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Los profetas de la astronáutica

A nadie le extraña hoy en día ver cómo una nave espacial abandona el planeta para sumergirse en las profundidades del cosmos. Sin embargo, tan sólo un siglo atrás en el tiempo, esta idea se encontraba sólo en la mente de locos y fantasiosos que especulaban con ello como quien hoy conjetura sobre máquinas del tiempo o teletransportes. A pesar de ello, hubo un pequeño grupo de pioneros que supo encontrar el camino para establecer las bases de una de las ciencias que más avanzaría y que más esperanzas daría a la humanidad en el siglo XX: La astronáutica.

Viajando con la mente

Podemos afirmar sin miedo a cometer un error que la idea de viajar por el cosmos y llegar a planetas lejanos es un tema recurrente que ha acompañado siempre a la ciencia ficción. A falta de la tecnología necesaria para lograrlo, numerosos escritores han intentado recrear en sus libros una travesía de tales dimensiones.

Ya en el siglo II d.C podemos ver las primeras muestras de ello: Luciano de Samosata ideó en su "Historia verdadera" un barco que, impulsado por un gigantesco chorro de agua y viento, consigue llegar a la Luna. Allí le esperan los selenitas, unos extraños seres enzarzados en una guerra con los habitantes del Sol. La historia, sobre la cual podéis leer un poco más aquí, demuestra una gran capacidad de imaginación por parte de Luciano, pero lo realmente interesante es la idea de llegar a la Luna en pleno siglo II:

"Al romper el día zarpamos con brisa suave. Pero a mediodía, repentinamente, cuando ya la isla estaba fuera del alcance de nuestra vista, se produjo un torbellino que hizo girar la nave, la levantó unos trescientos estadios y ya no la dejó caer sobre el mar, sino que la mantuvo suspendida en el aire, arrastrada por el viento que soplaba contra las velas y henchía la lona (...) Estuvimos volando así por los aires siete días y otras noches y al octavo vislumbramos una gran tierra en el aire, como una isla, brillante y redonda, resplandeciendo con luz deslumbrante; nos acercamos a ella, anclamos y desembarcamos (...) Aquella tierra era la Luna que nosotros veíamos brillar desde la Tierra"

Por supuesto, si hablamos de ciencia ficción, no podemos olvidarnos de los dos más grandes progenitores de este género literario: H.G. Wells y Julio Verne. Como era de esperar, ambos trataron en sus novelas el tema de la exploración espacial.

En sus dos libros "De la Tierra a la Luna" y "Alrededor de la Luna", Verne describe un viaje espacial que nos resultará mucho más familiar que el planteado por Luciano. En las novelas del francés, los intrépidos aventureros deciden llegar hasta la Luna en un proyectil de dimensiones colosales impulsado por un cañón igualmente descomunal. Es conveniente mencionar que, como es habitual en Julio Verne, se aportaron numerosos datos científicos para dar realismo a sus ideas. Y, aunque comete algunos errores relacionados con las leyes físicas que influyen a la hora de realizar un viaje espacial, cuidó con mimo detalles como la falta de gravedad o las cantidades de oxígeno que los astronautas deberían consumir.

Por su parte, Wells le concedió menos importancia a los detalles científicos y convirtió su novela "Los primeros hombres en la luna" en una obra de ciencia ficción con un importante transfondo filosófico. Los protagonistas inventan en esta ocasión una sustancia antigravitatoria, la cavorita, con la cual recubren una nave espacial que asciende automáticamente hasta nuestro satélite, donde encontrarán una civilización extraterrestre que Wells utilizará como excusa para desarrollar una crítica social.

Llegó la hora de los inventores

Por suerte, la exploración espacial no quedó relegada a los libros de ficción. No es justo dejar a los escritores como los únicos profetas de la astronáutica; también merecen ocupar ese puesto los inventores pioneros que decidieron poner en marcha las ideas de sus antepasados. A principios del siglo XX, una nueva oleada de científicos, motivados por las historias de extraños viajes más allá de la Tierra y por fin con una tecnología suficiente como para dar los primeros pasos de una nueva ciencia, empezaron a convertir en realidad los sueños de escritores y soñadores.

Uno de ellos fue Konstantín Tsiolkovski, muy acertadamente conocido como "el padre de la cosmonáutica", a quien podemos ver en la imagen. Konstantín siempre fue un gran autodidacta: Debido a las dificultades para ir a la escuela (era sordo e hijo de inmigrantes), decidió empezar a leer los libros de su padre y se convirtió en visitante asiduo de las bibliotecas de Moscú.

Probablemente esa capacidad le permitió crear los proyectos deslumbrantes e innovadores que le dieron fama, los cuales expuso en su libro "La exploración del espacio cósmico por medio de los motores de reacción". Sus ideas se convirtieron en referentes para las primeras naves espaciales y muchas de ellas se siguen aplicando en la actualidad.

En su época, la mayoría de los científicos estaban de acuerdo en que el espacio exterior estaba vacío, por lo que Tsiolkovski partía de la base de que sus ingenios espaciales debían de propulsarse sin necesidad de un medio al que oponerse (idea en la que se basaban la mayoría de los sistemas de propulsión en aquella época). ¿Cuál sería la solución al problema? El científico ruso, que sin duda tenía más conocimientos de física que Verne, descartó la idea de utilizar un enorme cañón para disparar una bala-nave. Mediante numerosos experimentos en los que comprobó la aceleración máxima que podía resistir un ser vivo y la velocidad necesaria para abandonar la órbita terrestre, determinó que la aceleración instantánea generada en el estallido de la novela de Verne mataría a sus ocupantes por aplastamiento.

Tsiolkovski desarrolló un artilugio que conseguiría evadir todos esos problemas: El cohete. A pesar de no ser el inventor del cohete como tal, sí que fue pionero en su estudio y su desarrollo como medio para llegar al espacio exterior. El mecanismo básico del cohete era un diseño ganador que, basándose en leyes físicas tan fundamentales como las de Newton, perduraría hasta nuestros días.

Pero sus innovaciones no se quedan ahí: Aún hoy asombra descubrir cómo es posible que Konstantín diera con la clave de muchísimos aspectos vitales para el buen funcionamiento del cohete. A saber: El perfeccionamiento del cohete de varias etapas, que permitía deshacerse de una fase cuando se agotara el combustible y no llevar así peso inútil; el uso de combustibles líquidos en vez de la clásica pólvora, mucho más eficiente para esta situación; e incluso la invención de aletas deflectoras para controlar la trayectoria del cohete.

La principal limitación de Konstantín no fue su imaginación, sino la tecnología y su pésimo sueldo, que no permitían llevar a cabo muchos de sus proyectos teóricos. El epitafio de su tumba, escrito por él mismo, era un mensaje de esperanza para la incipiente astronáutica:

"El hombre no permanecerá siempre en la Tierra, la búsqueda de la luz y el espacio lo llevará a penetrar los límites de la atmósfera, tímidamente al principio, pero al final para conquistar la totalidad del espacio solar"

Un estudio algo más práctico sobre el funcionamiento de los cohetes lo llevó a cabo el estadounidense Robert Goddard, contemporáneo de Tsiolkovski que, ajeno a los trabajos que estaba desarrollando el físico ruso, contribuyó enormemente a la creación de los primeros modelos de cohetes. Goddar, a quien podemos ver en la foto, tuvo dos grandes similitudes con Tsiolkovski: La costumbre de trabajar como un lobo solitario, aislado de la comunidad científica por miedo a ser ridiculizado al trabajar en un campo aún considerado de ficción; y la profunda pasión por llegar a otros planetas que la literatura fantástica había desatado en él.

De hecho, si la leyenda cuenta que la inspiración de Newton fue la manzana caída del árbol, podemos decir que lo equivalente en Goddar fueron los libros de Wells. La lectura de "La guerra de los mundos" a la temprana edad de 16 años le impactó tan fuertemente que, un día, mientras estaba subido en un cerezo podando sus ramas, miró hacia Marte, quizás algo atemorizado por la posible existencia de seres extraterrestres que podrían estar planeando una invasión, y pensó que durante el resto de su vida debería dedicarse a crear un artefacto capaz de llevarlo hasta allí.

