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Los profetas de la astronáutica

A nadie le extraña hoy en día ver cómo una nave espacial abandona el planeta para sumergirse en las profundidades del cosmos. Sin embargo, tan sólo un siglo atrás en el tiempo, esta idea se encontraba sólo en la mente de locos y fantasiosos que especulaban con ello como quien hoy conjetura sobre máquinas del tiempo o teletransportes. A pesar de ello, hubo un pequeño grupo de pioneros que supo encontrar el camino para establecer las bases de una de las ciencias que más avanzaría y que más esperanzas daría a la humanidad en el siglo XX: La astronáutica.

Viajando con la mente

Podemos afirmar sin miedo a cometer un error que la idea de viajar por el cosmos y llegar a planetas lejanos es un tema recurrente que ha acompañado siempre a la ciencia ficción. A falta de la tecnología necesaria para lograrlo, numerosos escritores han intentado recrear en sus libros una travesía de tales dimensiones.

Ya en el siglo II d.C podemos ver las primeras muestras de ello: Luciano de Samosata ideó en su "Historia verdadera" un barco que, impulsado por un gigantesco chorro de agua y viento, consigue llegar a la Luna. Allí le esperan los selenitas, unos extraños seres enzarzados en una guerra con los habitantes del Sol. La historia, sobre la cual podéis leer un poco más aquí, demuestra una gran capacidad de imaginación por parte de Luciano, pero lo realmente interesante es la idea de llegar a la Luna en pleno siglo II:

"Al romper el día zarpamos con brisa suave. Pero a mediodía, repentinamente, cuando ya la isla estaba fuera del alcance de nuestra vista, se produjo un torbellino que hizo girar la nave, la levantó unos trescientos estadios y ya no la dejó caer sobre el mar, sino que la mantuvo suspendida en el aire, arrastrada por el viento que soplaba contra las velas y henchía la lona (...) Estuvimos volando así por los aires siete días y otras noches y al octavo vislumbramos una gran tierra en el aire, como una isla, brillante y redonda, resplandeciendo con luz deslumbrante; nos acercamos a ella, anclamos y desembarcamos (...) Aquella tierra era la Luna que nosotros veíamos brillar desde la Tierra"

Por supuesto, si hablamos de ciencia ficción, no podemos olvidarnos de los dos más grandes progenitores de este género literario: H.G. Wells y Julio Verne. Como era de esperar, ambos trataron en sus novelas el tema de la exploración espacial.

En sus dos libros "De la Tierra a la Luna" y "Alrededor de la Luna", Verne describe un viaje espacial que nos resultará mucho más familiar que el planteado por Luciano. En las novelas del francés, los intrépidos aventureros deciden llegar hasta la Luna en un proyectil de dimensiones colosales impulsado por un cañón igualmente descomunal. Es conveniente mencionar que, como es habitual en Julio Verne, se aportaron numerosos datos científicos para dar realismo a sus ideas. Y, aunque comete algunos errores relacionados con las leyes físicas que influyen a la hora de realizar un viaje espacial, cuidó con mimo detalles como la falta de gravedad o las cantidades de oxígeno que los astronautas deberían consumir.

Por su parte, Wells le concedió menos importancia a los detalles científicos y convirtió su novela "Los primeros hombres en la luna" en una obra de ciencia ficción con un importante transfondo filosófico. Los protagonistas inventan en esta ocasión una sustancia antigravitatoria, la cavorita, con la cual recubren una nave espacial que asciende automáticamente hasta nuestro satélite, donde encontrarán una civilización extraterrestre que Wells utilizará como excusa para desarrollar una crítica social.

Llegó la hora de los inventores

Por suerte, la exploración espacial no quedó relegada a los libros de ficción. No es justo dejar a los escritores como los únicos profetas de la astronáutica; también merecen ocupar ese puesto los inventores pioneros que decidieron poner en marcha las ideas de sus antepasados. A principios del siglo XX, una nueva oleada de científicos, motivados por las historias de extraños viajes más allá de la Tierra y por fin con una tecnología suficiente como para dar los primeros pasos de una nueva ciencia, empezaron a convertir en realidad los sueños de escritores y soñadores.

Uno de ellos fue Konstantín Tsiolkovski, muy acertadamente conocido como "el padre de la cosmonáutica", a quien podemos ver en la imagen. Konstantín siempre fue un gran autodidacta: Debido a las dificultades para ir a la escuela (era sordo e hijo de inmigrantes), decidió empezar a leer los libros de su padre y se convirtió en visitante asiduo de las bibliotecas de Moscú.

Probablemente esa capacidad le permitió crear los proyectos deslumbrantes e innovadores que le dieron fama, los cuales expuso en su libro "La exploración del espacio cósmico por medio de los motores de reacción". Sus ideas se convirtieron en referentes para las primeras naves espaciales y muchas de ellas se siguen aplicando en la actualidad.

En su época, la mayoría de los científicos estaban de acuerdo en que el espacio exterior estaba vacío, por lo que Tsiolkovski partía de la base de que sus ingenios espaciales debían de propulsarse sin necesidad de un medio al que oponerse (idea en la que se basaban la mayoría de los sistemas de propulsión en aquella época). ¿Cuál sería la solución al problema? El científico ruso, que sin duda tenía más conocimientos de física que Verne, descartó la idea de utilizar un enorme cañón para disparar una bala-nave. Mediante numerosos experimentos en los que comprobó la aceleración máxima que podía resistir un ser vivo y la velocidad necesaria para abandonar la órbita terrestre, determinó que la aceleración instantánea generada en el estallido de la novela de Verne mataría a sus ocupantes por aplastamiento.

Tsiolkovski desarrolló un artilugio que conseguiría evadir todos esos problemas: El cohete. A pesar de no ser el inventor del cohete como tal, sí que fue pionero en su estudio y su desarrollo como medio para llegar al espacio exterior. El mecanismo básico del cohete era un diseño ganador que, basándose en leyes físicas tan fundamentales como las de Newton, perduraría hasta nuestros días.

Pero sus innovaciones no se quedan ahí: Aún hoy asombra descubrir cómo es posible que Konstantín diera con la clave de muchísimos aspectos vitales para el buen funcionamiento del cohete. A saber: El perfeccionamiento del cohete de varias etapas, que permitía deshacerse de una fase cuando se agotara el combustible y no llevar así peso inútil; el uso de combustibles líquidos en vez de la clásica pólvora, mucho más eficiente para esta situación; e incluso la invención de aletas deflectoras para controlar la trayectoria del cohete.

La principal limitación de Konstantín no fue su imaginación, sino la tecnología y su pésimo sueldo, que no permitían llevar a cabo muchos de sus proyectos teóricos. El epitafio de su tumba, escrito por él mismo, era un mensaje de esperanza para la incipiente astronáutica:

"El hombre no permanecerá siempre en la Tierra, la búsqueda de la luz y el espacio lo llevará a penetrar los límites de la atmósfera, tímidamente al principio, pero al final para conquistar la totalidad del espacio solar"

Un estudio algo más práctico sobre el funcionamiento de los cohetes lo llevó a cabo el estadounidense Robert Goddard, contemporáneo de Tsiolkovski que, ajeno a los trabajos que estaba desarrollando el físico ruso, contribuyó enormemente a la creación de los primeros modelos de cohetes. Goddar, a quien podemos ver en la foto, tuvo dos grandes similitudes con Tsiolkovski: La costumbre de trabajar como un lobo solitario, aislado de la comunidad científica por miedo a ser ridiculizado al trabajar en un campo aún considerado de ficción; y la profunda pasión por llegar a otros planetas que la literatura fantástica había desatado en él.

De hecho, si la leyenda cuenta que la inspiración de Newton fue la manzana caída del árbol, podemos decir que lo equivalente en Goddar fueron los libros de Wells. La lectura de "La guerra de los mundos" a la temprana edad de 16 años le impactó tan fuertemente que, un día, mientras estaba subido en un cerezo podando sus ramas, miró hacia Marte, quizás algo atemorizado por la posible existencia de seres extraterrestres que podrían estar planeando una invasión, y pensó que durante el resto de su vida debería dedicarse a crear un artefacto capaz de llevarlo hasta allí.

Como decíamos, Goddard desconocía totalmente los proyectos de Tsiolkovski, por lo que muchas de sus investigaciones acabaron dando lugar a los mismos descubrimientos, realizados de forma paralela. Uno de los detalles en los que más importancia puso Goddard fue en el uso de combustibles líquidos para los cohetes. La diferencia clave entre ambos científicos es en el tipo de materiales que se utilizarían como combustibles/comburentes: Frente a la mezcla de hidrógeno y oxígeno líquidos del ruso, Goddard propuso una opción mucho más fácil de llevar a cabo con la tecnología de su época, gasolina y oxído de nitrógeno.

Lleno de ambición, decidió realizar sus propios experimentos y demostrar la valía de este tipo de combustibles. El "Goddard 1", apodado cariñosamente Nell, alcanzó una altura de 12,5 metros y una velocidad media de 100 km/h durante sus casi tres segundos de vuelo. Un viaje no demasiado espectacular, pero que dejó patente que las ideas de Goddard no eran simples elucubraciones.

Sea como sea, Goddard fue objeto de críticas que sólo lograron alimentar su obsesión por trabajar en solitario. Es célebre la burla que el diario The New York Times hizo sobre los sueños del científico de llegar hasta la Luna, en la que insinuaron, en un alarde de ignorancia, que Goddard carecía de conocimientos básicos sobre física. En 1969, tras el aterrizaje del Apollo 11 en la Luna y ante todas las evidencias, el periódico no tuvo más remedio que pedir perdón al ya fallecido pionero de la astronáutica.

No es de extrañar que, si hubiera dispuesto de más presupuesto, Goddard hubiera realizado más experimentos similares. Y es que muchos de sus proyectos los financió él mismo con su dinero. La armada americana no supo ver el potencial que aquél hombre tenía entre sus manos y se negó a financiar sus pruebas balísticas. Más atención recibió sin embargo desde Alemania, desde donde varios espías intentaron hacerse que con la valiosa información que manejaba aquél científico...

"Los sueños de ayer son las esperanzas de hoy y las realidades del mañana" - Robert Goddard

Efectivamente, Alemania estaba vigilando con cautela los movimientos de Goddard. No en vano ésta se convertiría en una de las potencias con mejor manejo de los misiles en la Segunda Guerra Mundial. Será ésta nuestra última parada en la búsqueda de los pioneros del espacio. Aquí, Hermann Julius Oberth (a quien podemos ver en la imagen) sentaría las bases de la cohetería alemana de forma paralela a Goddard y Tsiolkovski.

¿Adivináis ya de dónde sacó Oberth su pasión por la astronáutica? Si en el caso de Goddard el detonante había sido Wells, aquí había sido Verne y su novela "De la Tierra a la Luna" la que llenó de ambición la mente de un niño.

Curiosamente, Goddard siempre se llevó mal con Oberth. Al parecer, el alemán se había interesado por sus trabajos y le pidió una copia de su libro más famoso. Desde ese día, Goddard siempre se refirió a Oberth como un plagiador que no había inventado nada nuevo. Para hacer justicia a la historia, es necesario decir que, aunque Hermann hubiera estado bastante influenciado por los estudios de su compañero americano, la mayoría de sus descubrimientos habían sido realizados de forma independiente.

