la superficie del planeta me dejó asombrado, y desde esa entrada no ha pasado un día sin que revise el mapa. Buscando algunos de los lugares más emblemáticos sobre los que podría buscar, me di cuenta de la gran cantidad de mitos que han alimentado la ufología y la creencia de que hay extraterrestres en sitios como Marte o la Luna. A raíz de esas exploraciones personales me encontré con dos de los más famosos mitos relacionados con el planeta rojo: "La cara de Marte" y "los canales marcianos". Entre hoy y la próxima entrada publicaré un par de artículos explicando estas falsas "obras de ingeniería marciana".

En los dos artículos que compondrán esta mini-serie, mostraremos el mito en cuestión, lo analizaremos y, por supuesto, demostraremos porqué es falso. También añadiré imágenes sobre el mito, ya que la mejor base para desmontarlo se basa en fotos de mayor calidad.

En los casos mencionados, los supuestos extraterrestres son seres inteligentes con capacidad para construir enormes infraestructuras, por lo que desmontar estos mitos es bastante fácil en cuanto avanza la tecnología y se reciben mejores fotos. Aún así, viene bien recordarlos, para evitar caer en el fallo.

Sin más dilación, comenzamos hoy con un mito que causó furor en la época de su descubrimiento, "La Cara de Marte".

La Cara de Marte

Corría el año 1976 cuando la sonda Viking 1 llegaba al planeta rojo. Esta sonda estaba compuesta por un conjunto de dos diferentes, una encargada a explorar Marte desde su superficie y otra encargada de explorarlo desde su órbita, recogiendo fotos. Esta última, conocida como Viking Orbiter I, tomó el 25 de julio de 1976 unas fotografías impactantes que reavivarían durante décadas la discusión sobre la vida marciana.

Estas polémicas capturas mostraban en detalle una región marciana conocida como Cydonia Mensae, situada en las coordenadas 33º norte y 13º oeste. ¿Y qué tenían de especial? Comprobadlo por vosotros mismos en la siguiente imagen:


Efectivamente, esa fotografía parecía mostrar una siniestra cara esculpida en el suelo marciano. Las interpretaciones ufólogas no tardaron en aparecer: Indudablemente, esto debería de ser una especie de monumento, una construcción extraterrestre. Al fin y al cabo, el ser humano ya ha retratado su cara sobre la Tierra, ¿por qué no iban a hacer lo mismo los extraterrestres? A falta de más pruebas, esta interpretación se hizo una de las más populares. Hay quien decía que los marcianos habían vivido en Marte hace miles de años, y esa cara era un resto de esa brillante civilización. Otros decían que era imposible que hubiera vida en Marte, pero sí que era posible que una civilización mucho más avanzada hubiera parado allí en mitad de un viaje interestelar y hubiera dejado allí esa figura a modo de estación espacial.

Este "monumento" medía 3 kilómetros de largo y 1'5 kilómetros de ancho, y su fotografía fue tomada a 1.873 kilómetros de altura. Lo que parecía ser la nariz sobresale de la figura, al mismo tiempo que los ojos parecen estar algo más hundidos. ¿Quién la habría esculpido? Desde los marcianos hasta una civilación lejana que pasó por Marte en su largo trayecto, todo tipo de afirmaciones se crearon a partir de esta imagen.

Desde un primer momento, los científicos lucharon contra estas interpretaciones, asegurando de que se trataba de una simple formación geológica. Una simple meseta con formaciones rocosas en su superficie creaba la ilusión de una cara (fenómeno que se conoce como pareidolia). Carl Sagan, en su libro "El mundo y sus demonios", mostró su opinión respecto al tema:

"Esas figuras merecen mayor atención con mayor resolución. Seguramente, unas fotos mucho más detalladas de la cara resolverán dudas acerca de la simetría y ayudarán a esclarecer el debate entre geología y escultura monumental"

Sería necesario esperar algunos años más hasta que el deseo de Sagan se cumpliera, pero hasta entonces esta misteriosa cara siguió alimentando numerosas leyendas y fantasías sobre la vida más allá de la Tierra.