Como decíamos, Goddard desconocía totalmente los proyectos de Tsiolkovski, por lo que muchas de sus investigaciones acabaron dando lugar a los mismos descubrimientos, realizados de forma paralela. Uno de los detalles en los que más importancia puso Goddard fue en el uso de combustibles líquidos para los cohetes. La diferencia clave entre ambos científicos es en el tipo de materiales que se utilizarían como combustibles/comburentes: Frente a la mezcla de hidrógeno y oxígeno líquidos del ruso, Goddard propuso una opción mucho más fácil de llevar a cabo con la tecnología de su época, gasolina y oxído de nitrógeno.

Lleno de ambición, decidió realizar sus propios experimentos y demostrar la valía de este tipo de combustibles. El "Goddard 1", apodado cariñosamente Nell, alcanzó una altura de 12,5 metros y una velocidad media de 100 km/h durante sus casi tres segundos de vuelo. Un viaje no demasiado espectacular, pero que dejó patente que las ideas de Goddard no eran simples elucubraciones.

Sea como sea, Goddard fue objeto de críticas que sólo lograron alimentar su obsesión por trabajar en solitario. Es célebre la burla que el diario The New York Times hizo sobre los sueños del científico de llegar hasta la Luna, en la que insinuaron, en un alarde de ignorancia, que Goddard carecía de conocimientos básicos sobre física. En 1969, tras el aterrizaje del Apollo 11 en la Luna y ante todas las evidencias, el periódico no tuvo más remedio que pedir perdón al ya fallecido pionero de la astronáutica.

No es de extrañar que, si hubiera dispuesto de más presupuesto, Goddard hubiera realizado más experimentos similares. Y es que muchos de sus proyectos los financió él mismo con su dinero. La armada americana no supo ver el potencial que aquél hombre tenía entre sus manos y se negó a financiar sus pruebas balísticas. Más atención recibió sin embargo desde Alemania, desde donde varios espías intentaron hacerse que con la valiosa información que manejaba aquél científico...

"Los sueños de ayer son las esperanzas de hoy y las realidades del mañana" - Robert Goddard

Efectivamente, Alemania estaba vigilando con cautela los movimientos de Goddard. No en vano ésta se convertiría en una de las potencias con mejor manejo de los misiles en la Segunda Guerra Mundial. Será ésta nuestra última parada en la búsqueda de los pioneros del espacio. Aquí, Hermann Julius Oberth (a quien podemos ver en la imagen) sentaría las bases de la cohetería alemana de forma paralela a Goddard y Tsiolkovski.

¿Adivináis ya de dónde sacó Oberth su pasión por la astronáutica? Si en el caso de Goddard el detonante había sido Wells, aquí había sido Verne y su novela "De la Tierra a la Luna" la que llenó de ambición la mente de un niño.

Curiosamente, Goddard siempre se llevó mal con Oberth. Al parecer, el alemán se había interesado por sus trabajos y le pidió una copia de su libro más famoso. Desde ese día, Goddard siempre se refirió a Oberth como un plagiador que no había inventado nada nuevo. Para hacer justicia a la historia, es necesario decir que, aunque Hermann hubiera estado bastante influenciado por los estudios de su compañero americano, la mayoría de sus descubrimientos habían sido realizados de forma independiente.

Oberth corrió, sin embargo, mejor suerte que sus compañeros. Es cierto que su tesis "Los cohetes hacia el espacio interplanetario" fue rechazada por "utópica", pero la publicación de un libro con sus ideas bajo el título de "Modos del vuelo espacial" fue un verdadero éxito de ventas que otorgó fama y reconocimiento a Hermann. De hecho, las primeras sociedades de cohetes (como la VfR, que tendría una importancia vital en la puesta en práctica de las ideas teóricas de Oberth) se formaron a raíz de este libro. Más que por la novedad de sus ideas, quizás deberíamos agradecer a Oberth el hecho de que las hubiera popularizado y divulgado, convirtiéndolas en algo accesible para el público (escribió varios libros, algunos con un tono muy divulgativo) y, por tanto, haciéndolas atractivas y posibles de llevar a cabo.

Las ideas de Oberth, entre las que se encontraban los ya mencionados cohetes multifase y combustibles líquidos, llegaron a todos los ámbitos de la cultura. No es de extrañar que el director de cine Fritz Lang llamara a Oberth para que le diera asistencia técnica en su película "La mujer en la Luna" y lo que es más importante, para que creara un pequeño cohete con motivo de publicitarla. Sea como sea, Oberth tenía más de físico que de ingeniero, porque su modelo de cohete explotó en una de las primeras pruebas dejándolo tuerto.

Sí que se consiguieron llevar a cabo modelos reales de sus cohetes en la VfR, de la que formó parte junto con su más aventajado discípulo, Wernher von Braun, quien, en un futuro, diseñaría tanto los terroríficos misiles balísticos V2 como el Saturn V, responsable de llevar al hombre a la Luna. De todas formas, Von Braun pertenecería ya a una segunda ola de científicos que, gracias a la labor de estos tres pioneros, pudieron sacar al hombre de "su cuna" terrestre. Nuevos científicos como Braun o su "gemelo" ucraniano Serguéi Koroliov, conocido como El Diseñador Jefe, en gran parte responsable de la prematura ventaja soviética en la carrera espacial al supervisar programas como el Sputnik o el Vostok, serían ahora los responsables del avance de la astronáutica en su siglo de oro.

Prácticamente ninguno de los "profetas" que hemos mencionado en este artículo llegaron a ver un artefacto humano en el espacio. Sólo Oberth, que vivió hasta el año 1989, pudo disfrutar en vida de la revolución científica que había ayudado a cimentar desde sus más humildes orígenes.

Fuentes

Astronáutica - Giles Sparrow
Invitación a la lectura: "Historia verdadera"... pero falsa
Alrededor de la Luna
Los primeros hombres en la Luna
Konstantín Tsiolkovski
Robert Goddard
Hermann Julius Oberth
1ª imagen
2ª imagen
3ª imagen
4ª imagen
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¿Son todas las erupciones volcánicas iguales? Una comparación entre los volcanes hawaianos y los peleanos

Siempre que se habla de la erupción de un volcán, se tiende a pensar en la típica escena de una alta montaña que expulsa piroclastos y crea ríos de lava mientras lo envuelve todo en humo y cenizas. Sin embargo, esta imagen describe sólo uno de los muchos tipos de erupciones volcánicas que existen. Y es que las erupciones volcánicas no son siempre iguales. De hecho, la gran diversidad de factores que intervienen en la erupción de un volcán hace que pueda desarrollarse de formas completamente diferentes.

Normalmente, los factores que más influyen en un tipo u otro de erupción volcánica son las características de la lava. Su temperatura, su composición y, sobre todo, su viscosidad, son elementos que alteran bastante el desarrollo de un volcán en erupción.

Una buena forma de ilustrar lo que estoy diciendo es comparar dos tipos de volcanes tan diferentes como los del tipo hawaiano y peleano. Por supuesto, además de estos dos tipos de volcanes, hay muchos otros (vulcanianos, estrombolianos...), pero estos dos son, por decirlo de alguna forma, opuestos en la escala, por lo que sirven bastante bien para una comparación.

Los volcanes hawaianos

Los volcanes hawaianos (cuyo nombre proviene, evidentemente, de su enorme frecuencia en las islas Hawai) tienen como característica principal una lava muy fluida y líquida. Es un factor crucial para comprender el funcionamiento de estos volcanes. Pero, ¿por qué es tan importante la fluidez de la lava?

En primer lugar, la facilidad que tiene una lava líquida para fluir es muy grande, por lo que no tiene problemas para discurrir por las laderas, creando lo que se conoce como coladas, extensos "ríos" o "mantos" de lava que se extienden por las cercanías. Esto, a su vez, evita que el volcán crezca en altura y lo dotan de una pendiente bastante suave y poco empinada. Es decir, sus estructuras no tienen grandes y elevados picos, sino formas redondeadas. De hecho, en inglés se les conoce como "shield volcanoes", debido a su parecido con la forma de un escudo.

