Las estrellas, la Luna... todos esos astros nos han acompañado a la humanidad desde el principio. Nadie los ha poseído nunca, siempre han permanecido intocables en el cielo... ¿o no? Cuando oí la noticia de que había un empresario vendiendo la Luna, me pareció algo gracioso, no lo había pensado nunca. Mi actitud cambió cuando me enteré de que con ese juego había ganado ya más 50 millones dólares, se estaba haciendo millonario a base de vender parcelas lunares. La historia es increíble, pero cierta. Vamos a verla:Dennis Hope y su "negocio"
Corría el año 1980 cuando el empresario estadounidense Dennis Hope encontró una fuente de ingresos que hasta ahora no había sido tocada por nadie, la Luna. Pensando en una posible colonización lunar en el futuro, empezó a vender parcelas lunares a todo el que estuviera dispuesto a pagar una buena suma por ellas.
La propiedad de los cuerpos celestes ajenos a la Tierra se establece muy claramente en el "Tratado del Espacio Exterior" (tratado firmado por la ONU en 1967), el cual dice que ningún país puede reclamar la soberanía sobre cualquier astro espacial. Pero, en una astuta jugada que aprovechaba un vacío legal, Dennis Hope reclamó que la Luna le pertenecía, ya que él no era un gobierno, sino una empresa.
"Quizás fue un error inocente, pero decidí llenar un formulario reclamando la posesión de la Luna, los ocho planetas vecinos a la Tierra y sus satélites".
Dennis Hope fue a una oficina de registro en San Francisco para reclamar todo lo anteriormente mencionado. Tras horas de discusión con los responsables del establecimiento, que sin duda estarían perplejos con este personaje, ganó el juego. Posteriormente, le enviaría cartas a los gobiernos de Estados Unidos, la URSS, y la ONU, todo ello para informar de que empezaría a vender legalmente parcelas lunares.
20 dólares por cada 0.4 hectáreas lunares. Este es el beneficio que está sacando a día de hoy. