Animales que ya no podemos ver (12ª parte) El Smilodon

El Smilodon, incorrectamente conocido como "Tigre dientes de sable" (aspecto que se explicará más adelante), se ha ganado una gran reputación como un gran cazador. Este género, que contiene tres especies muy parecidas entre sí, es altamente conocida gracias a sus largos colmillos. El Smilodon fatalis, Smilodon gracilis y el Smilodon populator suponen un género de poderosos felinos que dominaron toda América del Norte durante siglos.

Como decía en la introducción, el nombre común que se le suele aplicar a este género es incorrecto. En realidad, ese nombre se utiliza para nombrar a cualquier animal que posea unos dientes de sable. Aunque parezca mentira, hay un total de 27 especies que se merecen ese apodo. Muchas de ellas son biológicamente lejanas, pero por causas de evolución convergente han acabado desarrollar ese tipo de colmillos. Aunque es cierto que de todos los animales que portan esos colmillos el más famoso es el Smilodon, llamarlo "Tigre dientes de sable" es una inexactitud que puede acabar llevando al error.

Este animal apareció hace unos 3 millones de años, es decir, a finales del Plioceno. Poblaron toda América del Norte, y, al final de su existencia, intentaron colonizar América del Sur, coincidiendo con el Gran Intercambio Americano. Se extinguieron con el final del Pleistoceno, hace unos 12.000 años aproximadamente.

Estos felinos destacan por tener un cuerpo especialmente robusto y potente, más que cualquier felino actual. La evidencia de este hecho lo hallamos en sus huesos, los cuales son muy robustos y, por tanto, deberían estar diseñados para mantener unos músculos potentes y muy desarrollados. Esta potencia muscular se veía reflejada también en su peso: La especie más pequeña solía pesar unos 150 kg, mientras que la más grande alcanzaba los 350 kg. Se ha especulado que un macho excepcionalmente grande podría haber llegado a los 500 kg. Respecto a su altura, aunque también variara con la especie, solía rondar el metro o metro y medio, mientras que la longitud lateral podía llegar a los dos metros y medio. Sin embargo, esta musculatura no le daba mayor velocidad, ya que el Smilodon era más lento que cualquiera de los grandes felinos que vemos hoy.

Pero, sin ninguna duda, el aspecto más interesante de este animal son sus largos colmillos. Estos "dientes de sable", una versión prolongada de sus caninos, podían llegar a medir 20 centímetros y tardaban 18 meses en desarrollarse. Evidentemente, su principal uso era el de la caza. Cuando atacaban a una presa, dirigían su mordedura al cuello. De esta forma, sus grande colmillos partían literalmente sus los huesos de la presa y la mataban instantáneamente. Sin embargo, esto suponía un gran riesgo de ruptura para sus colmillos, así que también existía otra forma más delicada de llevar a cabo su objetivo: Hundían sus colmillos en el cuello de la víctima de forma que bloqueaban la tráquea (y, por tanto, bloqueaban la respiración) y al mismo tiempo destrozaban las arterias que llevaban sangre al cerebro (acto mediante el cual mataban definitivamente a la presa).

Sin embargo, se ha demostrado que la potencia con la que mordían era menor que la que ejercen otros felinos. Por ejemplo, el león puede realizar una mordedura tres veces más potente. ¿Para qué le servían entonces tantos músculos y largos dientes al Smilodon si su mordedura era más débil? La respuesta a esta aparente paradoja está relacionada con el tipo de caza que realizaban. Usando su pesado y poderoso cuerpo para inmovilizar a la víctima, el Smilodon clavaba sus colmillos en el cuello intentando alcanzar una longitud profunda. Gracias a esta forma de cazar, no era necesaria mucha potencia en la boca, sino una gran resistencia en los colmillos (aspecto en el que el Smilodon supera ampliamente a cualquier león) y una buena abertura de la boca (basta con decir que, mientras el león tiene una abertura de 65º, el Smilodon goza de una de 120º). Sencillamente, el Smilodon tiene una forma de caza diferente a la que practican otros felinos actuales. Por último, también hay que destacar que los colmillos estaban presentes tanto en hembras como en machos, por lo que no existía diformismo sexual.

Otro elemento implicado en la caza de este género eran sus patas. Dotadas de potentes músculos, estaban diseñadas no para correr, sino para derribar a su presa e impedir sus movimientos. Gracias a las uñas retráctiles y al peso de todo el cuerpo en general, el Smilodon podía mantener a su presa fijas en el suelo sin ningún tipo de posibilidad para escapar mientras sus colmillos hacían el resto.