Oberth corrió, sin embargo, mejor suerte que sus compañeros. Es cierto que su tesis "Los cohetes hacia el espacio interplanetario" fue rechazada por "utópica", pero la publicación de un libro con sus ideas bajo el título de "Modos del vuelo espacial" fue un verdadero éxito de ventas que otorgó fama y reconocimiento a Hermann. De hecho, las primeras sociedades de cohetes (como la VfR, que tendría una importancia vital en la puesta en práctica de las ideas teóricas de Oberth) se formaron a raíz de este libro. Más que por la novedad de sus ideas, quizás deberíamos agradecer a Oberth el hecho de que las hubiera popularizado y divulgado, convirtiéndolas en algo accesible para el público (escribió varios libros, algunos con un tono muy divulgativo) y, por tanto, haciéndolas atractivas y posibles de llevar a cabo.

Las ideas de Oberth, entre las que se encontraban los ya mencionados cohetes multifase y combustibles líquidos, llegaron a todos los ámbitos de la cultura. No es de extrañar que el director de cine Fritz Lang llamara a Oberth para que le diera asistencia técnica en su película "La mujer en la Luna" y lo que es más importante, para que creara un pequeño cohete con motivo de publicitarla. Sea como sea, Oberth tenía más de físico que de ingeniero, porque su modelo de cohete explotó en una de las primeras pruebas dejándolo tuerto.

Sí que se consiguieron llevar a cabo modelos reales de sus cohetes en la VfR, de la que formó parte junto con su más aventajado discípulo, Wernher von Braun, quien, en un futuro, diseñaría tanto los terroríficos misiles balísticos V2 como el Saturn V, responsable de llevar al hombre a la Luna. De todas formas, Von Braun pertenecería ya a una segunda ola de científicos que, gracias a la labor de estos tres pioneros, pudieron sacar al hombre de "su cuna" terrestre. Nuevos científicos como Braun o su "gemelo" ucraniano Serguéi Koroliov, conocido como El Diseñador Jefe, en gran parte responsable de la prematura ventaja soviética en la carrera espacial al supervisar programas como el Sputnik o el Vostok, serían ahora los responsables del avance de la astronáutica en su siglo de oro.

Prácticamente ninguno de los "profetas" que hemos mencionado en este artículo llegaron a ver un artefacto humano en el espacio. Sólo Oberth, que vivió hasta el año 1989, pudo disfrutar en vida de la revolución científica que había ayudado a cimentar desde sus más humildes orígenes.

Fuentes

Astronáutica - Giles Sparrow
Invitación a la lectura: "Historia verdadera"... pero falsa
Alrededor de la Luna
Los primeros hombres en la Luna
Konstantín Tsiolkovski
Robert Goddard
Hermann Julius Oberth
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4ª imagen
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Cien años del diagrama de Hertzsprung-Russell, el gráfico que organizó las estrellas

A grandes rasgos y simplificando bastante, el diagrama de Hertzsprung-Russell es como una tabla periódica, pero de las estrellas.

Y es que, al igual que con la tabla periódica de los elementos, con el diagrama de Hertzsprung-Russell podemos localizar el grupo al que pertenece una determinada estrella de un simple vistazo. Pero antes de entrar a explicar cómo debemos usar este esquema, vamos a adentrarnos primero en su historia.


Pudes seguir leyendo el artículo en Amazings.es, donde lo he publicado como mi segunda colaboración.

También puedes revisar mi perfil en Amazings, donde se irá archivando todo lo que publique allí (dos entradas, por ahora).

Por supuesto, aprovecho para decir que pronto volveré a escribir en el blog, que he dejado aparcado por vacaciones.
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50 años del viaje de Yuri Gagarin



«¿Vienes del espacio exterior?», preguntó la anciana. «Ciertamente, sí. Pero no se alarme, soy soviético»


Hoy, 12 de abril, se cumplen 50 años del primer vuelo espacial tripulado. Un hecho decisivo en la historia de la investigación espacial protagonizado por un gran personaje: Yuri Gagarin. A bordo de la nave Vostok 1, un joven cosmonauta de 27 años lograría realizar uno de los mayores hitos de la astronáutica. Mucho se ha hablado ya sobre su viaje y todo lo que aconteció en él, pero en este día conmemorativo y de celebraciones prefiero hablar de cómo se festejó en sus días este excepcional evento y de todo lo que ocurrió después.

Y es que, realmente, el recibimiento de Gagarin en su país natal fue de unas dimensiones enormes, llegándolo a tratar como a un héroe (monedas, estatuas...). Pero no adelantemos acontecimientos, empecemos por el principio:

Su llegada a la Tierra tras el viaje fue digna de una película. El lugar de aterrizaje de Gagarin no fue el esperado debido a una serie de retrasos, por lo que, en vez de ser recibido por un equipo de rescate, apareció en medio de un campo desolado cercano a Smelovka, un pequeño pueblecito soviético de la región de Sarátov. Allí, una anciana campesina y su nieta vieron cómo aquel extraño ser vestido con un uniforme naranja caía del cielo, originando así la curiosa anécdota que encabeza a modo de cita este artículo. A los pocos minutos, decenas de trabajadores y campesinos sorprendidos acudían ya a ver a Gagarin.

