El Hombre de Piltdown es, probablemente, uno de los fraudes más grandes de la historia de la ciencia. Cuando a principios del siglo XX se descubrió el cráneo de un animal mitad hombre mitad simio, todo el mundo se asombró de lo que prometía ser el descubrimiento del siglo, se había encontrado el eslabón perdido en la evolución humana (*el término de "eslabón perdido" es científicamente incorrecto, al final del texto dejo a modo de epílogo una explicación sobre ello).Sin embargo, ese fantástico animal nunca llegó a existir, fue todo un fraude alimentado por el misterio.
Descubrimiento del "Hombre de Piltdown"
Todo empezó en el año 1912, en Inglaterra. En el pequeño pueblo de Piltdown, situado en el condado de Sussex, un obrero encontró un hallazgo fascinante. Junto a unos fósiles de animales extintos y herramientas primitivas, encontró situados en una cantera un cráneo, una mandíbula y un diente. El obrero le dio todos estos restos al arqueólogo aficionado Charles Dawson, quien se quedó asombrado de lo que estaba viendo: Sin ninguna duda, el cráneo era humano, pero la mandíbula era la de un simio.
Charles Dawson prosiguió la investigación y encontró más pruebas, como unos molares gastados y más herramientas. Convencido de su descubrimiento, presentó junto con el famoso paleontólogo inglés Arthur Smith Woodward y el paleontólogo jesuita Pierre Teilhard de Chardin las conclusiones que habían hallado: Era el eslabón perdido, un homínido que mezclaba características humanas y simiescas, mitad hombre mitad simio. La expectación y el asombro frente a tal descubrimiento fueron abrumadores. Enseguida la prensa se enteró de la noticia y el descubrimiento corrió por todo el mundo.
Bautizado con el nombre de "Eoanthropus dawsonii" en honor a su descubridor, muchos de los grandes científicos de la época dieron su visto bueno. Y es que en realidad la teoría parecía cuadrar perfectamente con las ideas que se tenían por el momento sobre el famoso "eslabón perdido del hombre", mostraban a un animal con la capacidad cerebral de un humano pero que todavía mantenía rasgos físicos de un simio.
Y así pasaron las décadas. Inglaterra había obtenido un reconocimiento mundial por este descubrimiento. Al fin y al cabo, Francia tenía al hombre de Cro-magnon y Alemania tenía al hombre de Neandertal; ahora el país anglosajón ya estaba a la altura.Por supuesto, muchos científicos dudaron de este descubrimiento, pero no consiguieron pruebas determinantes. Además, cuando en 1913 se descubrió un canino de simio y en 1915 otros huesos craneales, las voces críticas se acallaron en gran medida.
Y el hombre de Piltdown fue una realidad durante cuarenta largos años.
Descubrimiento del fraude
Después de tantos años tomando al hombre de Piltdown como una verdadera revolución, los estudios científicos demostraron que todo resultó ser mentira. Unos análisis tomados en el año 1935 y publicados en el 1950 por el geólogo Kenneth Oakley obtuvieron unos datos desconcertantes: Cada uno de los distintos elementos que componían el hallazgo arqueológico provenían de diferentes épocas. Esta imposibilidad despertó de nuevo la chispa de la duda y el hombre de Piltdown entró de nuevo en un duro debate. El gobierno inglés, que hasta entonces había guardado lejos de las miradas inquisidoras de los científicos los fósiles, se vio obligado a poner en peligro su reputación y concedió un estudio de las pruebas.
Cientos de años de diferencia separaban la mandíbula y el cráneo. Los huesos habían sido enterrados a propósito y se les había dado el aspecto de antiguedad pintándolos y oscureciéndolos con un color pardo. El cráneo era el de un humano común, y según el dentista encargado de analizar la parte bucal (A.T. Marston), la mandíbula pertenecía a un chimpancé normal y corriente, cuyos dientes habían sido limados para parecer humanos. Y además, el diente suelto que también fue encontrado pertenecía a un mono.
Y para seguir con las desmantelaciones, también se descubrió que los animales prehistóricos que acompañaban a este "inteligente" ser eran fósiles procedentes de zonas tan dispares como Malta o Túnez, mientras que las herramientas de las que parecían haber hecho uso resultaron ser norteafricanas. El mito estaba desenmascarado, todo resultó ser un engaño. Para el año 1953, cuarenta años más tarde de su descubrimiento, la investigación que demostraba la falsedad del espécimen fue publicada.Ahora bien, ¿quién pudo ser capaz de falsificar estos datos y engañar a toda la comunidad científica del mundo? Y lo más importante, ¿por qué duró tanto este engaño?
Para la primera pregunta no hay nada claro. Lo lógico al principio fue acusar al principal descubridor, Dawson. Hay quien dice que lo hizo por patriotismo, para darle a Inglaterra el protagonismo paleontológico del que gozaban otros países. Sin embargo, no tenemos ninguna prueba para acusar a Dawson.
También existen posibilidades de que el creador del falso fósil fuera ajeno al descubrimiento. Por ejemplo, algunas voces acusaron al profesor William Johnson Sollas, cuyo objetivo con este fraude habría sido el de desprestigiar a su competidor Woodward, uno de los descubridores.
La lista de posibles acusados es inmensa, y en ella se llega a mencionar incluso a Arthur Conan Doyle (personaje del que hablamos hace unos días en este mismo blog). Sea cual sea la verdad, no tenemos ninguna prueba para determinar un verdadero causante del engaño. Parece que, al menos por ahora, este caso sigue manteniendo un toque de misterio.
Respecto a la duración del engaño, sí que se han elaborado teorías algo más determinantes. Principalmente, los científicos que propusieron esta teoría gozaban de una buena reputación y muy pocos se atrevieron a criticarlos. También se cree que la falta de una avanzada tecnología en esa época pudo haber influido en la escasez de datos, hecho que se agravó con la acción del gobierno inglés: Guardaron el fósil en el Museo de Historia Natural a modo de trofeo, cortando al acceso a estudios más detallados. Todo ello se combinó dando como resultado un fósil misterioso y casi intocable durante largos años, hasta que por fin se pudieron hacer las pruebas detalladas que desenmascararon el fraude.*NOTA: Al principio del artículo comenté que el término "eslabón perdido" es incorrecto. Y así es. El eslabón perdido es una especie que uniría a los humanos con los simios, una transición. Sin embargo, sabemos que en la evolución existen muchos eslabones entre una especie y otra. De hecho, el propio término "eslabón" es incorrecto, ya que la evolución se parece más a un árbol que a una cadena.
Fuentes
Hombre de Piltdown - Wikipedia
El fraude de Piltdown - TecOb
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