Su alimentación era únicamente carnívora, y se especializaban en grandes presas: Bisontes, alces, camellos, ciervos, megaterios, crías de mamuts y mastodontes. Como se puede observar en los anteriores ejemplos, no solían atacar especies pequeñas, ya que su estilo de caza no eran las largas carreras y batallas, sino un ataque directo. Además, sus colmillos se habían especializado en atacar al cuello de la forma anteriormente descrita, por lo cual atacar presas pequeñas y huidizas era bastante incómodo para ellos.

Respecto a su organización social, se cree que estaban organizados en manadas gobernadas por uno o dos machos. También habría hembras, crías y machos jóvenes todavía en crecimiento. Todo esto se es una suposición de los expertos en base a numerosos fósiles que se estaban recuperando de una fractura grave. Si este animal fuera un cazador solitario, al romperse un colmillo o una pierna habría muerto casi instantáneamente por la imposibilidad de cazar. Sin embargo, el hallazgo de fósiles a mitad de la recuperación hacen pensar que el resto del grupo alimentaba y cuidaba al herido mientras se recuperaba.

Pero, ¿cómo se extinguió esta poderosa especie? El Smilodon fue parte de la extinción masiva que supuso el acontecimiento conocido como Gran Intercambio Americano. Este suceso fue una migración de las especies animales de Anérica del Sur hacia el Norte y la migración de las especies de América del Norte hacia el Sur. Esto fue un gran cambio en el hábitat y las costumbres de muchísimas especies. El Smilodon, como especie natal que era de América del Norte, emigró hacia América del Sur, donde su destino no fue demasiado bueno.

La principal causa fue la extinción de sus mayores presas. Como hemos dicho antes, el Smilodon se especializaba en animales grandes, como los megaterios o los mamuts. Y precisamente por culpa de esa excesiva especialización no pudo sobrevivir. Mientras que los grandes animales que habían sido sus presas durante largos años se iban extinguiendo, el Smilodon iba viendo cómo se reducía su rango de presas y hábitats.

Algunos biólogos también piensan que el ser humano pudo tener cierta influencia sobre ellos, pero más bien se tiene en cuenta el cambio climático que hubo en esa época. Unas temperaturas cada vez más difíciles para ellos, combinadas con el nuevo territorio, la presión de grupos humanos y, sobre todo, la falta de sus presas habituales, convirtieron la vida de esta especie en una odisea. Finalmente, acabó extinguiéndose alrededor del año 12.000 A.C.


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Mozart y la viruela

Wolfgang Amadeus Mozart es, probablemente, el músico más influyente y destacado de toda la historia. Compuso cientos de obras y abarcó una buena cantidad de géneros musicales. Pero hoy no hablaremos de su obra, sino de una enfermedad que pudo haber cambiado por completo el mundo de la música.

Todo empezó en el año 1767, cuando el joven Mozart tenía sólo once años. Su padre (Leopold Mozart), a sabiendas del gran talento que Wolfgang encerraba, había decido hace tiempo llevar a su hijo de gira por toda Europa. Poco a poco, Mozart iba ganando reputación y mostraba su talento allí donde fuera. Sin embargo, ese año ocurrió algo inesperado: Enfermó de viruela, una enfermedad mortal y temida por todo el mundo.

Pero... ¿Qué era la viruela? ¿Qué la causaba?

Es una enfermedad infecciosa y, sobre todo, altamente contagiosa. Causada por un virus, se contagiaba rápidamente mediante el contacto directo con un infectado. Es decir, para que el virus pase de un enfermo a alguien sano debe existir algún tipo de contacto entre ellos, no basta con estar en la misma sala y esperar a que el virus haga su recorrido por el aire. Por ejemplo, tocar a un enfermo, entrar en contacto con sus fluídos corporales o simplemente con usar algún objeto que él haya tocado (sábanas, ropa...) son los medios por los que se transmitía el virus. De este modo, cuando surgía un brote de viruela en una población todo el pueblo se contagiaba con rapidez y muy pocos lograban escaparse de ello.

Pero, volviendo al pequeño Mozart, ¿cómo se contagió él? ¿dónde fue atacado por la viruela?

Como alguno ya habrá supuesto, el causante de su enfermedad fueron los largos viajes a los que lo sometió su padre. Por aquellos tiempos, se iba a casar la archiduquesa María Josefa de Austria, hija de la emperatriz María Teresa I. Este acontecimiento real era una oportunidad única para que los músicos demostraran su talento en las numerosas fiestas y celebraciones por la boda. Y Mozart no podía ser menos. Junto con el resto de la familia, su padre se instaló con Wolfgang en un pequeño hostal de Viena.