La otra consecuencia de la fluidez de la lava de estos volcanes es que facilita enormemente la salida de los gases volcánicos. Cuanto menos viscosa es una lava, más fácil resulta la salida de los gases inherentes a la erupción volcánica. Así, se evitan las enormes explosiones y se permite la liberación de los gases de forma más pausada y suave. Por supuesto, la falta de explosiones produce también la escasez de piroclastos, muy poco frecuentes en este tipo de volcanes.

Uno de los mejores ejemplos de volcán hawaiano es el famoso volcán Kīlauea. En el siguiente vídeo, que muestra una de sus recientes erupciones, podemos apreciar todos los rasgos anteriormente comentados:



El volcán Kīlauea, uno de los que forman las islas Hawai, tiene una intensísima actividad magmática y está casi constantemente en erupción (se estima que, aproximadamente, se han realizado 35 erupciones desde el año 1952). Sin embargo, dadas las características de un volcán hawaiano, sus erupciones no entrañan un grave riesgo para la población (aunque, evidentemente, hay que mantener un cierto control sobre él). La escasez de explosiones y la liberación suave de los gases reduce mucho las posibilidades de afectar a las poblaciones cercanas, llegando incluso a convertirse en un destino turístico (el volcán más visitado del mundo).

Como se puede apreciar en algunas fotografías (1,2), es un volcán muy plano, como ya comentamos anteriormente. La lava de escasa viscosidad fluye fácilmente formando enormes "ríos", que pueden llegar al mar, dejando tras de sí característicos relieves formados por lava solidificada.

También es cierto que, a pesar de su general falta de explosiones, en algunas ocasiones aumenta su violencia, pero suelen ser casos aislados. Por supuesto, en sus numerosas explosiones es destacable mencionar la prácticamente ausencia de piroclastos, algo muy característico de este tipo de volcanes.

Todo esto ha propiciado que este volcán se convierta en una maravilla geológica de incalculable valor para los geólogos, que llevan años estudiando su comportamiento (tanto de forma particular como de forma general, para comprender mejor el funcionamiento de los volcanes).

Los volcanes peleanos

Echemos un vistazo ahora a los opuestos de los volcanes hawaianos. Los volcanes peleanos (cuyo nombre proviene del volcán Pelée, del cual hablaremos más tarde) tienen unas características muy diferentes, pero basadas principalmente en el mismo factor: La viscosidad de la lava. Si las lavas de los hawaianos tenían una buena fluidez, las de los peleanos tienen una viscosidad extrema.

Esto ocasiona que, a diferencia de los hawaianos, las lavas de un volcán peleano tengan una enorme dificultad para crear coladas y salir al exterior. La rápida solidificación de este tipo de lava hace que se formen estructuras de gran altitud y dotándolo de mayor pendiente. De hecho, la viscosidad y la rapidez a la hora de solidificarse pueden hacer que incluso se acumule en la chimenea del volcán, haciendo un efecto tapón (también se puede formar lo que se conoce como pitón o aguja volcánica, estructuras formadas por la lava solidificada dentro del volcán y que resisten al paso del tiempo, incluso cuando se destruye el cono volcánico).

Todo este taponamiento provoca que, también a diferencia de los volcanes hawaianos, los gases se vean retenidos, creando así una terrible presión en el interior del volcán. Llegado a cierto límite insostenible, los gases provocan una explosión que destruye, literalmente, la parte superior del volcán. Una enorme masa de gases ardientes inician así una violenta erupción que se lleva consigo trozos del volcán y magma (la cual se enfría durante el vuelo).

El mejor ejemplo de este tipo de volcanes es, por supuesto, el que le da nombre: El volcán Pelée. La erupción de este volcán en el año 1902 fue uno de los desastres geológicos más potentes del siglo XX, provocando la muerte de más de 30000 personas y la destrucción de toda una ciudad entera. Los testigos que tuvieron ocasión de verlo quedaron totalmente impresionados ante lo que había sucedido:

"La montaña explotó en pedazos sin aviso"

El volcán Pelée está situado en el arco volcánico de las Antillas Menores, una zona de intensa actividad volcánica. Meses antes de su explosión, ya se había empezado a detectar ciertos síntomas de su futuro final: Las fumarolas, grietas situadas cerca de un volcán por las que se expulsan gases, habían aumentado considerablemente su tamaño; fuertes lluvias de ceniza caían de vez en cuando en la ciudad de St. Pierre (la más cercana al volcán)... Sin embargo, todo esto fue ignorado (quizás por el atraso en técnicas de vulcanología para detectar erupciones o quizás por la propia irresponsabilidad de los ciudadanos de St. Pierre y sus gobernantes).

Finalmente, el 8 de mayo de 1902 se produjo de forma inesperada la terrible erupción. Enormes nubes oscurecieron el cielo en un radio de 80 kilómetros, desplazándose a unas velocidades vertiginosas. Un flujo piroclástico formado por vapores, gases y polvos a una temperatura superior a mil grados centígrados envolvió toda la ciudad. Miles de personas murieron abrasadas y quemadas, y la ciudad empezó a arder.

Dada la fecha en la que se realizó esta erupción, podemos afirmar que fue uno de los primeros desastres creados por un volcán que se retransmitieron al mundo entero (mediante prensa, fotografías...etc), por lo que fue uno de los detonantes para que se empezaran a tomar medidas para protegerse más seriamente de los volcanes. La tecnología ha avanzado bastante desde entonces, muchas veces con la intención de prevenir este tipo de accidentes y que, por lo menos, se eviten en una futura erupción volcánica de tales características la gran cantidad de muertes que trajo consigo el Pelée.

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50 años del viaje de Yuri Gagarin



«¿Vienes del espacio exterior?», preguntó la anciana. «Ciertamente, sí. Pero no se alarme, soy soviético»


Hoy, 12 de abril, se cumplen 50 años del primer vuelo espacial tripulado. Un hecho decisivo en la historia de la investigación espacial protagonizado por un gran personaje: Yuri Gagarin. A bordo de la nave Vostok 1, un joven cosmonauta de 27 años lograría realizar uno de los mayores hitos de la astronáutica. Mucho se ha hablado ya sobre su viaje y todo lo que aconteció en él, pero en este día conmemorativo y de celebraciones prefiero hablar de cómo se festejó en sus días este excepcional evento y de todo lo que ocurrió después.

Y es que, realmente, el recibimiento de Gagarin en su país natal fue de unas dimensiones enormes, llegándolo a tratar como a un héroe (monedas, estatuas...). Pero no adelantemos acontecimientos, empecemos por el principio:

Su llegada a la Tierra tras el viaje fue digna de una película. El lugar de aterrizaje de Gagarin no fue el esperado debido a una serie de retrasos, por lo que, en vez de ser recibido por un equipo de rescate, apareció en medio de un campo desolado cercano a Smelovka, un pequeño pueblecito soviético de la región de Sarátov. Allí, una anciana campesina y su nieta vieron cómo aquel extraño ser vestido con un uniforme naranja caía del cielo, originando así la curiosa anécdota que encabeza a modo de cita este artículo. A los pocos minutos, decenas de trabajadores y campesinos sorprendidos acudían ya a ver a Gagarin.

Poco después, un grupo de militares lo localizó y le permitieron ponerse en contacto con sus superiores para que confirmara el completo éxito de la misión. Desde ese momento, el flujo de celebraciones estaba abierto: Desfiles, discursos, viajes... El más espectacular de todos ellos fue, sin duda alguna, el que se celebró el mismo 12 de abril en Moscú, poco después de su llegada:



Pero su logro no sólo se quedó dentro de las fronteras soviéticas, sino que se extendió por todo el mundo, gracias en parte a los viajes que hacía Gagarin a través de todos los continentes, pasando por Londres, París, El Cairo, Nueva Delhi, La Habana... En todos esos lugares, como bien se puede observar en las fotos que he enlazado, la gente aclamaba a Gagarin como uno de los más grandes personajes de la historia, y levantaba la pasión de todo el mundo, incluso de los niños, que lo asediaban para conseguir un autógrafo suyo.

