
---NOTA: A pesar de que publico esta entrada el 28 de diciembre, os aseguro que no es una inocentada, yo no tengo tanta imaginación ;-) Es un artículo de verdad---
Alrededor del 20% de la población española cree que los alienígenas, montados en sus sofisticados platillos volantes, visitan la Tierra. Como supongo que todos sabréis ya, la ufología sólo es una pseudociencia más y no podemos tomarla en serio. No existe ninguna base científica que la sostenga.
Pero... ¿podríamos usar las armas de la física para desmontar a los ufólogos? ¿Existen herramientas para demostrar de verdad que los OVNIS no van por ahí haciendo turismo por nuestro planeta? Lo cierto es que sí (en su cierta medida), como veremos en el artículo de hoy.
Antes de nada, es necesario dejar claro qué es lo que se conoce como "platillo volante". El término surgió allá por el año 1948 en el Monte Rainier (estado de Washington). Un día, el 24 de junio, el piloto Kenneth Arnold sufrió un suceso aterrador mientras volaba: Nueve artefactos voladores surgieron de la nada frente a él. Aterrado, cuando finalizó su vuelo declaró ante la prensa todo lo que recordaba sobre esas máquinas: Dijo que revoloteaban en el cielo como si fuera un barco en medio de una tormenta en alta mar, y puso como ejemplo de su movimiento el de "un platillo lanzado a través del agua" (una metáfora que, como veremos ahora, sería malinterpretada por la prensa).
Los periodistas y el sensacionalismo hicieron el resto: Se malinterpretaron las declaraciones de Kenneth y se empezó a decir que los artefactos eran naves con forma platillos volantes. Desde entonces, cientos de casos similares son registrados por gentes de diversos lugares del mundo. Según aseguró Kenneth, los platillos volantes se encontraban a 3000 metros de altura y alcanzaban una velocidad de 2000 kilómetros por hora.
Pero dejemos a un lado las declaraciones de Kenneth y vayamos a lo que nos interesa de verdad: ¿Qué tiene la física que decir al respecto?
Las paradojas surgen automáticamente: Uno de los testimonios más repetidos por los testigos del fenómeno OVNI y por las películas de extraterrestres es que los platillos volantes no emiten ningún ruido (o, como mucho, un pequeño silbido o siseo discreto). Esto es, sin ninguna duda, una clara contradicción contra lo que mencionábamos al principio: Que los platillos volantes pueden volar a más de 2000 kilómetros por hora. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que superan la velocidad del sonido (la cual es 1224 kilómetros por hora). Y, cuando un objeto rompe la barrera del sonido, produce una enorme explosión sónica, como ocurre con ciertos aviones:
Poco silencio se puede observar allí. Por muy avanzada que sea su tecnología, los extraterrestres no podrían escapar a esta ley física, y su vuelo debería ser tan ruidoso como el de cualquier cuerpo que alcance esas velocidades (y más teniendo en cuenta que algunos testigos afirman que los platillos volantes vuelan muy bajo).
Otro de los típicos clichés que se les atribuye a los platillos volantes es que giran sobre el propio eje del disco, como se puede ver en el inicio de la película "Mars Attack!" (ver vídeo). Este efecto causaría de forma irremediable una enorme fuerza centrífuga en la nave. Esto significa que sus pasajeros extraterrestres serían desplazados hacia los laterales de la nave y se quedarían allí, como si estuvieran "pegados", debido a la fuerza que se ejercería sobre ellos.
Sin embargo, en las películas de ciencia ficción, los extraterrestres salen por el centro de la nave, aún cuando esta está girando, sin que pase nada. Claramente, es una contradicción más en contra de los platillos volantes.
Otro fenómeno que los testigos afirman siempre ver es que los platillos volantes realizan giros repentinos a enormes velocidades, revolotean sin parar. Lo cierto es que estos movimientos conllevarían nada más y nada menos que la muerte de sus ocupantes. Veamos el por qué.
La fuerza de gravedad en la Tierra ronda una aceleración de 10 metros por segundo cada segundo. A esta fuerza la conocemos como "g". Si aumentamos esta velocidad de aceleración, aumentaremos el número de "g's" que tengamos (por ejemplo, 20 metros por segundo cada segundo serían 2g's, 30 serían 3g's, 40 serían 4g's...). Y como consecuencia, el peso del cuerpo que esté siendo sometido a esas velocidades aumentará por culpa del número de g's (si la gravedad de nuestro planeta es sólo 1 g, imaginad la fuerza que se ejercería sobre nosotros al multiplicar esa fuerza por varias g's).
Y, como explica el físico Sergio L. Palacios en su libro "La guerra de dos mundos", el número de g's que alcanzaría un platillo volante al hacer esos movimientos tan extraños sería enorme:"Un platillo volante desplazándose a 1080 km/h y que girase repentinamente hacia un lado en ángulo recto a la misma velocidad en una décima de segundo sufriría una aceleración de 300 g’s."Teniendo en cuenta que el límite de tolerancia de un ser humano ronda los 10 g's, se hace bastante difícil imaginar que los alienígenas puedan alcanzar ese número de g's sin sufrir ningún daño.
Por supuesto, si los alienígenas son capaces de controlar la antigravedad, esta fuerza podría evitarse. Pero, por desgracia, por ahora no tenemos muchas pruebas de que pueda manejarse de esta forma la gravedad y no podemos tomarla como cierta hasta que se demuestre. ¿Es posible que los platillos volantes la controlen? Sí ¿Debemos tenerlo en cuenta en este artículo? Pues, teniendo en cuenta que aquí estamos hablando de la física que conocemos, no es muy acertado introducir una física que ni siquiera sabemos que existe.