Poco después, un grupo de militares lo localizó y le permitieron ponerse en contacto con sus superiores para que confirmara el completo éxito de la misión. Desde ese momento, el flujo de celebraciones estaba abierto: Desfiles, discursos, viajes... El más espectacular de todos ellos fue, sin duda alguna, el que se celebró el mismo 12 de abril en Moscú, poco después de su llegada:



Pero su logro no sólo se quedó dentro de las fronteras soviéticas, sino que se extendió por todo el mundo, gracias en parte a los viajes que hacía Gagarin a través de todos los continentes, pasando por Londres, París, El Cairo, Nueva Delhi, La Habana... En todos esos lugares, como bien se puede observar en las fotos que he enlazado, la gente aclamaba a Gagarin como uno de los más grandes personajes de la historia, y levantaba la pasión de todo el mundo, incluso de los niños, que lo asediaban para conseguir un autógrafo suyo.

Gagarin, a pesar de que tenía un sentimiento patriótico, siempre abogó por la paz y la cooperación científica mundial en una época tan delicada como la que se estaba viviendo. La colonización espacial era algo que, según él, sólo se lograría gracias a la unión de la humanidad, como bien explicó durante un discurso en Manchester:

"Hay un montón de sitio para todos en el espacio exterior ... Yo me imagino el gran día en el que una nave espacial soviética desembarque en la Luna un grupo de científicos, los cuales se unirán a los científicos británicos y estadounidenses que trabajen en los observatorios con el espíritu de cooperación pacífica y la competencia en lugar de pensar en las líneas militares" - Yuri Gagarin

Tras este discurso, el público inundó de aplausos la ciudad al oír un mensaje tan esperanzador en un mundo donde la URSS y los EEUU competían por imponerse el uno sobre el otro.

Pero, al contrario de lo que se pueda pensar al oír estas cosas, la fama no se le subió a la cabeza a Gagarin, que nunca se acabó adaptando a la vida de la fama y mantuvo el espíritu trabajador de su juventud (recordemos que nació en una familia de carpinteros y que antes de decidirse a ser cosmonauta trabajó como obrero metalúrgico).

Él mismo reconoció que quería seguir con su trabajo en vez de retirarse, ya fuera de forma directa (como cosmonauta propiamente dicho) o indirecta (ayudando en la investigación o en la formación de nuevos cosmonautas):

"Todos nosotros proseguimos estudiando. Profundizábamos nuestros conocimientos en cuanto a los vuelos cósmicos. No abandonamos el destacamento de cosmonautas, seguimos trabajando en las aulas y laboratorios, compartiendo las experiencias con los futuros cosmonautas" - Yuri Gagarin

Muchas veces se ha dicho que la URSS eligió al mejor cosmonauta que podrían haber elegido para esta misión. Es cierto. Gagarin cumple a la perfección su papel como personaje icónico: Era muy profesional, tenía un gran espíritu de equipo, siempre tenía una sonrisa en la boca... En definitiva, era alguien ideal para convertirse en uno de esos personajes carismáticos que aparecen de vez en cuando en la historia de la ciencia.

Sin embargo, a pesar de todos los reconocimientos y grandes alabanzas que obtuvo de forma inmediata tras su viaje, Gagarin es olvidado por muchos a día de hoy. ¿Las causas? La difícil situación en la que se veía inmersa el mundo, la Guerra Fría, hizo que se crearan muchos intereses políticos alrededor de la carrera espacial. Y, por ello, cuando los estadounidenses llegaron a la Luna, ensalzaron el logro por encima del de Gagarin y lo tomaron como la victoria definitiva. Dado que Estados Unidos desarrolló una fuerte influencia sobre Europa, es comprensible que la gran hazaña de Armstrong "tapara" en cierto modo a la de Gagarin, cuando en realidad ambos se merecen el mismo reconocimiento. Y es que mezclar la política con la ciencia nunca da buenos resultados.

El legado de Gagarin es indiscutible. Él fue el pionero, el primer hombre en salir a aquél inexplorado lugar, el primero que se maravilló ante la belleza de la Tierra ("pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos").

No quiero terminar este artículo sin dedicarle unos cuantos párrafos a la gente que estuvo detrás de esta gran hazaña: Los científicos, astrofísicos, ingenieros aeronáuticos y todo el personal que lo hizo posible. Dedicarle un día a Yuri Gagarin y olvidarse de todos aquellos que permitieron su subida al espacio es una injusticia que se suele cometer con muchísima frecuencia.

Yuri no fue un héroe solitario que salió de la Tierra por sí mismo; sin el trabajo de todos aquellos científicos soviéticos que trabajaban casi a contrarreloj con el objetivo de romper esa frontera que representaba el espacio nada de esto habría ocurrido. Sin ellos, Gagarin no habría salido nunca al espacio y no podríamos estar celebrando esta fecha.

Todos ellos, representados por la cabeza visible de la hazaña, Yuri Gagarin, son un ejemplo magnífico del avance de la ciencia, y por eso hoy celebramos su aniversario.

"Aunque sólo una persona estaba a bordo de la nave espacial, fueron necesarias decenas de miles de personas para que fuera un éxito. Más de 7.000 científicos, trabajadores e ingenieros al igual que ustedes son condecorados por su contribución al éxito del vuelo" - Yuri Gagarin

Fuentes

- Todas las imágenes y buena parte de los datos proceden en su mayor parte de la magnífica página web (de la que orgullosamente soy miembro), Yuriesfera.

- Yuri Gagarin in Manchester

- Yuri Gagarin - Wikipedia
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Caroline y William Herschel, los músicos que renovaron la astronomía

William Herschel nació en Alemania un frío 15 de noviembre de 1738. Desde su infancia, Herschel vivió en un buen ambiente, con una familia sin demasiados problemas y buena educación. Su padre, que era músico militar, influyó fuertemente en las aficiones del joven William, que empezó a mostrar un gran interés por los instrumentos musicales. Siguiendo los pasos de su predecesor, estudió música y adquirió fama como gran intérprete del oboe.