Gagarin, a pesar de que tenía un sentimiento patriótico, siempre abogó por la paz y la cooperación científica mundial en una época tan delicada como la que se estaba viviendo. La colonización espacial era algo que, según él, sólo se lograría gracias a la unión de la humanidad, como bien explicó durante un discurso en Manchester:

"Hay un montón de sitio para todos en el espacio exterior ... Yo me imagino el gran día en el que una nave espacial soviética desembarque en la Luna un grupo de científicos, los cuales se unirán a los científicos británicos y estadounidenses que trabajen en los observatorios con el espíritu de cooperación pacífica y la competencia en lugar de pensar en las líneas militares" - Yuri Gagarin

Tras este discurso, el público inundó de aplausos la ciudad al oír un mensaje tan esperanzador en un mundo donde la URSS y los EEUU competían por imponerse el uno sobre el otro.

Pero, al contrario de lo que se pueda pensar al oír estas cosas, la fama no se le subió a la cabeza a Gagarin, que nunca se acabó adaptando a la vida de la fama y mantuvo el espíritu trabajador de su juventud (recordemos que nació en una familia de carpinteros y que antes de decidirse a ser cosmonauta trabajó como obrero metalúrgico).

Él mismo reconoció que quería seguir con su trabajo en vez de retirarse, ya fuera de forma directa (como cosmonauta propiamente dicho) o indirecta (ayudando en la investigación o en la formación de nuevos cosmonautas):

"Todos nosotros proseguimos estudiando. Profundizábamos nuestros conocimientos en cuanto a los vuelos cósmicos. No abandonamos el destacamento de cosmonautas, seguimos trabajando en las aulas y laboratorios, compartiendo las experiencias con los futuros cosmonautas" - Yuri Gagarin

Muchas veces se ha dicho que la URSS eligió al mejor cosmonauta que podrían haber elegido para esta misión. Es cierto. Gagarin cumple a la perfección su papel como personaje icónico: Era muy profesional, tenía un gran espíritu de equipo, siempre tenía una sonrisa en la boca... En definitiva, era alguien ideal para convertirse en uno de esos personajes carismáticos que aparecen de vez en cuando en la historia de la ciencia.

Sin embargo, a pesar de todos los reconocimientos y grandes alabanzas que obtuvo de forma inmediata tras su viaje, Gagarin es olvidado por muchos a día de hoy. ¿Las causas? La difícil situación en la que se veía inmersa el mundo, la Guerra Fría, hizo que se crearan muchos intereses políticos alrededor de la carrera espacial. Y, por ello, cuando los estadounidenses llegaron a la Luna, ensalzaron el logro por encima del de Gagarin y lo tomaron como la victoria definitiva. Dado que Estados Unidos desarrolló una fuerte influencia sobre Europa, es comprensible que la gran hazaña de Armstrong "tapara" en cierto modo a la de Gagarin, cuando en realidad ambos se merecen el mismo reconocimiento. Y es que mezclar la política con la ciencia nunca da buenos resultados.

El legado de Gagarin es indiscutible. Él fue el pionero, el primer hombre en salir a aquél inexplorado lugar, el primero que se maravilló ante la belleza de la Tierra ("pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos").

No quiero terminar este artículo sin dedicarle unos cuantos párrafos a la gente que estuvo detrás de esta gran hazaña: Los científicos, astrofísicos, ingenieros aeronáuticos y todo el personal que lo hizo posible. Dedicarle un día a Yuri Gagarin y olvidarse de todos aquellos que permitieron su subida al espacio es una injusticia que se suele cometer con muchísima frecuencia.

Yuri no fue un héroe solitario que salió de la Tierra por sí mismo; sin el trabajo de todos aquellos científicos soviéticos que trabajaban casi a contrarreloj con el objetivo de romper esa frontera que representaba el espacio nada de esto habría ocurrido. Sin ellos, Gagarin no habría salido nunca al espacio y no podríamos estar celebrando esta fecha.

Todos ellos, representados por la cabeza visible de la hazaña, Yuri Gagarin, son un ejemplo magnífico del avance de la ciencia, y por eso hoy celebramos su aniversario.

"Aunque sólo una persona estaba a bordo de la nave espacial, fueron necesarias decenas de miles de personas para que fuera un éxito. Más de 7.000 científicos, trabajadores e ingenieros al igual que ustedes son condecorados por su contribución al éxito del vuelo" - Yuri Gagarin

Fuentes

- Todas las imágenes y buena parte de los datos proceden en su mayor parte de la magnífica página web (de la que orgullosamente soy miembro), Yuriesfera.

- Yuri Gagarin in Manchester

- Yuri Gagarin - Wikipedia
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Mary Anning, la buscadora de fósiles que revolucionó la paleontología

Mary Anning tenía sólo 12 años cuando un asombroso descubrimiento cambió su vida. Meses atrás, su hermano Joseph había encontrado lo que parecía ser un cráneo de cocodrilo, pero la pequeña Mary era bastante escéptica con aquél fósil y, como si de un pasatiempo cualquiera se tratara, siguió investigando para encontrar la verdad. Joseph, que pareció no darle mucha importancia a aquél asunto, pronto dejó a su hermana sola en su investigación. Esa anécdota fue el punto de origen para que, aproximadamente un año más tarde, cuando Mary contaba con 12 años recién cumplidos, hallara un fascinante fósil de 5'2 metros de largo que no se parecía a ningún animal conocido.

Era el año 1810 en Gran Bretaña, una época en la que la teoría creacionista estaba empezando a tambalearse frente a nuevas hipótesis (sólo un año antes, en el 1809, Lamarck había presentado su teoría evolutiva). El descubrimiento de aquella niña causó furor en los círculos científicos y toda la sociedad inglesa estaba entusiasmada por poder ver el fósil de aquél monstruo desconocido. El naturalista William Bullock expuso públicamente el hallazgo en una mansión de Londres, y pronto el mundo de la geología y la biología empezó a investigar qué era en realidad. Científicos como Everard Home escribieron largos artículos describiendo al monstruo: Al principio pensaba que era un pez, más tarde llegó a la conclusión de que se trataba de un ancestro del ornitorrinco, e incluso llegó a afirmar que era una mezcla entre salamandra y lagartija.

Pero lo que en realidad había encontrado Mary Anning era ni más ni menos que un espécimen de ictiosaurio, un reptil marino procedente de la época del Jurásico. Su apariencia, similar a la de un delfín, hizo que se ganase el nombre de "pez lagarto" (Ichthyosauria). Lo más extraordinario del fósil que Anning había encontrado es que estaba prácticamente completo y tenía unas condiciones de mantenimiento maravillosas (anteriormente, se habían encontrado indicios de la existencia del ictiosaurio por pequeños huesos, pero nunca nadie se había topado con un ejemplar completo).

Por aquella hazaña digna de los más grandes paleontólogos, Mary Anning sólo ganó 27 libras, pero algo mucho más importante que eso había nacido: Su vocación como buscadora de fósiles.

Mary venía de una familia de clase baja, lo cual, sumado a que era una mujer, hizo que se dificultara enormemente su entrada en el mundo de la ciencia. La Sociedad Geológica de Londres nunca la admitió entre sus miembros y siempre se la tomó como a una intrusa. De hecho, si hubiera formado parte de la comunidad científica, probablemente tendríamos mucha más información sobre sus descubrimientos, ya que, en ocasiones, los paleontólogos publicaban estudios a base de los fósiles que ella encontraba sin ni siquiera mencionarla. Uno de los mejores amigos de Mary escribió una vez: "Mary dice que el mundo la ha utilizado hasta la saciedad... estos hombres de ciencia han chupado su cerebro, y han sacado un gran partido publicando obras de las cuales ella elaboró los contenidos, recibiendo nada a cambio".

Pero todas estas adversidades no impidieron que Mary desarrollara su afición: Tras el éxito que había generado su hallazgo del ictiosaurio, se decidió a abrir por sus propios medios una tienda de fósiles. Por aquél entonces tenía 27 años y una larga experiencia como coleccionista de fósiles. Este nuevo proyecto atrajo a geólogos de toda Europa y América, que venían en busca de sus exóticos descubrimientos. Personajes de tan reconocida importancia como George William Featherstonhaugh (primer geólogo de la historia de los Estados Unidos y uno de los más importantes contribuyentes al Liceo de Historia Natural de Nueva York) iban hasta a Inglaterra para comprarle fósiles a Mary. Incluso el rey Federico Augusto II de Sajonia formó parte de su clientela, que se permitió el "capricho" de comprarse un ictiosaurio para su colección particular.