Sin embargo, la boda no se celebró. Un brote de viruela había despertado fuertemente en Viena y la futura novia María Josefa había muerto a manos de la enfermedad. Este terrible acontecimiento deshizo todas las ilusiones que tenía la familia Mozart en triunfar allí, así que se prepararon para irse. Sin embargo, un poco antes de abandonar el hostal en el que estaban viviendo, Leopold advirtió una cosa: Los tres hijos del casero estaban gravemente enfermos de viruela. Asustado, se marchó de allí todo la rápido que pudo, pero ya era demasiado tarde: Unos días después, su hijo Wolfgang empezó a mostrar síntomas de haber contraído la enfermedad.

La enfermedad de la viruela presentaba diferentes períodos a lo largo de la infección. Al contagiarse, el primer período es el de la incubación. Durante 7-17 días el afectado no siente nada raro. No es contagioso y no hay ninguna forma de saber, a simple vista, si está o no enfermo. Es decir, es el período disimulado, el virus va avanzando sin que nadie lo note.

Pasada esta primera fase, la fiebre hace acto de aparición. Llegando a alcanzar unas temperaturas de 40 grados, el malestar del enfermo es ya evidente. Unos cuatro días después de este período febril, empiezan los síntomas más característicos de la enfermedad: Las erupciones.

Las erupciones se extienden por todo el cuerpo del enfermo en sólo 24 horas, y al poco tiempo estas pequeñas erupciones se van convirtiendo en abultamientos llenos de un líquido espeso y opaco. Estos abultamientos tienen un pequeño agujero en el centro, como si fuera un ombligo. Este es, sin ninguna duda, el período más contagioso y peligroso de la enfermedad.

Al cabo de unos cuatro o cinco días, los abultamientos se convierten en pústulas. Estas pústulas son altas, redondas y firmes. De hecho, los infectados por esta enfermedad siempre decían que en este período se sentían como si tuvieran balines incrustados bajo la piel. Pasadas unas dos o tres semanas desde entonces, se forma una costra en las pústulas y éstas se acaban cayendo. La enfermedad ha terminado.

Por supuesto, no todos finalizan este proceso. De cada diez afectados por la enfermedad, mueren tres de ellos durante el desarrollo de los acontecimientos. Es una tasa bastante alta de mortalidad.

Volvamos otra vez a la vida de de Mozart. Como recordaréis, tras darse cuenta del brote de viruela en Viena, la familia Mozart había abandona rápidamente el hostal. Y Wolfgang, que había contraído allí la enfermedad, no empezó a mostrar los dolores hasta justamente una o dos semanas después de abandonar la ciudad. Este era, efectivamente, el primer período, la incubación.

Leopold y la hermana de Wolfgang escribieron en una carta los síntomas que estaba empezando a desarrollar su querido hijo por aquél entonces:
"Wolfgang se estaba quejando de sus ojos. Noté que su cabeza estaba caliente, que sus mejillas estaban también calientes y muy rojas, pero que sus manos estaban frías como el hielo. Además, su pulso no era normal. Entonces le dimos un polvo negro y lo pusimos en una cama. Durante la noche Wolfgang estuvo muy agitado y por la mañana todavía tenía fiebre (...) Cogió la viruela, por lo que estuvo tan enfermo que no pudo ver nada durante nueve días y tuvo que cuidar sus ojos varias semanas después de recuperarse"
La fiebre, la cual se corresponde con el segundo período, atacó fuertemente a Mozart, que no pudo recuperarse a pesar de los diversos tratamientos que le aplicaron. Pero un síntoma muy curioso mencionado en la cita anterior es la pérdida de la visión. ¿Por qué dejó de ver? ¿En qué afectaba esta enfermedad a la visión? La respuesta es sorprendente: Aunque una de las consecuencias de la viruela era una leve ceguera, todo apunta a que los párpados de Mozart se llenaron tanto de erupciones y pústulas que apenas podía abrir los ojos.

Después de esta aterradora experiencia, Mozart acabó saliendo victorioso de la enfermedad, logró sobrevivir a ella. Las secuelas no fueron demasiado graves: Las marcas en la piel que muchos supervivientes de la viruela sufren no se presentaron en Mozart, pero durante varias semanas mantuvo el problema con la visión, ya que uno de los mayores focos de erupciones de la enfermedad es la parte superior de la cabeza.