Finalmente, en el año 2007 la cámara HiRISE (una potentísima cámara de 65 kg y coste de 40 millones de dólares) de la nave Mars Reconnaissance Orbiter volvió a fotografiar la zona con tecnología moderna y avanzada. Era la misma zona, la misma cara, pero diferente tecnología. La conclusión es evidente: La cara de Marte no era más que una simple meseta que, por distintos factores como la luz o sus salientes, se asemejaba a una cara humana.

Tomada desde 300 kilómetros de altura, la nueva fotografía desmiente el mito y demuestra que es un simple accidente geológico como cualquier otro. Bajo estas líneas tenéis al asesino del mito, una foto detallada y con todo lujo de detalles sobre la ya inolvidable cara de Marte. Si alguien sigue viendo alguna facción humana en este trozo de roca, directamente está obsesionado con buscar lo imposible en el espacio.


Si alguien quiere seguir investigando un poco más esta formación rocosa, en este enlace tenéis una bonita animación en 3D que rodea todos sus rincones.

Para el próximo artículo, los canales marcianos.
Continúe leyendo

Animales que ya no podemos ver (8ª parte) La Paloma migratoria

Si hay un animal que puede presumir de haber tenido una extinción rápida y fugaz, ése es la paloma migratoria. Basta con decir que en sólo un siglo, pasó de ser el ave más abundante de Norteamérica a ser un ave en peligro de extinción (y un poco más tarde, extinta). En su día, el 40% de las aves que habitaban Norteamérica eran de esta especie (como supondréis, un número nada despreciable). Y sin embargo, hoy no queda ninguna. ¿Por qué? Lo veremos más adelante, pero primero vamos a ver algunas características de esta interesante especie.

La paloma migratoria, de nombre científico Ectopistes migratorius, vivió en los vastos territorios de la costa este norteamericana, ocupando una gran parte de lo que hoy es Estados Unidos y Canadá. Como bien indica su nombre, se desplazaba en grandes grupos hasta que, en el siglo XX, su existencia llegó a su fin.

Sus características generales como el peso o la el tamaño eran bastantes parecidos a los de la paloma común, aunque su cuerpo estaba mejor adaptado a las migraciones. Por ejemplo, aproximadamente solían medir unos 32 centímetros del pico a la cola y pesaban unos 350 gramos (aunque la hembra siempre solía tener un peso y tamaño menores a los del macho).

Quizás la característica más sorprendente de este animal era su enorme capacidad de formar bandadas a la hora de desplazarse. Según decían los biólogos, era un animal muy social, y la vida en grupo era algo vital para él. Cuando tenían que desplazarse de un lugar a otro, las bandadas llegaban a alcanzar unas longitudes enormes. De hecho, hay algunos escritos de la época que aseguran que las bandadas llegaban a los 1'6 kilómetros de grosor y 500 kilómetros de longitud. Imaginad un manto de con casi dos kilómetros de grosor extendido sobre 500 kilómetros de cielo para entender lo que realmente era una migración de este ave. Algunos testimonios de la época en la que estos animales eran abundantes dicen que cuando un grupo de bandadas cruzaba una ciudad, ésta pasaba varios días completos con una disminución de luz y calor, ya que literalmente les tapaban el cielo. Eran como una enorme nube.

Mientras visitaba a unos amigos en Nueva Inglaterra, estando sentado en la cocina, de repente el cielo se oscureció, no había luz en la habitación y un ruido estruendoso empezó a oirse cada vez más, estaba seguro de que era un tornado. Cuando mis amigos vieron lo asustado que estaba exclamaron: "¡oh, eso son sólo las palomas volando sobre nosotros"

Otro punto importante sobre esta maravillosa ave es su gran colorido. Como veréis en la imagen de vuestra izquierda, la combinación de colores es enorme: Un tono azulado en la cabeza y el dorso, un color anaranjado en el pecho y blanco en el vientre. Además, las alas tenían los extremos negros y pequeñas motas negras. La cola también acababa en un color negro y muy a menudo los ojos estaban recubiertos de un plumaje de tono rojizo. Toda una combinación de colores. Sin embargo, en la imagen también veis una paloma que no cumple con todos estos colores ¿Por qué? Porque se trata de una hembra. El animal que hemos descrito antes, el que está situado en la parte inferior de la imagen, era un macho. La hembra (situada en la parte superior), a pesar de tener ciertas similitudes, poseía un color pardo en el dorso y en general todos sus colores eran más apagados.