Sin embargo, el trabajo de músico militar al que decidieron consagrarse su padre y su hermano nunca le gustó. William odiaba estar en el campo de batalla y todo lo que ello significaba. Esta repulsión se agravó aún más cuando presenció, con sólo 19 años, la muerte de 5000 hombres en la batalla de Hastenbeck (un enfrentamiento entre franceses y alemanes durante la guerra de los Siete Años).

Estremecido por los horrores de la guerra, William se trasladó a Inglaterra para poder desarrollar su pasión por la música. Tras un pequeño período como profesor, llegó a convertirse en el director y organista de la orquesta de Bath. Allí, junto con su querida hermana Caroline colaborando con él como cantante soprano, triunfó como uno de los artistas con más futuro de Inglaterra.

Sin embargo, por azares de la historia, todo cambió radicalmente. Una noche, mientras los dos hermanos descansaban después de un duro día de trabajo, empezaron a observar el cielo. La belleza de las estrellas debió de dejarlos encandilados, porque desde entonces nada volvió a ser igual. William se compró un viejo libro llamado "La Astronomía", dejando la música cada vez más a un lado. Fascinados por el universo, pero sin dinero para comprar los telescopios que usaban los astrónomos, William y Caroline decidieron hacer una apuesta arriesgada: Iban a construir sus propios telescopios.

El objetivo era difícil, pero los hermanos Herschel no se iban a rendir. Tras un año de intenso trabajo, consiguieron crear uno de los telescopios más precisos de la época, superando ampliamente a algunos usados por los profesionales. ¿Cuál era el secreto de su telescopio? La clave es bien sencilla: A diferencia que el resto de astrónomos, que estaban empeñados en usar telescopios refractores (es decir, los que se basan en un sistema de lentes), los hermanos Herschel perfeccionaron el modelo de los telescopios reflectores (que se basan en espejos en vez de lentes). El uso de un telescopio reflector aumentaba enormemente la calidad de las imágenes que se observaban a través de él, y evitan muchísimos problemas de visión que sí presentaban los telescopios refractores.

Gracias a los enormes conocimientos de matemáticas que tenía Caroline y a la técnica de William a la hora de pulir los espejos, enseguida consiguieron crear unos telescopios magníficos. Por fin podían partir en la búsqueda del conocimiento del cosmos que tanto habían admirado durante los últimos años.

Y, realmente, la fortuna les favoreció. El 13 de marzo de 1781, William observó en el firmamento un extraño objeto que desconocía. En un principio, pensó que era una estrella, ya que desprendía un brillo color amarillento. Sin embargo, hizo otro descubrimiento: Aquella supuesta estrella parecía tener un sistema de anillos. Entonces, cambió su opinión y emitió una nueva hipótesis: Aquello debía de ser un cometa, y esos extraños anillos serían la cola.

Pero no fue así. Tras muchas observaciones, se dio cuenta de que su lento movimiento y algunos de sus comportamientos físicos no se correspondían con los de un cometa. ¿Qué podía ser aquél misterioso astro? Tras muchas reflexiones, William llegó a una conclusión mucho más satisfactoria: Aquello era en realidad un planeta. Y, en efecto, así fue.

Resulta que aquella noche de marzo William había descubierto el séptimo planeta del Sistema Solar, Urano. Tras presentar sus hipótesis a algunos astrónomos, toda la comunidad científica acabó dándole la razón, aquello era verdaderamente un nuevo planeta.

Una de las anécdotas más curiosas de este descubrimiento fue el problema con el nombre del planeta. En un principio, dado que el privilegio de darle el nombre al planeta recayó en su descubridor, William decidió llamarlo Georgius Sidus ("Planeta Jorge"). La decisión de este nombre fue una especie de regalo hacia el rey Jorge III de Inglaterra, que había perdido las colonias norteamericanas a causa de la independencia de EEUU.

Sin embargo, no todo el mundo estuvo de acuerdo con esta idea. Por ejemplo, el astrónomo Johann Elert Bode se sintió indignado con la poca rigurosidad con la que William había elegido el nombre. Según él, debería de tener un nombre mitológico, al igual que con otros planetas como Marte, Júpiter o Saturno. Por otro lado, el astrónomo Joseph Lalande dijo que el nombre del planeta debía de ser el mismo que el de su descubridor, Herschel.

Sea como sea, el nombre de "Planeta Jorge" se mantuvo durante buena parte del siglo XVIII y XIX, hasta que finalmente se acabó aceptando la idea de Bode y se designó con el nombre mitológico que todos conocemos: Urano.

Tras el descubrimiento del nuevo planeta, la vida de William se enfocó completamente hacia la astronomía, abandonando la música como trabajo. El rey Jorge le concedió los más altos honores (algo normal, teniendo en cuenta que William le había puesto su nombre al descubrimiento) y lo nombró miembro de la Real Sociedad de Ciencias y Astrónomo Real de la Corte.

Una muestra de su cada vez mayor dedicación a la astronomía fue la construcción de un enorme telescopio que le llevó dos años de incesante trabajo. Con una apertura de 1'2 metros, fue considerado el mayor telescopio del mundo durante 50 años.

Por supuesto, si Herschel había invertido tanto en la construcción de este gigante no era para tenerlo de adorno: La primera vez que lo apunto al cielo ya obtuvo sus primeros resultados. Tras unas pocas pruebas para ver cómo funcionaba, se puso a investigar el firmamento y, en cuestión de unos pocos minutos, hizo un descubrimiento magnífico: Había encontrado la sexta luna de Saturno, Encélado (un satélite que, a día de hoy, está dando mucho que hablar por sus maravillosas características).