Sea como sea, Wolfgang fue un chico con suerte. En aquella época la viruela mataba a miles de personas y el contagio era increíblemente alto. No fue hasta el finales del siglo XVIII y principios del XIX cuando por fin se logró encontrar la vacuna contra la viruela. En la época en la que Mozart fue infectado, únicamente existía una "prevención" conocida: La inoculación.

En realidad, este tratamiento más que preventivo a veces suponía la muerte del paciente. La inoculación se basaba en la existencia de cepas de viruela más "blandas" y leves, conocidas como "viruela menor". Pasar este tipo de viruela es mucho más fácil y conlleva menos riesgos. Cuando alguien se quería prevenir de coger la viruela "mayor", el médico tenía que extraer el virus de la viruela menor de un enfermo e inyectárselo al paciente. Evidentemente, aunque este método funcionaba a veces (la viruela sólo se pasa una vez, luego se consigue la inmunidad), era muy inseguro.

El paciente corría muchos riesgos de infectarse con la viruela mayor en vez de con la menor, y buena parte de los que asistían a estos tratamientos acaban muertos. Ante tales situaciones, el método de la inoculación ganó muchos detractores, entre ellos el propio padre de Mozart, que nunca quiso inmunizar a sus hijos:
"Tratan de convencerme de que inocule al niño con viruela. Pero como les he expresado claramente mi aversión a esta impertinencia me han dejado en paz. Aquí la inoculación es una moda. Pero por mi parte dejaré el asunto en manos de Dios. Depende de Su gracia si Él desea mantener el prodigio de la naturaleza en este mundo en el que Él lo ha situado o llevárselo Consigo"
Probablemente, Leopold hizo lo correcto al tomar esta decisión. Y es que, realmente, no hubo forma segura de prevenir al enfermedad hasta que llegó un hombre con la respuesta, Edward Jenner.

Jenner tuvo una magnífica idea: En vez de usar el método de inoculación usando viruela de humanos, usó el virus de la viruela de vaca. Sus experimentos sentenciaron la lucha contra la enfermedad. Le introdujo a un chico la viruela de vaca; días después, el joven empezó a sufrir un pequeño malestar, pero no fue nada grave y se curó pronto. Según Jenner, ese joven no volvería correr riesgo de coger la viruela. Y así lo demostró: Le inyectó la cepa humana y el chico no mostró ningún síntoma. Había resistido al virus que años atrás había matado miles de personas en cuestión de días.

Por fin, había hallado la solución. Jenner creó el término "vacuna" a partir de "variolae vaccine" (viruela vacuna). Con el tiempo, la vacunación se extendió por el mundo entero y para el año 1977 la enfermedad ya se había extinguido en el mundo entero. A día de hoy, las plagas de viruela son sólo una fantasía que no puede ocurrir.

Cabe destacar también que, recientemente, se ha anunciado con cierto toque de sensacionalismo que la viruela vuelve a África. Cierto es que la viruela ha aparecido en humanos de nuevo, no se puede negar, pero no hay que entrar en pánico. En el estudio llevado a cabo se demuestra que esta variante de la viruela ha saltado desde los simios hasta los humanos. Es decir, el simio contagia al humano, pero los humanos no se pueden contagiar entre sí. Por tanto, ahora mismo sigue siendo impensable que una población acabe contagiándose entre sí como ocurría antiguamente. La causa de que algunos afectados estén sufriendo esta enfermedad es porque han comido o han estado en contacto con roedores y simios enfermos. La viruela humana está completamente eliminada.

Además, se cree que esta variante de la viruela aparecida en África sólo tiene un índice de muertes de entre un 1 y un 10 por ciento. Si se aplica la seguridad necesaria y se usa de nuevo la vacuna en caso de que sea más seguro, el problema se solucionará sin ningún inconveniente.

El Mozart del futuro no estará en peligro por culpa de esta enfermedad.

Fuentes

Mozart y la viruela - Wikipedia
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Algunos relatos de Edgar Allan Poe (10ª parte) La caída de la casa Usher

Continuamos nuestra serie sobre los relatos de Edgar Allan Poe con uno especial, "La caída de la casa Usher". ¿Y por qué es especial? Porque Poe consideraba esta obra como una de las más logradas que había escrito nunca (según se dice, para él era la segunda mejor, sólo superada por "Ligeia").

El enlace para leer el relato de forma completa en Wikisource es este. Como siempre, en este artículo el final no se desvela, pero recomiendo leerlo antes para entender mejor todos los aspectos.