La dieta de este animal era omnívora y muy variada. Se alimentaban de los frutos que producían los árboles y arbustos, de lo que encontraban por el suelo... Principalmente, eran nueces, bayas, bellotas, invertebrados, frutas e insectos. Las crías se alimentaban con leche de la madre (el término "leche de paloma" se refiere a una mezcla de alimentos semidigeridos) y con los alimentos regurgitados que traía el padre. Esta eficaz alimentación daba como resultado un crecimiento muy rápido, en el cual los polluelos estaban listos para independizarse con sólo dos semanas de vida.

También cabe destacar que esta especie sólo ponía un huevo por apareamiento. Sin embargo, el huevo eclosionaba rápidamente a los 13 días (y como hemos dicho, abandonaría el nido dos semanas después), lo cual permitía un buen crecimiento de la especie. Era una reproducción muy rápida.

Pasemos ahora a la curiosa historia de su extinción (como era de esperar, a causa de los humanos). Primero, vamos a situarnos a principios del siglo XIX. En esta época, la paloma migratoria es una de las aves que más abundan en el mundo entero. En esos momentos, los estadounidenses empiezan a cazarla para su propia alimentación y la de sus animales. Era una carne de pobres, un par de estas palomas se podían comprar por apenas dos centavos.

Con la expansión del ferrocarril por Norteamérica, los colonos empiezan a establecerse en nuevos territorios y, para alimentarse, empezaron a cazar a un ritmo enorme las aves más fáciles para ellos: Las palomas migratorias. Con un sólo disparo a un grupo que estuviera en plena migración caían varias aves a la vez.

Pero la caza excesiva no fue lo único que las perjudicó. Al mismo tiempo que el ferrocarril hacía más fácil el transporte de los humanos, la agricultura empezaba a destrozar áreas de bosque que anteriormente eran el hogar de muchas de estas palomas. Para 1850, sólo 50 años después del inicio de esta historia, el decrecimiento de esta especie ya era más que evidente. Sin embargo, la caza no se redujo, seguía siendo un animal fácilmente cazado.

30 años más tarde, en 1880, la situación ya era muy grave y estaba empezando a peligrar la especie. Los gobiernos empezaron a tomar conciencia de el problema en esta época y quisieron criar a la especie en cautividad, pero, como era de esperar, un ave migratoria no podía criarse bien en un espacio cerrado. Entonces llegó el momento más terrible para la especie. El fatídico día se produjo en 1896, cuando un grupo de cazadores mataron 25.0000 ejemplares en un solo día, aprovechando que estaban todos reunidos en una zona de cría y reproducción. Todos los adultos fueron exterminados y las crías murieron por falta de alimento y protección.

Pero, ¿sabéis qué pasó con esas 25.000 palomas cazadas? Pues que, mientras el tren las transportaba para que se usaran como alimento, éste se averió y tuvieron que tirar a todas las palomas, no las usaron para nada. Desde ese día, encontrarse a este animal era algo anecdótico, toda una proeza. Pero ahí no acaba todo, preparaos... ¿Os preguntáis quién mató a la última paloma migratoria que había en libertad? Nada más y nada menos que un pequeño niño de Ohio, en el año 1900.

Desde entonces, sólo se podían ver en cautividad, en los zoos. El último ejemplar que vivió con nosotros recibió el nombre de Martha. El 1 de septiembre de 1914, Martha moría en su jaula, para ser posteriormente congelada y mandada a un museo. El animal que estáis viendo a vuestra izquierda es ella, la última paloma migratoria que hubo.

Fuentes

Ectopistes migratorius - Wikipedia
Passenger Pigeon - Wikipedia (English)
Mi especie extinta favorita - Diario de un copépodo
1ª imagen
2ª imagen
3ª imagen
4ª imagen
Continúe leyendo

The Beatles (5ª parte) Beatles for Sale

Continuando nuestra serie sobre los Beatles, revisamos hoy su cuarto disco, "Beatles for Sale". Lanzado en 1964, este disco empezaba a mostrar el cambio que los Beatles experimentarían en sus próximos años. Los integrantes del grupo se empezaban a cansar de hacer lo mismo, de tantas giras y del abrumador éxito que los estaba comenzando a molestar.