Y eso no fue todo. Sólo 20 días después de descubrir Encélado, descubrió la séptima luna de Saturno, Mimas. ¡Sólo 20 días entre ambos descubrimientos, es impresionante! Sin duda, la calidad técnica del aparato debía de ser abrumadora.

Uno de los aspectos de la astronomía que más afición despertó en Herschel fue el estudio de los conocidos como objetos del espacio profundo, es decir, nebulosas y cúmulos situados más allá del Sistema Solar. Su afán por desentrañar los secretos del espacio le llevó a trabajar de una forma frenética (preparaos para la cifra): En menos de dos décadas descubrió alrededor de 2.514 nuevos objetos de espacio profundo.

Sin duda, sus telescopios y su habilidad combinados fueron los factores que provocaron esos rápidos descubrimientos. Pero su historial no acaba ahí: También estudió el movimiento del Sol e incluso desarrolló un modelo de la Vía Láctea muy bien encaminado (aunque con algunos errores inevitables en aquella época).

E incluso el campo de la física se ha beneficiado de la prolífica vida de Herschel: Usando un espectro de luz obtenido a través de un prisma de cristal y un termómetro, consiguió descubrir los rayos infrarrojos.

Finalmente, William Herschel murió a la edad de 84 años, dejando tras de sí una estela de enormes aportes a la ciencia.

Pero no debemos olvidar a la otra gran protagonista de este historia: Su hermana Caroline. A pesar de ser mucho menos famosa y de haber sido tapada por la sombra de William, fue un factor indispensable en las investigaciones de su hermano. De hecho, William siempre decía que ella era una de las personas que más le había ayudado nunca, y que se merecía ganar un puesto en la historia.

De hecho, muchas veces se le considera como la primera astrónoma profesional. Además de sus importantes colaboraciones con William, llevó una fértil vida científica: Descubrió ocho cometas, tres nebulosas e hizo catálogos de todos los objetos astronómicos que iba encontrando.

Tanto el rey Federico-Guillermo IV como Jorge III de Inglaterra le otorgaron diversos honores, algo bastante extraordinario en aquella época, llegando a ser una mujer pionera en muchísimos logros, como por ejemplo la obtención de la medalla de oro de la Royal Astronomical Society.

Ambos hermanos, que podrían haber pasado como grandes músicos a los ojos de la historia, acabaron convirtiéndose en dos de los más importantes astrónomos de su época.

Fuentes

William Herschel - Wikipedia
Caroline Herschel - Wikipedia
William y Caroline Herschel - Cienciaes
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Mi 1ª colaboración en Amazings.es


Hace un tiempo, os avisé de que iba a empezar a colaborar espontáneamente en Amazings.es, el mejor blog de ciencia en español. Pues bien, hoy se ha publicado mi entrada debut, espero que os guste:

Vladímir Mijáilovich Komarov, el primer hombre en morir en una misión espacial

Si queréis hacer un comentario, podéis publicarlo tanto en Amazings como aquí, intentaré responder en ambos lugares (últimamente he tenido más desatendidos los comentarios del blog, pero ha sido por falta de tiempo, en breve los responderé todos).

Mi página de autor está aquí, donde podréis ir viendo recopiladas todas las entradas que publique allí.

PD: El post está también en menéame, por si alguno quiere votar :-)
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Robots aéreos para la exploración de Marte


Las exploraciones científicas con destino a Marte siempre suelen traer sorprendentes datos sobre el planeta rojo. Durante las últimas décadas, estas expediciones han desvelado algunos impresionantes secretos sobre la geología y la hipotética biología que podría existir en Marte. Sin embargo, generalmente son misiones de larga duración y tardan años en completarse (véase el caso de los Rovers y su larga trayectoria).

Para acabar con este problema y poner en funcionamiento exploraciones más rápidas, el ingeniero de la NASA Joel S. Levine ha propuesto una idea innovadora: Mandar aviones robots impulsados por cohetes a Marte. Este tipo de avión, llamado ARES (Aerial Regional-Scale Environmental Surveyor), sería perfectos para llegar de forma rápida y más eficaz a lugares donde los robots terrestres no pueden acceder, consiguiendo así una vista más detallada de la superficie marciana.

Según sus creadores, podría llegar a alcanzar las 450 millas por hora (es decir, alrededor de 720 kilómetros por hora). Volaría a 1'5 kilómetros de la superficie, lo cual permite observar una amplia zona de la superficie y obtener información de los terrenos más accidentados (los cuales son casi imposibles de observar mediante satélites e inaccesibles para los robots terrestres).

Mide unos 6'5 metros de ancho y tiene 5 metros de longitud. Está impulsado por unos cohetes que permitirán un rápido desplazamiento y, cuando el combustible de éstos se agote, el avión aterrizará en la superficie marciana para completar su vida investigando desde el suelo misiones menos importantes.

El ARES llegaría a Marte en un cohete ordinario como si de cualquier otra misión se tratara. El avión estaría completamente plegado (las alas laterales y traseras pueden plegarse para ocupar poco espacio) dentro del cohete. Cuando entre en la atmósfera del planeta, a unos veinte kilómetros por encima del suelo, la nave abriría sus compuertas y dejaría despegar al avión, el cual abriría sus alas en pleno vuelo y pondría en funcionamiento sus cohetes de propulsión.

En caso de que finalmente se pusieran en funcionamiento este tipo de aviones, se centrarían principalmente en el hemisferio sur marciano, lugar donde el elevado magnetismo y el terreno montañoso se han combinado para formar una terreno misterioso y difícilmente accesible.