Breve resumen del relato (sin desvelar el final ni datos claves)

Nuestro protagonista es invitado a pasar unos días con un viejo amigo suyo, el señor Roderick Usher. Éste tiene un delicado estado de salud, totalmente incomprensible para sus médicos. Temiendo por su muerte, su amigo decide hacerle compañía en su terrible mansión, únicamente habitada por él y su hermana, la cual también está algo enferma. Tras varios días en esa oscura y sobrecogedora mansión, lady Usher muere. Desde ese acontecimiento, el señor Usher no se volverá a comportar igual, mientras que el protagonista empieza a sentirse asustado al ir descubriendo poco a poco que la enfermedad de su amigo empeora mientras un suceso terrorífico empieza a suceder.

Análisis del contenido

Este relato se diferencia del resto de Poe porque tiene bastante más complejidad y longitud. Es un relato lleno de descripciones, recursos literarios, citas y menciones a otras obras... Las ya de por sí complejas descripciones se vuelven mucho más expresivas y emotivas en esta obra. La mayor parte del ambiente que tiene la obra se consigue gracias a esta detallada técnica narrativa, ya que la parte de acción del relato queda relegado simplemente a unos cuantos párrafos finales.

"Contemplaba yo la escena ante mí — la simple casa, el simple paisaje característico de la posesión, los helados muros, las ventanas parecidas a ojos vacíos, algunos juncos alineados y unos cuantos troncos blancos y enfermizos — con una completa depresión de alma que no puede compararse apropiadamente, entre las sensaciones terrestres, más que con ese ensueño posterior del opiómano, con esa amarga vuelta a la vida diaria, a la atroz caída del velo"

El ambiente logrado es, sin ninguna duda, el mayor atractivo de la obra. Es una mezcla de tristeza, nostalgia (el protagonista y el decadente Roderick Usher fueron grandes amigos en la infancia), suspense, terror, locura... Todo ello se consigue gracias a las detalladas descripciones en primera persona del autor, que nos cuenta en todo momento sus sensaciones, sentimientos y reflexiones.

"Era una sensación glacial, un abatimiento, una náusea en el corazón, una irremediable tristeza de pensamiento que ningún estímulo de la imaginación podía impulsar a lo sublime. ¿Qué era aquello—me detuve a pensarlo—, qué era aquello que me desalentaba así al contemplar la Casa de Usher? Era un misterio de todo punto insoluble; no podía luchar contra las sombrías visiones que se amontonaban sobre mí mientras reflexionaba en ello"

Un aspecto al que Poe le da bastante importancia es la enfermedad de Roderick Usher, aunque parece que, más que los síntomas físicos, describe los aspectos psicológicos que ésta conlleva. El protagonista reflexiona sobre cualquier cambio en las rutinas del enfermo y a menudo recuerda cómo era su vida en la adolescencia, cuando jugaban juntos como los grandes amigos que eran. Ahora, sin embargo, Usher le estaba empezando a dar miedo por su forma de actuar, llegando a pensar que se había vuelto definitivamente loco.

"Sus maneras corrientes desaparecieron. Sus ocupaciones ordinarias eran descuidadas u olvidadas. Vagaba de estancia en estancia con un paso precipitado, desigual y sin objeto. La palidez de su fisonomía había adquirido si es posible, un color más lívido; pero la luminosidad de sus ojos había desaparecido por completo (...) Me ocurría a veces, en realidad, pensar que su mente, agitada sin tregua, estaba torturada por algún secreto opresor, cuya divulgación no tenía el valor para efectuar. Otras veces me veía yo obligado a pensar, en suma, que se trataba de rarezas inexplicables de la demencia, pues le veía mirando al vacío durante largas horas en una actitud de profunda atención, como si escuchase un ruido imaginario"

Otro punto curioso es la inclusión de un poema a mitad de la obra. Titulado como "El palacio hechizado" y supuestamente compuesto por el mismo señor Usher, en realidad es un poema publicado por Poe en la revista "Baltimore Museum" en 1839. Son seis pequeñas estrofas de ocho versos cada una que están perfectamente coordinadas con la obra en general y que se integran al momento en el que se recitan como si se hubiera compuesto especialmente para él.