Se puede decir que este es uno de los últimos discos de los Beatles que tienen un sonido pop "típico". Su próximo disco, Help!, se acercaría más al folk-rock y más tarde Rubber Soul tomaría un sonido más complejo y maduro. Este álbum, a pesar de que sigue manteniendo un estilo pop-rock en algunas canciones, mostraba una transición en el sonido de los Beatles, que se alejaban del pop alegre y marchoso para acercarse un poco al folk y a las letras más reflexivas.

Por supuesto, ese pequeño cambio que se iba notando ya en este disco no afectó para nada a las ventas, que seguían siendo abrumadoras.

Grabación e historia del disco

Para entender bien este disco, hay que conocer un poco la situación que en esos momentos estaban viviendo los Beatles. Estaban en un momento de máxima popularidad. Todo el mundo quería ver a los Beatles, había conciertos muy a menudo, el horario del grupo estaba lleno constantemente, las discográficas querían que sacaran nuevos discos... La fama estaba agotando al grupo, la popularidad se estaba volviendo en su contra.
Estaban bastante cansados durante la grabación de Beatles for Sale. No hay que olvidar que estuvieron batallando con sus giras durante todo el año 1964 y gran parte de 1963. El éxito es una cosa muy bonita, pero también es muy, muy cansado - George Martin (productor)
La propia portada es una muestra de esa situación, con unos Beatles cansados frente a un fondo otoñal. En esos momentos llegaba la época de Navidad, y los productores no iban a desaprovechar la ocasión: Los Beatles debían sacar un disco para diciembre y aprovechar las ventas.

Una de las consecuencias de esta presión fue la incorporación de versiones de otras canciones, práctica que habían dejado atrás en su anterior álbum. Con ocho canciones compuestas por los Beatles y seis covers, la mayoría de ellas se grabaron en un tiempo récord de 3 semanas y en días libres entre gira y gira. Un horario increíble e inhumano, fruto de la explotación por parte de los productores, que conocían el gran negocio que existía en los Beatles.

Pero este corto período de grabación no impidió que el talento de los Beatles para componer fuera tan bueno como siempre. A consecuencia de las duras condiciones de vida comentadas anteriormente, los Beatles empezaron a crear canciones más tristes que las de sus anteriores álbumes, que siempre mostraban una cara feliz y alegre de la vida. Tanto en las letras como en el sonido, el cambio estaba empezando, los Beatles habían decidido que era hora de empezar a renovarse. Por ahora este giro musical es pequeño y algo disimulado, pero en sus dos próximos discos veremos cómo se consuma este cambio en su carrera musical.

Canciones

Al estilo rock-pop y rock and roll típico de los Beatles se les suma en este disco el folk y el folk rock (e incluso un cierto toque country en algunas canciones). Este estilo más pausado se combina con letras más reflexivas y con temas más extraños para la música pop, como la tristeza o el resentimiento. En este disco, los únicos integrantes que compusieron fueron McCartney y Lennon, con un total de 8 canciones. Las otras seis que componen el álbum pertenecen a diversos autores. A continuación dejo la lista de canciones con su autor y su cantante principal en el disco:

- No Reply: Compuesta por Lennon-McCartney y cantada por Lennon
- I'm a Loser: Compuesta por Lennon-McCartney y cantada por Lennon
- Baby's in Black: Compuesta por Lennon-McCartney y cantada por ambos
- Rock and Roll Music: Cover de Berry y cantada por Lennon
- I'll Follow the Sun: Compuesta por Lennon-McCartney y cantada por McCartney
- Mr. Moonlight: Cover de Johnson y cantada por Lennon
- Kansas City: Cover de Leiber-Stoller y cantada por McCartney
- Eight Days a Week: Compuesta por Lennon-McCartney y cantada por Lennon
- Words of Love: Cover de Holly y cantada por Lennon-McCartney
- Honey Don't: Cover de Perkins y cantada por Ringo Starr
- Every Little Thing: Compuesta por Lennon-McCartney y cantada por ambos
- I Don't Want to Spoil the Party: Compuesta por Lennon-McCartney y cantada por ambos
- What You're Doing: Compuesta por Lennon-McCartney y cantada por McCartney
- Everybody's Trying to Be my Baby: Cover de Perkins y cantada por Harrison