Lo más curioso de Mary Anning era su educación autodidacta: Diseccionaba peces y sepias para compararlos con los fósiles que encontraba y devoraba cualquier libro sobre paleontología que cayera en sus manos. Todo ello consolidó el papel de Anning como una de las más grandes expertas en la materia. De hecho, años antes de haber fundado su tienda de fósiles, ya había realizado muchos otros grandes descubrimientos. Incluso convendría decir que, desde el hallazgo del ictiosaurio, Mary no paró nunca de encontrar nuevos fósiles.

Por ejemplo, durante 1820-1821 (cuando ella tenía 22 años de edad), realizó otro descubrimiento: Un extraño fósil de lo que parecía ser otro reptil marino. De nuevo, volvió a ser el foco de atención de numerosos paleontólgos que empezaron a idear hipótesis sobre el origen de aquella rareza. Resultó ser el primer fósil registrado del plesiosaurio, un animal de 5 metros de longitud procedente del Jurásico Superior, el cual despertó la admiración de todos los científicos. Unos años más tarde, la propia Mary encontró otro fósil del plesiosaurio que estaba incluso en mejores condiciones (el primero que encontró carecía del cráneo, pero el segundo era perfecto).

El geólogo William Daniel Conybeare escribió el artículo más importante sobre el Plesiosaurio y le dio su nombre, pero en ningún momento mencionó a Mary como descubridora del fósil. Esta no es más que una de las numerosas muestras del desprecio que sufrió Mary a lo largo de su historia (de hecho, además de encontrar el fósil, ella había sido la responsable de muchos de los bocetos que acompañaban al artículo).

Pero sus descubrimientos también generaban desconfianza. El naturalista Georges Cuvier, que era una de las mayores autoridades en el campo de la anatomía comparada, dudó de la veracidad del fósil y se dispuso a examinarlo por sí mismo para comprobar si era un fraude (algo nada extraño en aquella época). Y es que, el enorme cuello del plesiosaurio, que constaba de 35 vértebras, extrañó de sobre manera a Cuvier, quien pensó en la posibilidad de que fuera una combinación de las vértebras de varios animales. Sin embargo, después de una investigación junto a la Sociedad Geológica de Londres, llegó a la conclusión de que era un fósil legítimo, reconociendo que se había equivocado con sus acusaciones.

A lo largo de su carrera, Mary Anning realizó muchos más descubrimientos que, a pesar de no ser tan espectaculares como los anteriores, tuvieron bastante importancia en el avance de la ciencia. Por poner un ejemplo, en el año 1828, descubrió un ejemplar en magníficas condiciones del Dapedium politum, un pez que vivió durante la época del Triásico y el Jurásico. A pesar de que ella no fue la descubridora de esta especie, fue la que aportó uno de los fósiles mejor conservados y que permitían un mejor estudio de sus características.

También encontró partes del esqueleto del pterosaurio, los famosos vertebrados voladores que convivieron con los dinosaurios durante casi toda la era Mesozoica. Otra de sus contribuciones fue el de los descubrimientos relacionados con los belemnites, un grupo de moluscos ya extinto de gran parecido con los calamares y sepias actuales (en concreto, Mary llegó a la conclusión de que los belemnites usaban la tinta para defenderse al igual que lo hacen los cefalópodos de nuestros días).

Pero la importancia de Mary Anning en la historia de la ciencia va mucho más allá que el simple descubrimiento de simples especies: Las pruebas paleontológicas que aportó fueron uno de los mayores apoyos a la teoría de la extinción de las especies, un elemento indispensable en la teoría de la evolución por selección natural. En aquella época aún algunos pensaban que ninguna especie se había extinguido. Aunque científicos como Cuvier ya habían comentado que ciertos mamíferos como el mamut, habían desaparecido, muchos otros pensaban que esos animales seguían existiendo en zonas inexploradas del planeta (ya que, para ellos, la desaparición natural de una especie creada por Dios era una muestra de imperfección). Sin embargo, cuando Mary llegó con aquellos extraños animales, nadie se atrevió a dudar que podrían seguir existiendo.

También fue una de las fundadoras de la ciencia geológica que hoy conocemos como paleontología, demostrando que se podía estudiar la historia de los seres vivos mediante pruebas fósiles. El análisis de la cronología de la tierra a partir de pruebas geológicas y paleontológicas sufrió un momento de auge gracias a muchos de sus descubrimientos.

A los 47 años de edad, murió de cáncer de mama, dejando tras de sí un legado inolvidable. Tras su muerte, numerosas obras se realizaron en su honor. Desde la Sociedad Geológica de Londres, le dedicaron un homenaje que nunca antes se le había hecho a alguien ajeno a la propia sociedad, y menos aún a una mujer. Otros ejemplos de reconocimiento son la iglesia de San Miguel Arcángel, en Lyme Regis, que tiene una vidriera realizada en honor de la paleontóloga; y el famoso escritor Charles Dickens, que llegó a dedicarle un artículo en una de las revistas en las que escribía, recordando las grandes dificultades por las que pasó esta pionera y experta de la paleontología.

Nota: Esta entrada es mi participación a la 1ª edición del carnaval de geología, que organiza "Un geólogo en apuros".

Fuentes

Mary Anning - Wikipedia
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II Edición del carnaval de química: Resumen de entradas participantes


Como ya os comenté a principios de mes, este blog sería el encargado de organizar la 2ª edición del carnaval de química, una iniciativa para divulgar la química. Hoy, 28 de febrero, finaliza esta edición y, por tanto, llega la hora de hacer la recopilación de todas las participaciones. He de reconocer que ha tenido un gran número de participaciones, más de las que esperé en un primer momento. En total, han sido 26, las cuales voy a comentar una a una a continuación, espero que las disfrutéis tanto como yo.

Comencemos con la lista de posts participantes:

- El hidrógeno artificial pone a prueba la teoría cuántica: Empezamos fuerte el carnaval. Dos variantes de átomos de hidrógeno creados artificialmente, una forma ultraligera y otra ultrapesada, son los protagonistas de una interesante investigación que pone a prueba la teoría cuántica mediante reacciones químicas simples, como el intercambio de hidrógeno. Autor: Kanijo

- La influencia de la mitología en la ciencia (6ª Parte): Palas: La mitología siempre ha tenido y tendrá una enorme influencia sobre la ciencia. En esta entrada veremos un ejemplo concreto de ello: Las raíces mitológicas del nombre del elemento químico conocido como paladio y del segundo asteroide más grande del cinturón de asteroides. Autor: Dani.

- Un año para la química: El carnaval de química comenzó justamente en el 2011, o lo que es lo mismo, en el "Año Internacional de la Química". En esta entrada podremos ver las razones de esta celebración internacional y algunos ejemplos de las actividades que se están llevando a cabo en España. Autora: Patricia.

- El surgimiento de la Química como ciencia exacta: Como bien indica el nombre de esta entrada, nos disponemos a ver un recorrido a través de la historia de la química y su consolidación como una ciencia exacta. Esta conferencia impartida por César Tomé (licenciado en química) intenta demostrar la cada vez mayor importancia de las matemáticas en la química. Autor: Dani.

- Químicos Modernos: Los átomos cúbicos de G.N. Lewis: Cuando en el mundo de la física se empezó a descifrar la organización de los electrones de un átomo, la química tuvo que adaptar sus conocimientos a estas nuevas ideas. En este artículo podremos ver la vital importancia de Gilbert Newton Lewis y sus teorías sobre el enlace químico en el desarrollo de la química durante una época de incesante avance científico. Autor: César.


- Sherlock Holmes, Grisshom y... las ciclodextrinas: Todo el mundo ha visto alguna vez ese típico episodio de C.S.I en el que los investigadores consiguen hallar el rastro de sangre dejado tras un asesinato usando una sustancia química llamada luminol. Incluso mucho antes, ya Sherlock Holmes usaba esta técnica es sus investigaciones. Pero, ¿qué es y cómo funciona el luminol? En esta entrada lo podrás descubrir, así como unas investigaciones españolas para mejorar su efecto. Autor: José Manuel.