"Pero seres malvados, con ropajes de luto,
asaltaron la elevada posición del monarca;
(¡ah, lloremos, pues nunca el alba
despuntará sobre él, el desolado!)
Y en torno a su mansión, la gloria
que rojeaba y florecía
es sólo una historia oscuramente recordada
de las viejas edades sepultadas"


Valoración personal/Recomendación

El simple hecho de que sea uno de los favoritos de Poe es una excusa más que suficiente para leerlo. Aunque, eso sí, puede resultar un poco pesado para el que no haya leído el resto de relatos del escritor. Sus amplias descripciones y recursos literarios son una delicia para cualquier aficionado a Poe, pero pueden resultar un poco cargantes al que se esté iniciando con este autor. Si has leído más relatos de Poe y te gusta, no lo dudes, este no te decepcionará. Si Poe es algo nuevo para ti, revisa otras obras más características suyas, como "El pozo y el péndulo" o "La verdad sobre el caso del señor Valdemar" antes de leer esta.

La clave para disfrutar esta obra es leerla detenidamente. Se ve claramente que la intención de Poe en este relato es crear belleza con sus palabras, no contar un relato de terror habitual. Está lleno de recursos literarios y hay que saber apreciarlos, parándose a leer cada párrafo y captar todos los detalles posibles. De lo contrario, lo único que sacaremos en limpio de esa lectura será un relato pesado y aburrido, algo totalmente contrario a lo que esta historia es en realidad (de hecho, muchos escritores lo consideran uno de los mejores relatos cortos de toda la literatura).

Fuentes

La caída de la casa Usher - Wikipedia
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Animales que ya no podemos ver (11ª parte) El Mamut

El mamut es, posiblemente, uno de los animales extinto más conocidos. En realidad, el mamut es un género que contiene varias especies diferentes entre sí, aunque de todas ellas la más conocida es la del mamut lanudo. De todas formas, hoy haremos un repaso a las características comunes o generales de este género que tanto se parece a nuestros enormes elefantes, un animal grande, robusto y pesado.

Su nombre científico, "Mammuthus", es fruto de una curiosa anécdota: La tribu de los mansi creía que los mamuts eran animales subterráneos que morían cuando les daba la luz del Sol. Esta falsa y equivocada creencia se formó porque siempre que veían a un mamut, estaba muerto o era un fósil, por lo que llamaron a estos animales "Mammot", que viene a significar "topo de tierra".

Los mamuts vivieron en el Neógeno, desde hace aproximadamente 4,8 millones de años hasta hace 3.700 años (por lo que convivieron con humanos), y se extendieron por casi todo el globo: Norteamérica, Europa, Asia y África.

El peso de estos gigantes solía rondar las 6 u 8 toneladas, aunque se han llegado a observar en casos excepcionales machos de más de 12 toneladas. La altura varía bastante con la especie, pero normalmente superaban en altura a los elefantes: El más grande ellos (Mamut de río Songhua) tenía 5'3 metros de altura y 9 metros de longitud; mientras que el más pequeño (Mamut lanudo) solía medir de 2 a 3 metros de altura.

Sus características más importantes son, sin duda, los colmillos, la trompa y el pelaje. De los colmillos sabemos que son los dos dientes incisivos superiores y que eran bastante más grandes que los del elefante: Medían 2'5 metros y pesaban 50 kilos. A los seis meses de edad desarrollaban unos mini-colmillos y sólo un año más tarde florecerían los colmillos permanentes, los cuales no dejaban de seguir creciendo hasta la muerte del animal.

La trompa era muy robusta y musculosa, adaptada a hacer todo tipo de movimientos. Principalmente la utilizaba para la alimentación (un punto del que hablaremos más adelante), pero le daba muchos otros usos. Por ejemplo, la utilizaba para bañarse con agua como hacen los elefantes o para restregarse barro (el cual lo protegía contra los mosquitos).

El pelaje era una característica que sólo presentaban los mamuts que habitaban las zonas frías del norte. Estaba enmarañado y llegaba a cubrir todo el cuerpo del animal. Evidentemente, su función era la de retener el calor y protegerse contra el frío, por lo que algunas especies que habitaban en zonas templadas se deshicieron de él. Otra interesante característica que diferenciaba a los mamuts de la zona fría de los de la zona cálida eran las orejas. Mientras que los primero desarrollaron unas orejas muy pequeñas que les ayudaban a mantener el frío en el cuerpo (su tamaño sería comparable al de un quinto de las orejas de los elefantes), los segundos tenían unas orejas enormes.

Otro aspecto característico de los mamuts era su joroba. Según parece, desarrollaron una joroba de músculo, grasa o pelo en la parte superior de la espalda. Este dato lo sabemos gracias a una combinación de los fósiles y las pinturas rupestres: Mientras que los fósiles indican una espalda plana, las pinturas rupestres mostraban una espalda muy curvada. La conclusión a esta paradoja sería la presencia de las anteriores jorobas.