Ahora bien, si la física tiene la solución para afirmar que no hay platillos volantes, ¿tiene también la respuesta de por qué se observan tantos avistamientos? Porque, sin ninguna duda, el número de avistamientos de OVNIS no es para nada despreciable: En el año 1952, la Fuerza Aérea de los EEUU llevó a cabo un estudio sobre los platillos volantes y registró casi de 13.000 avistamientos.
Lo cierto es que la mayor parte de estos avistamientos tienen una sencilla explicación, mucho más lógica que pensar en extraterrestres. Además de las evidentes equivocaciones que podemos sufrir al ver meteoritos, aviones o demás objetos volantes, también hay razones físicas naturales que pueden llevarnos a "ver" platillos volantes. Como explica el famoso científico Michio Kaku en su libro "Física de lo imposible", podemos encontrar cuatro fenómenos naturales que explicarían estos avistamientos:
1- La luminosidad de Venus, que es el segundo objeto más brillante en el cielo nocturno después de la Luna. Y es que, una gran parte de los avistamientos se realizan cuando el individuo está conduciendo o viajando en cualquier tipo de transporte. El planeta parece "seguirnos", como si estuviera espiándonos. Esta sensación se produce a causa de la lejanía de Venus: Dado que no podemos compararlo con su entorno, el efecto producido es el de ser presa de una persecución por su parte.
2- Gases empantanados. Cuando pasamos cerca de una zona pantanosa, los gases desprendidos pueden ser ligeramente incandescentes, con el consecuente fenómeno visual que puede ocasionar.
3- Anomalías atmosféricas. La atmósfera terrestre puede producir tormentas eléctricas o distintos fenómenos atmosféricos que pueden ser fácilmente confundibles con un platillo volante.
4- Ecos de radar. Este suceso se da cuando se está intentado localizar OVNIS mediante una pantalla de radar. Un eco aislado, que puede proceder de cualquier de cualquier aparato o máquina, puede ser interceptado por los investigadores y ser confundido con una nave alienígena.
Por tanto, y quitando los numerosos fraudes y casos en los que los testigos simplemente están fingiendo para hacerse famosos, podemos decir que la física da una solución más que aceptable a los avistamientos de platillos volantes.
Ahora bien, si la física tiene la solución para afirmar que no hay platillos volantes, ¿tiene también la respuesta de por qué se observan tantos avistamientos? Porque, sin ninguna duda, el número de avistamientos de OVNIS no es para nada despreciable: En el año 1952, la Fuerza Aérea de los EEUU llevó a cabo un estudio sobre los platillos volantes y registró casi de 13.000 avistamientos.
Lo cierto es que la mayor parte de estos avistamientos tienen una sencilla explicación, mucho más lógica que pensar en extraterrestres. Además de las evidentes equivocaciones que podemos sufrir al ver meteoritos, aviones o demás objetos volantes, también hay razones físicas naturales que pueden llevarnos a "ver" platillos volantes. Como explica el famoso científico Michio Kaku en su libro "Física de lo imposible", podemos encontrar cuatro fenómenos naturales que explicarían estos avistamientos:
1- La luminosidad de Venus, que es el segundo objeto más brillante en el cielo nocturno después de la Luna. Y es que, una gran parte de los avistamientos se realizan cuando el individuo está conduciendo o viajando en cualquier tipo de transporte. El planeta parece "seguirnos", como si estuviera espiándonos. Esta sensación se produce a causa de la lejanía de Venus: Dado que no podemos compararlo con su entorno, el efecto producido es el de ser presa de una persecución por su parte.
2- Gases empantanados. Cuando pasamos cerca de una zona pantanosa, los gases desprendidos pueden ser ligeramente incandescentes, con el consecuente fenómeno visual que puede ocasionar.
3- Anomalías atmosféricas. La atmósfera terrestre puede producir tormentas eléctricas o distintos fenómenos atmosféricos que pueden ser fácilmente confundibles con un platillo volante.4- Ecos de radar. Este suceso se da cuando se está intentado localizar OVNIS mediante una pantalla de radar. Un eco aislado, que puede proceder de cualquier de cualquier aparato o máquina, puede ser interceptado por los investigadores y ser confundido con una nave alienígena.
Por tanto, y quitando los numerosos fraudes y casos en los que los testigos simplemente están fingiendo para hacerse famosos, podemos decir que la física da una solución más que aceptable a los avistamientos de platillos volantes.
Está claro que no podemos asegurar que no existen extraterrestres con una tecnología inimaginable, pero algunos de los puntos que comento en esta entrada son argumentos suficientes para demostrar que muchos de los "avistamientos" son errores de los testigos que, influidos por la prensa y las películas, pueden tomar cualquier fenómeno como si fuera un platillo volante.
-- Actualización: Me gustaría añadir un punto muy interesante que comenta nuestro amigo Alejandro en los comentarios: Si intentamos complicar la cosa y suponemos que los platillos volantes tienen un sistema de antigravedad debido a su avanzada física (punto que ya he comentado en la entrada, aunque también se habla de ello en los comentarios), ¿por qué no tienen por ejemplo un sistema de invisibilidad para protegerse de los avistamientos? Por eso, sigo manteniendo la opinión de que no debemos mezclar física "desconocida para nosotros" como la antigravedad en un artículo en el que se habla de física conocida. Gracias por la aportación, Alejandro.