- Todo es química... o no (también hay versión en catalán): Uno de los slogans que más se están oyendo en este Año Internacional de la Química es el famoso "Todo es química". Pero, ¿qué hay de cierto en esto? ¿De verdad "todo es química"? En esta reflexión se explica los momentos en los que realmente la química es importante, que no son todos. Autor: Claudi Mans.

- La curiosa historia de la rapamicina: La rapamicina es, a día de hoy, uno de los fármacos más usados en la terapia post-transplante. Su origen es bastante curioso, y nadie hubiera creído que algo descubierto por unos científicos de vacaciones en la isla de Pacua hubiera podido llegar a tener la enorme importancia de la que goza actualmente. Autor: JM Mulet.

- Chemical party: La química también es divertida, aunque no lo creas. Y un gran ejemplo de ello es este delirante vídeo en el que algunos de los átomos y moléculas más conocidos acuden a una fiesta muy “nerd”. No hay descripción que valga para describir esta locura de vídeo. Autor: Dani.

- Primos y átomos: En esta cita de Marcus du Sautoy, matemático y divulgador, veremos que existe la posibilidad de que en los niveles energéticos de átomos grandes halla patrones de números primos. Es fascinante ver patrones en los números primos, pero cuando están ligados a la física cuántica, puede dar lugar a investigaciones impresionantes, como su propio autor explica. Autor: Tito Eliatron.

- La química de San Valentín: Aprovechando que durante este mes de febrero se celebró el día de los enamorados, no viene nada mal conocer las causas químicas por las que provocan el enamoramiento y la atracción sexual: Desde la testosterona y los estrógenos hasta la feniletilamina, pasando por la oxitocina y la vasopresina. Autora: Patricia.


- Paso a paso: El interior de una célula es uno de los lugares más interesantes que ha conseguido desvelar la biología. Allí, una cantidad innumerable de reacciones químicas se combinan, pero de entre todas ellas es realmente curioso el movimiento en forma " de paso a paso" que tienen ciertas proteínas para moverse a través de la célula. En esta entrada tendremos una explicación de este movimiento (y sí, también hay un vídeo para mostrar este increíble movimiento). Autor: Eneko.

- 1953: Una fotografía, dos genios del siglo XX: Bertrand Russell y Linus Pauling, dos de los personajes más importantes del siglo XX, posan juntos en esta magnífica foto. Pero, como en todas las cosas, también hay una historia escondida en esa imagen que explica la situación de ambos personajes, la cual podremos leer en este post. Autor: Dani.

- Arquímedes y el problema de la corona de oro del rey Hierón: "¡Eureka, eureka!". El famoso grito de victoria de Arquímedes que ya ha pasado a la historia esconde tras de sí una anécdota menos conocida, pero no por ello de menor interés: El encargo del rey Hierón II de Siracusa a Arquímedes para que comprobara si su nueva corona de oro era realmente pura o le habían engañado. La respuesta la podréis ver en este post. Autor: Milhaud.

- 2011, Año Internacional de la Química: 2011 es el año de la química, es lo sabemos, pero esa calificación conlleva muchas otras cosas que son, por desgracia, menos conocidas: Una serie de objetivos, reivindicaciones, celebraciones, planes de cara al futuro de esta ciencia... Todo ello lo podremos ver en esta entrada dedicada a este año tan especial. Autor: Germán Fernández.

- La injusta fisión del átomo y la asociación Hahn-Meitner: Los científicos Otto Hahn y Lise Meitner fueron vitales y pioneros en la investigación nuclear y la fisión del núcleo atómico durante el siglo XX. En esta entrada podremos ver la historia de estos científicos y todos los baches por los que tuvieron que pasar hasta que, por fin, se convirtieron en personajes claves en la historia de la fisión nuclear. Autor: César.

- Breve explicación de la Tabla Periódica: La tabla periódica es algo a lo que cualquier estudiante se ha tenido que enfrentar en algún momento, pero, ¿de verdad conocemos su origen y otros detalles que encierra la tabla periódica? En esta entrada podremos conocer todos los secretos que hay tras ella y obtener un mejor entendimiento de uno de los elementos más populares de la química. Autor: Torjo Sagua.

- Los pinzones de Darwin bacterianos: En un estudio se ha comprobado que un grupo de bacterias presentan pequeñas variaciones en sus genes, dependiendo del ambiente en el que viven. Pero lo más interesante de esta entrada es la enorme relación que hay entre este descubrimiento bacteriano y los famosos pinzones que estudió Darwin. Autor: Manuel Sánchez.


- La controversia Fósforo-Arsénico: El diciembre pasado, la NASA publicó un descubrimiento que revolucionó a los medios: El anunciamiento de una supuesta bacteria terrestre capaz de sustituir fósforo por arsénico en su estructura del ADN. Sin embargo, muchas de las cosas que se dijeron sobre ella resultaron ser falsas, como se puede leer aquí. Autor: Rafael Pardo.

- El misterio del ente de color rosa: En una historia de terror-científico que bien podría haber sido escrita por el mismo Lovecraft, veremos de una forma muy detallada las razones por las que un grupo de levaduras dejaron atrás su color natural para adquirir un tono rosado. ¿Qué oscuro secreto se esconde detrás de tan misterioso enigma? Autor: Doctor Litos.

- Reivindicación de la alquimia: Es de sobra conocido que la alquimia es considerada la antecesora de la química, pero aún así siempre se la ha tenido en muy baja consideración. En este artículo veremos un punto de vista diferente al habitual sobre la alquimia. Estaban equivocados, sí, pero eso no significa que su oficia deba de haber pasado a la historia como algo de tan mala fama como la que tiene. Autor: César.

- Reforma en el acuario: Ciclo del nitrógeno: ¿Es posible convertir un hecho cotidiano como puede ser el montaje de un acuario en una excusa para hablar de ciencia? Por supuesto que sí, y esta entrada es la prueba de ello. Se explica en profundidad el ciclo del nitrógeno aplicándolo a un caso práctico que el mismo autor está realizando, por lo que aporta experimentos y fotos de primera mano. Autor: Copépodo.

- Las albúminas y su fascinante propiedad: Curiosa aportación en menos de 140 caracteres que nos explica la propiedad más aprovechada por el ser humano de la albúmina (u ovoalbúmina). Mejor no desvelo el secreto. Autor: Jose Brox.

- Puede que todo siga igual... también puede que no sea así: Esta aportación le da el toque musical al carnaval, relacionando la fotografía más famosa de la ciencia (la de la Quinta Conferencia de Solvay) con la Segunda Guerra Mundial y con el cantautor español Ismael Serrano y su curiosa canción-homenaje a Heisenberg "Principio de Incertidumbre". Autor: José Manuel.

- Frederick Sanger, el único hombre en ganar dos premios Nobel de química: Esta es la aportación al carnaval que ha hecho este mismo blog: Una biografía de Frederick Sanger, uno de los bioquímicos más importantes del siglo XX, ganador de dos premios Nobel de química. Por desgracia, su fama popular nunca se correspondió con sus logros. Autor: Cendrero.

- La khemeia y la química: Y terminamos el carnaval con una última aportación de 140 caracteres, en la que podremos ver algunos de los ejemplos en los que el lenguaje árabe ha influído a la química y su lenguaje. Autor: Carola4u.


Y hasta aquí la segunda edición del carnaval de química. Espero que las hayáis disfrutado, porque realmente tienen mucha calidad y tratan temas muy diversos. Pero esto no se acaba: Durante el mes de marzo, el anfitrión de la tercera edición del carnaval de química será César Tomé y su blog. Tendréis más noticias sobre ello en Experientia Docet y en la cuenta oficial de twitter @CarnavalQuimica.

Por supuesto, si por error me he dejado fuera de este resumen alguna entrada participante, avisadme y la pondré automáticamente. Lo he revisado varias veces y creo que no dejo nada fuera, pero por precaución dejo esta nota como aviso.

Ha sido un placer organizar el carnaval químico este mes. ¡Feliz año de la química a todos!