Los mamuts se solían organizar en sociedades matriarcales, en las cuales las hembras dominaban la manada. Cuando los machos alcanzaban la maduración sexual abandonaban el grupo y sólo se apareaban durante una pequeña época del año, de tal forma que las crías naciesen en la época estival, cuando había más alimento. La gestación duraba 22 meses aproximadamente y solía nacer una única cría por cada embarazo.

Respecto a su alimentación, eran unos animales herbívoros. Tomaban cualquier alimento vegetal, pero sobre todo su alimentación se basaba simplemente en hierba. Esta alimentación le obligaba a tomar casi 180 kilos diarios de comida, todo ello acompañado con hojas o cortezas que completaban sus necesidades. La gran cantidad de hierba que tomaba le obligó a desarrollar unos molares especializados que tenían pequeñas crestas de esmalte para masticar y romper su alimento.

Respecto a su extinción, al igual que ocurrió en otros casos (véase el megaterio o el alce irlandés) fue una mezcla de bastantes factores: Cambio climático, caza y una hipotética enfermedad

- El cambio climático que se produjo hace unos 13.000 años aumentó considerablemente las temperaturas y produjo grandes cambios en sus hábitats. Por ejemplo, los pequeños arbustos con los que complementaban su alimentación empezaron a ser sustituidos por grandes árboles, los cuales redujeron considerablemente la población de mamuts. Además de cambiar su hábitat, el aumento de temperaturas también afectó directamente a los mamuts poseedores de pelaje. Por ejemplo, se cree que gran parte de los mamuts lanudos podrían haber muerto por hipertermia, ya que su gran pelaje no permitiría un buen equilibrio térmico.

- Se sabe que el hombre cazaba a los mamuts. Cabe destacar que no fueron la causa principal, pero sí que pudieron ser un buen complemento para su extinción en la época del cambio climático, cuando la población era cada vez más escasa. Puntas de flechas clavadas en mamuts y pinturas rupestres demuestran que tanto el Homo sapiens como el Homo erectus se alimentaban de la carne de mamut.

- Y por último, existe una hipótesis que culpa de la extinción de los mamuts a una gran epidemia. Según dice, la enfermedad habría sido transmitida por el hombre y los animales domésticos que llevaban consigo en sus migraciones. Un simple brote de alguna enfermedad muy virulenta podría haber causado grandes estragos en una sociedad que tarda tanto en reproducirse y en reponer las pérdidas con nuevas crías (recordamos que sólo había una cría por apareamiento y la gestación duraba 22 meses). Sin embargo, esto es sólo una hipótesis y no hay hechos científicos.

Sea como sea, este es uno de los animales extintos de los que tenemos mejores datos. Los numerosos fósiles y pinturas rupestres se ven acompañados por los individuos congelados, los cuales representan una gran ayuda para su estudio. De hecho, algunos de estos individuos congelados están casi intactos. Recientemente, en Siberia, se encontró a una cría con los ojos intactos y casi todo el pelaje en su cuerpo. Hasta tal grado llegan las buenas condiciones de conservación que se ha llegado a plantear la clonación de la especie utilizando su ADN en óvulos de elefantes asiáticos.

Fuentes

Mammuthus - Wikipedia
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Tsar, la mayor bomba lanzada por el hombre

Son mundialmente conocidas las bombas de Hiroshima y Nagasaki, posiblemente las mayores demostraciones de lo que el poderío de las bombas atómicas pueden llegar a hacer. Sin embargo, muchas otras armas nucleares han sido usadas a lo largo de la historia. No con fines bélicos, pero sí a modo de prueba, el mundo ha presenciado ya la explosión de muchísimas armas nucleares. Hoy veremos una de esas pruebas, una bomba que fue capaz de dejar en ridículo a las detonadas en los territorios japoneses. La mayor explosión causada por el hombre: La bomba del Zar (o Tsar, como también se le conoce)

Esta bomba fue construida por la Unión Soviética, con el único objetivo de demostrar su enorme poderío militar frente a Estados Unidos en la Guerra Fría. Y sin duda lo logró: Hasta ahora, ninguna otra bomba ha igualado o superado el poder de la Tsar. Goza de una potencia que ronda los 50 megatones, aunque la mayoría de las fuentes históricas aseguran que llegó a los 57 megatones. Para entenderlo de forma más clara, esta explosión equivale a la de 57 millones de toneladas de TNT.

Pero eso no es todo. Según se cree, el diseño inicial de la bomba permitía una explosión de 100 megatones, que posteriormente se redujo casi a la mitad por distintos motivos (principalmente ecológicos, ya que esto suponía un golpe muy duro para el medio en el que se detonaba).