El disco comienza con tres canciones cantadas y compuestas mayormente por Lennon. "No Reply", "I'm a Loser" y "Baby's in Black" suponen un comienzo que refleja perfectamente el estado de ánimo del disco en general, con un tono triste y algo desesperado. De estas tres primeras, quizás la que más destaque sea "I'm a Loser", una canción con un estilo folk muy influenciado por Bob Dylan y una letra más profunda (por ejemplo, el estribillo viene a decir: Soy un perdedor, y perdi alguien que esta cerca mio, soy un perdedor, y no soy lo que aparento ser). Esta canción narra la aventura de un desamor y la posterior depresión del cantante, que piensa que no vale para nada y se autodenomina como un "perdedor".

Probablemente, la canción que más éxito tuvo de todo el disco fue "Eight Days a Week". Siendo uno de los sencillos del álbum, llegó al número uno en EE.UU. El curioso título de la canción viene de una frase de Ringo, que se quejaba del gran trabajo que tenían en esa época y de que debían trabajar ocho días a la semana para completarlo. Con un estilo que vuelve a tomar alegría y ritmo creciente, esta canción fue fruto de bastante experimentación por parte del grupo, que llegó a grabar varias introducciones.

Si miramos el disco de una forma más general, nos encontramos con un predominio del folk-rock ("No Reply", "I'm a Loser", "Baby's in Black", "I'll Follow the Sun", "What You're Doing") y del rock and roll - pop/rock ("Rock & Roll Music", "Kansas City", "Eight Days a Week", "Words of Love", "Every Little Thing", "Everybody's Trying to Be My Baby"). Sin embargo, también se mezclan otro géneros, como el country rock - rockabilly ("Honey Don't", "I Don't Want to Spoil the Party") o el soul ("Mister Moonlight").

Recepción del público y la crítica

Como es de esperar, triunfa en ambos aspectos. Los Beatles tenían el apoyo de ambas partes.

Al igual que el resto de los discos de los Beatles, fue todo un éxito de ventas. Antes de publicarlo ya habían 700.000 discos reservados por los fans, y en cuestión de días se situó en lo más alto de las listas de ventas británicas. En total, el disco pasó 11 semanas en el primer puesto de ventas y 46 en la lista. La Beatlemanía estaba en todo su esplendor en ese momento y nadie estaba dispuesto a perderse un disco de los Beatles. Además, recordemos que habían lanzado el disco justamente en Navidad, lo cual siempre es un gran empujó para vender cualquier producto.

La crítica también se mostró de acuerdo con el disco. Por citar las calificaciones de algunas críticas musicales modernas, podemos ver que Allmusic le otorgó 5/5 estrellas, Blender 3/5 estrellas, y Pitchfork Media un 9'3 sobre 10. No llega a la calidad de sus composiciones más maduras, pero sin ninguna duda muestra el innato genio y talento de los Beatles.

Portada

La portada de este álbum es muy acertada, ya que representa a la perfección el estilo que había tomado. Mirándola detenidamente se ve a unos Beatles cansados, agotados y serios. La foto, tomada por Robert Freeman (uno de los fotógrafos habituales en la carrera de los Beatles, creador de más de una portada de sus discos), se hizo en el Hyde Park de Londres un frío día otoñal. Después de unas cuantas sesiones fotográficas, extrajeron la que más se parecía a la música. El estilo folk, reflexivo y cansado del disco se ve plasmado en esta maravillosa foto, que ya nos anuncia lo que vamos a escuchar.

Fuentes

Beatles for Sale - Wikipedia
1ª imagen
2ª imagen
3ª imagen
4ª imagen
Continúe leyendo

¿Cómo puede la Luna pertenecer a alguien?