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Frederick Sanger, el único hombre en ganar dos premios Nobel de química

Hace unas pocas semanas, publiqué en este mismo blog una pequeña biografía sobre John Bardeen, el único hombre que ganó dos premios Nobel de física. Aquél artículo lo comenzaba con una frase bastante desalentadora: "La historia de la ciencia no siempre es justa con sus protagonistas". Es triste, pero realmente pienso que es cierto y por eso vuelvo a repetir esa frase. Y, como muestra de ello, hoy os traigo otra de esas grandes mentes de la ciencia cuyos fantásticos logros no están coordinados con su fama popular: Frederick Sanger, el único hombre en ganar dos premios Nobel de química.

Sanger nació en 1918, en un pequeño pueblo inglés de la provincia de Gloucestershire. Hijo de un médico, pasó una infancia bastante acomodada: En su familia no solía escasear el dinero y, de hecho, contrataron un profesor particular para que recibiera una buena educación desde niño. Cuando empezó a ir a la escuela, enseguida le cogió cariño a sus profesores y tomó predilección por las asignaturas científicas, que era su pasión.

Es evidente que el joven Sanger acabaría estudiando ciencia en la universidad. Al principio le gustaba la química, la bioquímica, las matemáticas y la física. Sin embargo, por unas razones u otras, acabó abandonando las matemáticas y la física para acabar dedicándose enteramente a la química y, en especial, a la bioquímica.

Durante sus estudios en la universidad, sus dos padres murieron de cáncer. Pero, por suerte, Sanger continuó adelante y con sólo 22 años empezó su investigación de doctorado. Su tesis, titulada "The metabolism of the amino acid lysine in the animal body", investigaba el metabolismo de la lisina (un aminoácido bastante interesante, de hecho, casi ningún animal puede sintetizar la lisina). Tres años más tarde, en 1943, conseguía finalmente su título de doctorado.

Desde que se doctoró, la carrera de Sanger no ha parado de traer enormes éxitos y descubrimientos que le acabarían haciendo merecedor de dos premios Nobel. Sus aportes no sólo a la química, sino también a la biología, permitieron un avance enorme de la genética y la bioquímica. Principalmente, sus hitos fueron tres, los cuales iremos viendo detenidamente a lo largo del artículo: El descubrimiento de que las proteínas tienen una estructura definida, investigaciones sobre el ARN y un método de secuenciar el ADN.

El primer gran proyecto de Sanger tras su doctorado fue unirse al grupo de investigación del químico proteínico Charles Chibnall. Allí fue donde Sanger descubriría uno de los hechos más importantes de la bioquímica del siglo XX. Todo comenzó con el estudio de la insulina bovina (la cual es muy parecida a la humana, apenas difiere en tres aminoácidos), una proteína de fácil estudio, ya que por aquella época ya se conocían su composición química y se podía obtener en un estado bastante puro.

La proeza de Sanger fue determinar la secuencia completa de aminoácidos, así como su ordenación, de la insulina bovina en el año 1951.

Este descubrimiento es mucho más importante de lo que pueda parecer a simple vista: Durante aquella época, se pensaba que las proteínas era algo amorfo. Con el descubrimiento de Sanger, quedó claro que en realidad todas las proteínas tenían una estructura específica y única. El proceso para llegar a estas conclusiones fue bastante ingenioso: Sanger degradó la insulina en pequeños fragmentos a base del uso de enzimas, y, gracias a determinadas reacciones químicas, consiguió formar una especie de "huella dactilar" (como él mismo la llamó) de la estructura de la proteína (un patrón característico formado por los diferentes fragmentos, los cuales se organizaban según su solubilidad y carga eléctrica).

Gracias a Sanger, la idea de las proteínas amorfas quedó completamente desechada, abriendo así un nuevo campo de investigación bioquímico que ha tenido grandes avances en el siglo XX y que sigue siendo de enorme importancia en el XXI.

Todas estos descubrimientos quedaron recompensadas con un premio Nobel de química en el año 1958, concedido "por su trabajo en la estructura de las proteínas, especialmente la de la insulina".

La obtención del Nobel no hizo que Sanger dejara de lado sus investigaciones, sino que las retomó con más fuerza aún. En el año 1962, se convirtió en uno de los jefes de investigación del laboratorio de biología molecular de Cambridge (en concreto, y como es evidente, se encargó del grupo de investigación de química proteínica). Allí, empezó a investigar el ARNt (ARN transferente, indispensable en el transporte de aminoácidos hasta los ribosomas y la formación de proteínas).

Allí se centró en estudiar las posibilidades de secuenciación de las moléculas del ARN. De todas formas, estas investigaciones no tuvieron tanto éxito como las de las proteínas y pronto acabó cambiando de objetivo: La secuenciación del ADN, un objetivo ambicioso pero que sería de enorme utilidad a la genética.

Tras muchas investigaciones, Sanger consiguió crear un método bastante eficaz en el año 1975 para secuenciar el ADN, el cual es llamado (en su honor) "Método Sanger".

Este método se basaba en una función natural del ADN: La replicación (la famosa duplicación de las cadenas que aparece en cualquier libro de biología). El ADN que se desea secuenciar se tiene que duplicarse en cuatro tubos de reacciones, ya que el ADN tiene cuatro bases nitrogenadas (adenina, citosina, guanina y timina).

Gracias a una serie de reacciones químicas, en cada uno de los tubos se producen cadenas de ADN de distintas longitudes. Para entenderlo de una forma fácil, hay que pensar en cuatro experimentos paralelos, cada uno con la misma cadena de ADN. En cada uno de ellos, se añade un nucleótido especial que detiene la replicación cuando se encuentra con una determinada base. Por ejemplo, en uno de los tubos encontraremos fragmentos cuya última base es una adenina, en otro fragmentos cuya última base es una citosina, etc. Mediante este proceso se acabará consiguiendo conocer la secuencia de ADN,

Nada mejor que ver un vídeo ilustrativo para entender este método. Es bastante esclarecedor y permite continuar centrándonos en la vida de Sanger si tener que perdernos en largas explicaciones sobre su método de secuenciación:



El mismo Sanger puso a prueba su método con excelentes resultados. En 1977, consiguió secuenciar completamente el genoma del bacteriófago Phi-X174, convirtiéndose así en el primer organismo cuyo genoma fue secuenciado. Tiene una cantidad muy pequeña de ADN, pero aún así es un logro de enorme importancia simbólica.

Por supuesto, si por algo destaca el descubrimiento del método de Sanger, es por su vital importancia en el Proyecto Genoma Humano, cuyo objetivo ya conseguido era secuenciar el genoma del ser humano.

Como recompensa por todos estos descubrimiento, en el año 1980 recibió su segundo Nobel de química "por sus contribuciones acerca de la determinación de secuencias de bases en ácidos nucleicos", convirtiéndose así en la primera persona en gozar de dos Nobel de química en su historial.

A día de hoy, Frederick Sanger sigue vivo, pero retirado de la investigación científica. Tras su brillante carrera, decidió retirarse a los 65 años de una forma tranquila, viviendo con su mujer y dedicándose a la jardinería (una de sus aficiones favoritas, por lo que parece). Una anécdota interesante sobre Sanger es que, cuando le ofrecieron ser nombrado caballero, lo rechazó porque no quería que le llamaran "Sir" (aunque más tarde acabó aceptando una orden de mérito).

Una leyenda viva cuyo éxito nunca pasó del ámbito científico y que, injustamente, es menos conocido que otros bioquímicos o biólogos como Watson y Crick, pero que merece el mismo enaltecimiento.

Esta entrada participa en la segunda edición del carnaval de química, que organiza este mismo blog. También participa en la primera edición del carnaval de biología, que organiza Micro Gaia.

Fuentes

Frederick Sanger - Wikipedia (English)
El único hombre vivo con 2 premios Nobel - Tall & Cute
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Caroline y William Herschel, los músicos que renovaron la astronomía

William Herschel nació en Alemania un frío 15 de noviembre de 1738. Desde su infancia, Herschel vivió en un buen ambiente, con una familia sin demasiados problemas y buena educación. Su padre, que era músico militar, influyó fuertemente en las aficiones del joven William, que empezó a mostrar un gran interés por los instrumentos musicales. Siguiendo los pasos de su predecesor, estudió música y adquirió fama como gran intérprete del oboe.