La bomba, que pesaba unas 27 toneladas y medía unos 8 metros de largo por 2 de ancho, fue desarrollada por un grupo de físicos soviéticos encabezados por Ígor Kurchátov (quien, paradójicamente, más tarde acabaría luchando contra el uso de la energía nuclear con fines bélicos)

Como podemos ver en la imagen de la izquierda, la bomba fue capaz de superar a todas las anteriormente detonadas. El pequeño punto rosa que hay en medio es la famosa Fat Man, la bomba detonada en Nagasaki. El círculo naranja representa a la mayor bomba lanzada por Estados Unidos, la Castle Bravo. Sin embargo, pierden todo su poder frente a la Tsar, representada en este caso con el círculo rojo (o lo que es lo mismo, toda la esfera)

Tras una larga época desarrollándola, la bomba del Zar fue detonada el 30 de octubre de 1961 en el archipiélago de Nueva Zembla, en el Océano Ártico. El encargado de llevar esta peligrosísima arma fue el piloto Andrei E. Durnotvsev, que se elevó a unos 10.500 metros de altura con su bombardero Tupolev Tu-95. A las 11 y media de ese día, se lanzó la bomba. Tres minutos después, a unos 4000 metros de altura, se consiguió la mayor explosión lograda por el hombre.

Las medidas de protección en este experimento fueron bastante cuidadas. Al piloto lo protegieron con todos los medios posibles: Lo equiparon con unas gafas especiales, le dieron tiempo suficiente como para colocar su avión a una distancia segura y, además, repintaron toda la nave con una pintura especial reflectante para que la onda térmica no le afectase. Pero ante todo se tuvo bastante cuidado en reducir todo lo posible las consecuencias ecológicas (dentro de lo que cabe esperar en unas pruebas de este tipo, el experimento fue más "limpio" de lo normal): Se modificó técnicamente la bomba para que la mayor parte de la energía producida proviniera de un proceso de fusión en vez de uno de fisión y se consiguió que no hubiera ninguna lluvia radiactiva posterior.

Si en vez de esta versión "suavizada" se hubiese usado la versión contaminante y potente que se habría liberado en una guerra, miles de kilómetros habrían quedado mutilados por una continua contaminación nuclear. La lluvia nuclear habría azotado a toda Europa Oriental, desde Rusia hasta Hungría o Polonia. Según se cree, esta explosión habría supuesto el 25% de toda la radiactividad emitida en el mundo desde las primeras bombas atómicas. Fue una suerte que los encargados del proyecto decidieran hacerla menos contaminante.

¿Pero cómo fue la explosión? ¿Qué se sintió cuando este artefacto explotó?

Bueno, en primer lugar, la zona más cercana a la bomba aumentó su temperatura en millones de grados. El cegador destello que desprendió tuvo tal intensidad que pudo verse a 1000 km de distancia y la onda de choque pudo romper cristales a más de 900km de la explosión. De hecho, esta onda de choque tuvo la suficiente fuerza como para girar alrededor de la Tierra tres veces (no es ninguna aproximación, sino que unas máquinas distribuidas alrededor de todo el planeta se dedicaron a seguir la onda de choque y comprobar su trayectoria).

La característica nube con forma de hongo llegó a alcanzar una altura de 64.000 metros y la onda térmica llegó a "abrasar" totalmente a todo lo que estuviera en un radio de 100 km respecto a la explosión (cualquier persona en ese radio moriría quemada automáticamente). Con esta bomba, los soviéticos habían dejado claro su poder.

Y es que en realidad ese era su objetivo. Estudios posteriores demuestran que un arma de este tipo sería poco eficaz en una guerra real. Por ejemplo, el enorme tamaño y peso del arma no permitirían su inclusión en un misil balístico internacional. La única medida de transportarla sería usando un bombardero, el cual iría demasiado lento por culpa del lastre y supondría un blanco fácil para el enemigo. Además, como en una guerra se usaría la versión potente de esta arma, el bombardero no habría podido escapar de la explosión. Sería una misión suicida.

Además, entre las desventajas de usarla en combate, encontramos un gran gasto inútil de energía, ya que gran parte de ésta se escaparía hacia el espacio y se malgastaría inútilmente. A pesar de todo ello, esta bomba fue una demostración de lo que el hombre puede hacer y nos mostró el punto al que puede llegar la energía nuclear usada con malos fines.



Fuentes

Bomba del Zar - Wikipedia
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3ª imagen
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