La investigación llevada a cabo por el ARES mejoraría ampliamente nuestras investigaciones del planeta rojo. En primer lugar, permitiría una comprensión mucho más profunda del magnetismo presente en Marte y de su evolución a lo largo del tiempo (el problema con el magnetismo en Marte siempre ha supuesto un tema de debate para los científicos, como podéis ver en este enlace).

Otro punto en el que estas investigaciones resultarían muy eficaces es en el estudio de la atmósfera. Gracias a la altura a la que volaría el ARES (nunca antes estudiada) obtendríamos valiosa información sobre la composición química de la atmósfera marciana y los distintos gases por la que está compuesta.

Su misión también se centraría en el estudio del agua en Marte: ¿Cuál es la influencia del vapor de agua en la atmósfera? ¿Qué conocemos sobre los polos congelados? Junto a estas preguntas, muchas otras investigaciones serían realizadas para comprender el papel del agua en Marte (y, también, el papel del agua líquida cuando existía, gracias a las "huellas" que podremos localizar en forma de cauces que anteriormente fueron ríos).

Otra investigación importante sería la de hacer una descripción detallada de porqué surgen extrañas cantidades de metano en Marte (indicio que algunos han calificado como posible prueba de vida en Marte).

Pero volvamos al problema inicial: ¿Cuánto tiempo llevaría realizar una exploración marciana con estos robots? Como ya hemos comentado al principio, sus creadores afirman que, una vez que haya despegado y esté volando sobre la superficie marciana, unas dos horas bastarían para realizar su trayectoria. En sólo ese tiempo podría investigar cerca de 1500 kilómetros de la superficie del planeta. Una vez transcurrido este período, el avión aterrizaría en tierra e investigaría desde allí otras misiones secundarias.

Con ese enorme recorrido, podría captar muchísimas fotografías y grabar numerosos vídeos gracias a las cámaras de las que estará dotado. Automáticamente, el ARES mandaría los datos obtenidos a la Tierra, para su posterior estudio científico. Además, según asegura el ingeniero creador del ARES, estas imágenes pasarían a estar disponibles a todo el que quisiera acceder a ellas:
"Nuestro objetivo es inspirar a los estadounidenses que están pagando esta misión con sus impuestos; pero más importante aún, inspiraremos a la proxima generación de científicos"
La idea no es nueva, este proyecto lleva ya unos años en la cabeza de los ingenieros de la NASA, pero es ahora cuando están surgiendo las mayores posibilidades de que se ponga en marcha una misión "seria" para construir y mandar uno a Marte.

Por supuesto, todavía falta bastante para que podamos ver algo similar en acción. Un equipo de 250 ingenieros aeronáuticos está trabajando en ello y ya han creado algunos prototipos básicos. Según creen, si la NASA lo permite, podríamos ver a un ARES volando sobre Marte dentro de apenas 10 años.

Como colofón, y si tenéis algo de tiempo, me gustaría dejar esta charla TED que hizo el creador del ARES (Joel Levine) en la cual hablará sobre la necesidad de investigar Marte y la importancia que tendría lanzar al ARES a nuestro planeta vecino (podéis activar los subtítulos en español):



Si no tenéis mucho tiempo para ver la charla TED al completo, al menos me gustaría que viérais este vídeo donde se aprecia bastante bien el modo en el que el ARES despega y se separa del cohete que lo llevará a Marte, así como varias medidas y su funcionamiento básico.

Fuentes

NASA Moves Ahead With Robotic Plane to Take Mars Exploration to the Skies - Popular Science
Robot Airplanes Could Unlock Mars Mysteries - Space.com
ARES (página oficial en inglés)
1ª imagen
2ª imagen
3ª imagen
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¿Cuál es la estrella más próxima a la Tierra (Sin contar el Sol...) ?

Próxima Centauri es el nombre de la estrella más próxima a la Tierra sin contar el Sol. Esta estrella es una enana roja localizada en la constelación Centaurus.

Vamos a calcular la distancia de esta estrella con respecto a la Tierra en años luz (como todos sabréis, un año luz es la distancia que recorre la luz en un año). Para que nos hagamos una idea, hay que tener claro que un año luz equivale más o menos a 10 billones de kilómetros (si queréis ser más exactos, podéis decir 9.460.000.000.000 km).

Esta estrella está mas o menos a unos 4'4 años luz de distancia respecto a la Tierra. Seguro que el dato sorprende más si decimos que esos 4'4 años luz equivalen a unos 43 billones de kilómetros de distancia. Por tanto, la luz que llega a la Tierra procedente de esa estrella tiene aproximadamente 4 años de antigüedad.

Como dijimos antes, esta estrella es una enana roja, por lo que es pequeña y fría (en comparación con las demás estrellas claro está...). Para hacernos una idea, su diámetro es sólo el de 1/7 del diámetro del Sol y su masa es más pequeña aún, es la de 1/8 de la masa solar. Y Próxima Centauri está incluso peor con la luminosidad, que es realmente baja. De forma exacta, esta estrella tiene sólo el 0,0138% de la luminosidad del Sol.

Pero en algo tenía que ganar al Sol, y es que Próxima Centauri tiene una densidad 40 veces mayor a la de la nuestra. Sobre Próxima también podemos decir que es una estrella fulgurante. ¿Qué quiere decir esto? Básicamente, significa que sufre cambios bruscos de luminosidad, unas veces aumenta mucho su brillo y otras decae (es algo bastante típico de las enanas rojas).

Nuestra compañera no puede verse a simple vista, debido a su baja luminosidad. Lo que sí podemos ver es la constelación en la que se encuentra.