Las estrellas, la Luna... todos esos astros nos han acompañado a la humanidad desde el principio. Nadie los ha poseído nunca, siempre han permanecido intocables en el cielo... ¿o no? Cuando oí la noticia de que había un empresario vendiendo la Luna, me pareció algo gracioso, no lo había pensado nunca. Mi actitud cambió cuando me enteré de que con ese juego había ganado ya más 50 millones dólares, se estaba haciendo millonario a base de vender parcelas lunares. La historia es increíble, pero cierta. Vamos a verla:

Dennis Hope y su "negocio"

Corría el año 1980 cuando el empresario estadounidense Dennis Hope encontró una fuente de ingresos que hasta ahora no había sido tocada por nadie, la Luna. Pensando en una posible colonización lunar en el futuro, empezó a vender parcelas lunares a todo el que estuviera dispuesto a pagar una buena suma por ellas.

La propiedad de los cuerpos celestes ajenos a la Tierra se establece muy claramente en el "Tratado del Espacio Exterior" (tratado firmado por la ONU en 1967), el cual dice que ningún país puede reclamar la soberanía sobre cualquier astro espacial. Pero, en una astuta jugada que aprovechaba un vacío legal, Dennis Hope reclamó que la Luna le pertenecía, ya que él no era un gobierno, sino una empresa.

"Quizás fue un error inocente, pero decidí llenar un formulario reclamando la posesión de la Luna, los ocho planetas vecinos a la Tierra y sus satélites".

Dennis Hope fue a una oficina de registro en San Francisco para reclamar todo lo anteriormente mencionado. Tras horas de discusión con los responsables del establecimiento, que sin duda estarían perplejos con este personaje, ganó el juego. Posteriormente, le enviaría cartas a los gobiernos de Estados Unidos, la URSS, y la ONU, todo ello para informar de que empezaría a vender legalmente parcelas lunares.

20 dólares por cada 0.4 hectáreas lunares. Este es el beneficio que está sacando a día de hoy. Más abrumados estaréis si os digo que ya más de 2'5 millones de personas han comprado un terreno. Teniendo en cuenta las cifras, ya ha recaudado aproximadamente unos 50 millones de dólares en ventas lunares desde 1980.

Y si no os gusta la Luna, este hombre tiene solución para todo, ya que también ha extendido las ventas hasta Marte e incluso Mercurio. Las oficinas en las que vende las propiedades se localizan por todo el planeta, y cada día se extienden más (por poner un ejemplo, hace unos años situó una en España). Por supuesto, el negocio también está en Internet. Como veis, su empresa (llamada Lunar Embassy) se está tomando el tema como algo serio, no parece ir en broma.

Como era de esperar, ya le han salido imitadores. Una empresa llamada Lunar Registry le intenta hacer la competencia con su propia página web y anuncios como "No hay nada mejor que tener tu propio cráter". Un empresario chino también se quiso meter en el negocio por su cuenta, aunque las autoridades chinas se lo impidieron.

También tenemos al chileno Jenaro Gajardo Vera, quien supuestamente inscribió la Luna en 1954 y se la regaló al pueblo chileno cuando murió. En su testamento dijo: "Dejó a mi pueblo la luna, llena de amor por sus penas"

Pregunta: ¿Os parece justo que sea millonario con este negocio?

Lógicamente, este tema ha sido bastante criticado y es objeto de un largo debate. Legalmente, Hope parece estar limpio, ya que en las leyes propuestas por la ONU en este tema hay un gran vacío. Pero, por otra parte, ¿el ser el primero en querer vender la Luna lo autoriza a hacerlo? Para mí, no.

Como decía la famosa Carta del Jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos:
¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?
También he encontrado unas declaraciones de Virgiliu Pop, investigador de la Universidad de Glasgow y del Instituto Internacional de Ley Espacial, que resumen muy bien la idea que todo esto me ha producido: «Él sólo afirmó que la poseía, como si alguien sostiene que es Dios o el rey del mundo»

En 2001, este investigador, a modo de broma, inscribió el Sol a su nombre: «Lo hice para mostrar cuán ridículo es decir que es mío porque yo lo digo. Si alguien sostiene que la Luna es suya creo que debería pagarme por la luz que recibe de mi propiedad».

Puede que esto parezca sólo un juego, quizás penséis que cuando se formalice la colonización lunar todo esto se deja atrás, pero lo que es bastante real es que Dennis Hope se está haciendo de oro con este negocio que se ha inventado.

Y vosotros, ¿qué opináis?
Continúe leyendo
 

El Busto de Palas está bajo licencia Creative Commons | Template design by O Pregador | Powered by Blogger Templates