Sin embargo, el trabajo de músico militar al que decidieron consagrarse su padre y su hermano nunca le gustó. William odiaba estar en el campo de batalla y todo lo que ello significaba. Esta repulsión se agravó aún más cuando presenció, con sólo 19 años, la muerte de 5000 hombres en la batalla de Hastenbeck (un enfrentamiento entre franceses y alemanes durante la guerra de los Siete Años).

Estremecido por los horrores de la guerra, William se trasladó a Inglaterra para poder desarrollar su pasión por la música. Tras un pequeño período como profesor, llegó a convertirse en el director y organista de la orquesta de Bath. Allí, junto con su querida hermana Caroline colaborando con él como cantante soprano, triunfó como uno de los artistas con más futuro de Inglaterra.

Sin embargo, por azares de la historia, todo cambió radicalmente. Una noche, mientras los dos hermanos descansaban después de un duro día de trabajo, empezaron a observar el cielo. La belleza de las estrellas debió de dejarlos encandilados, porque desde entonces nada volvió a ser igual. William se compró un viejo libro llamado "La Astronomía", dejando la música cada vez más a un lado. Fascinados por el universo, pero sin dinero para comprar los telescopios que usaban los astrónomos, William y Caroline decidieron hacer una apuesta arriesgada: Iban a construir sus propios telescopios.

El objetivo era difícil, pero los hermanos Herschel no se iban a rendir. Tras un año de intenso trabajo, consiguieron crear uno de los telescopios más precisos de la época, superando ampliamente a algunos usados por los profesionales. ¿Cuál era el secreto de su telescopio? La clave es bien sencilla: A diferencia que el resto de astrónomos, que estaban empeñados en usar telescopios refractores (es decir, los que se basan en un sistema de lentes), los hermanos Herschel perfeccionaron el modelo de los telescopios reflectores (que se basan en espejos en vez de lentes). El uso de un telescopio reflector aumentaba enormemente la calidad de las imágenes que se observaban a través de él, y evitan muchísimos problemas de visión que sí presentaban los telescopios refractores.

Gracias a los enormes conocimientos de matemáticas que tenía Caroline y a la técnica de William a la hora de pulir los espejos, enseguida consiguieron crear unos telescopios magníficos. Por fin podían partir en la búsqueda del conocimiento del cosmos que tanto habían admirado durante los últimos años.

Y, realmente, la fortuna les favoreció. El 13 de marzo de 1781, William observó en el firmamento un extraño objeto que desconocía. En un principio, pensó que era una estrella, ya que desprendía un brillo color amarillento. Sin embargo, hizo otro descubrimiento: Aquella supuesta estrella parecía tener un sistema de anillos. Entonces, cambió su opinión y emitió una nueva hipótesis: Aquello debía de ser un cometa, y esos extraños anillos serían la cola.

Pero no fue así. Tras muchas observaciones, se dio cuenta de que su lento movimiento y algunos de sus comportamientos físicos no se correspondían con los de un cometa. ¿Qué podía ser aquél misterioso astro? Tras muchas reflexiones, William llegó a una conclusión mucho más satisfactoria: Aquello era en realidad un planeta. Y, en efecto, así fue.

Resulta que aquella noche de marzo William había descubierto el séptimo planeta del Sistema Solar, Urano. Tras presentar sus hipótesis a algunos astrónomos, toda la comunidad científica acabó dándole la razón, aquello era verdaderamente un nuevo planeta.

Una de las anécdotas más curiosas de este descubrimiento fue el problema con el nombre del planeta. En un principio, dado que el privilegio de darle el nombre al planeta recayó en su descubridor, William decidió llamarlo Georgius Sidus ("Planeta Jorge"). La decisión de este nombre fue una especie de regalo hacia el rey Jorge III de Inglaterra, que había perdido las colonias norteamericanas a causa de la independencia de EEUU.

Sin embargo, no todo el mundo estuvo de acuerdo con esta idea. Por ejemplo, el astrónomo Johann Elert Bode se sintió indignado con la poca rigurosidad con la que William había elegido el nombre. Según él, debería de tener un nombre mitológico, al igual que con otros planetas como Marte, Júpiter o Saturno. Por otro lado, el astrónomo Joseph Lalande dijo que el nombre del planeta debía de ser el mismo que el de su descubridor, Herschel.

Sea como sea, el nombre de "Planeta Jorge" se mantuvo durante buena parte del siglo XVIII y XIX, hasta que finalmente se acabó aceptando la idea de Bode y se designó con el nombre mitológico que todos conocemos: Urano.

Tras el descubrimiento del nuevo planeta, la vida de William se enfocó completamente hacia la astronomía, abandonando la música como trabajo. El rey Jorge le concedió los más altos honores (algo normal, teniendo en cuenta que William le había puesto su nombre al descubrimiento) y lo nombró miembro de la Real Sociedad de Ciencias y Astrónomo Real de la Corte.

Una muestra de su cada vez mayor dedicación a la astronomía fue la construcción de un enorme telescopio que le llevó dos años de incesante trabajo. Con una apertura de 1'2 metros, fue considerado el mayor telescopio del mundo durante 50 años.

Por supuesto, si Herschel había invertido tanto en la construcción de este gigante no era para tenerlo de adorno: La primera vez que lo apunto al cielo ya obtuvo sus primeros resultados. Tras unas pocas pruebas para ver cómo funcionaba, se puso a investigar el firmamento y, en cuestión de unos pocos minutos, hizo un descubrimiento magnífico: Había encontrado la sexta luna de Saturno, Encélado (un satélite que, a día de hoy, está dando mucho que hablar por sus maravillosas características).

Y eso no fue todo. Sólo 20 días después de descubrir Encélado, descubrió la séptima luna de Saturno, Mimas. ¡Sólo 20 días entre ambos descubrimientos, es impresionante! Sin duda, la calidad técnica del aparato debía de ser abrumadora.

Uno de los aspectos de la astronomía que más afición despertó en Herschel fue el estudio de los conocidos como objetos del espacio profundo, es decir, nebulosas y cúmulos situados más allá del Sistema Solar. Su afán por desentrañar los secretos del espacio le llevó a trabajar de una forma frenética (preparaos para la cifra): En menos de dos décadas descubrió alrededor de 2.514 nuevos objetos de espacio profundo.

Sin duda, sus telescopios y su habilidad combinados fueron los factores que provocaron esos rápidos descubrimientos. Pero su historial no acaba ahí: También estudió el movimiento del Sol e incluso desarrolló un modelo de la Vía Láctea muy bien encaminado (aunque con algunos errores inevitables en aquella época).

E incluso el campo de la física se ha beneficiado de la prolífica vida de Herschel: Usando un espectro de luz obtenido a través de un prisma de cristal y un termómetro, consiguió descubrir los rayos infrarrojos.

Finalmente, William Herschel murió a la edad de 84 años, dejando tras de sí una estela de enormes aportes a la ciencia.

Pero no debemos olvidar a la otra gran protagonista de este historia: Su hermana Caroline. A pesar de ser mucho menos famosa y de haber sido tapada por la sombra de William, fue un factor indispensable en las investigaciones de su hermano. De hecho, William siempre decía que ella era una de las personas que más le había ayudado nunca, y que se merecía ganar un puesto en la historia.

De hecho, muchas veces se le considera como la primera astrónoma profesional. Además de sus importantes colaboraciones con William, llevó una fértil vida científica: Descubrió ocho cometas, tres nebulosas e hizo catálogos de todos los objetos astronómicos que iba encontrando.

Tanto el rey Federico-Guillermo IV como Jorge III de Inglaterra le otorgaron diversos honores, algo bastante extraordinario en aquella época, llegando a ser una mujer pionera en muchísimos logros, como por ejemplo la obtención de la medalla de oro de la Royal Astronomical Society.

Ambos hermanos, que podrían haber pasado como grandes músicos a los ojos de la historia, acabaron convirtiéndose en dos de los más importantes astrónomos de su época.

Fuentes

William Herschel - Wikipedia
Caroline Herschel - Wikipedia
William y Caroline Herschel - Cienciaes
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