Próxima Centauri se encuentra localizada en la constelación Centaurus, una constelación situada en el extremo norte de la Vía Láctea. A vuestra izquierda podéis ver una imagen bastante clara de las estrellas que la componen.

Pero, para localizar mejor a Próxima Centauri, podemos hablar también del sistema estelar al que pertenece. Desde que se descubrió esta estrella, ya se la ha vinculado con el sistema estelar "Alfa Centauri". Las últimas investigaciones demuestran que así es, pertenece realmente al sistema, aunque a veces se dude.

Sistema estelar Alfa Centauri

Es el sistema estelar más cercano al nuestro. Básicamente, está formada por tres estrellas que se atraen por el efecto de la gravedad y van girando entre sí. Una de ellas, Alfa Centauri A, es una estrella amarilla (muy parecida a nuestro Sol); otra, Alfa Centauri B, es una estrella naranja (de mayor temperatura que la anterior pero algo menos de masa); y la tercera es nuestra enana roja, Próxima Centauri.

El funcionamiento de este sistema se basa en que las dos primeras, Alfa Centauri A y B tienen masas bastante parecidas, por lo que orbitan entre sí (más concretamente, al tener las mismas masas orbitan respecto a un punto del espacio llamado centro de masas, el cual está situado entre medias de ambas estrellas).

Entonces... ¿dónde queda Próxima Centauri? Pues la pequeña se dedica a girar respecto a las dos anteriores (como si A y B sólo fueran una estrella). Pero la distancia con la que gira respecto a las dos estrellas es enorme, realmente grande. La órbita de esta tercera estrella está tan alejada que a veces se discute su pertenencia a este sistema. Incluso hay quien dice que, a la larga, Próxima Centauri acabará escapando de ese sistema.



Fuentes e imágenes

Próxima Centauri - Wikipedia

El porqué de las cosas - Daniel Lacoste


Alfa Centauri - Wikipedia
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El mayor telescopio óptico jamás construido


Conocido como E-ELT (Telescopio Europeo Extremadamente Grande), empezará a funcionar en 2018 y será el mayor telescopio óptico del mundo entero, con un espejo principal de 42 metros de diámetro. Será un proyecto del Observatorio Europeo Austral, es decir, europeo (sí, por suerte España ha decidido participar junto con otros 13 países), pero su ubicación será en Chile, más concretamente en el cerro Armazones.

El espejo del E-ELT no será de una sola pieza sino que estará formado por 1.000 segmentos hexagonales que funcionarán, a efectos ópticos, como una única superficie. En total, todas las infraestructuras tendrán una altura de 80 metros y un peso de 5.500 toneladas. La cúpula será tan grande como un estadio de fútbol, con 100 metros de diámetro.

Con una resolución 15 veces superior a la del Hubble y un espejo increíblemente grande (comparad los 8-10 metros de los mayores telescopios europeos con los 42 metros de éste...), se espera que le de un buen empujón a la astronomía (la verdad es que se tienen muchas esperanzas puestas en él para conocer zonas hasta ahora inaccesibles).


Para haceros una idea del tamaño, sólo tenéis que ver la imagen que hay sobre estas líneas (las instalaciones que hay en medio son los cuatro telescopios europeos más grandes).

Objetivos

Los principales objetivos de búsqueda del E-ELT son los de encontrar planetas similares a la Tierra que giren sobre estrellas similares al Sol (con la consecuente búsqueda de vida); buscar y rastrear las zonas más alejadas del universo e inaccesibles hasta ahora; detectar las galaxias en sus primeras fases de creación; y, por último pero no por ello menos importante, obtener más información sobre la energía oscura y su efecto sobre la aceleración en la expansión del universo.




Podéis informaros más acerca de este proyecto en su página oficial y en la entrada de la Wikipedia.
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20 años del Hubble, sus mejores imágenes


El telescopio espacial Hubble, el más famoso de la historia, cumple mañana sábado (24 de abril) 20 años en órbita. Esta maravilla tecnológica nos ha dado miles de fotografías del espacio y ha ayudado a los científicos en tareas astronómicas como precisar la edad del universo o intentar conocer sus confines.

Su historia

Fue lanzado el 24 de abril de 1990 por la NASA y por la ESA(agencia espacial europea). Sin embargo, la construcción de este aparato se remonta hasta el año 1981, cuando el Instituto 'Space Telescope Science' de la NASA comenzó a construirlo. En el año 1983 se le puso el nombre en honor al astrónomo Edwin P. Hubble.

Tras la década de los 80, en la que fue construido, finalmente fue lanzado al espacio. El aparato consta de unos 13 metros de largo y 4 de diámetro y mantiene una órbita circular alrededor de la Tierra de unos 593 kilómetros aproximadamente.

En diciembre de 1993 se corrigieron algunos de los defectos que tenía y se le añadieron nuevas tecnologías, como unas nuevas lentes y paneles solares. Con el tiempo se le añadirían nuevas reformas, pero en el año 2005 la dirección de la NASA decidió no prolongar más la vida del Hubble.

El alto coste que supone un aparato como éste ha provocado que la NASA tenga previsto desconectar completamente al Hubble en 2014 (para desgracia de científicos y astrónomos)

Las fotos

En la página web del aniversario se pueden encontrar grandes fotografías tomadas por el Hubble. Yo os dejo una pequeña recopilación (para verlas en grande, sólo tenéis que hacer click sobre ellas):







Además de estas imágenes, podéis ver más en la página oficial y en el proyecto interactivo que se ha preparado.

Fuente e imágenes

-20 años del Hubble: las imágenes más espectaculares - ABC
-20 Years of Hubble - NASA
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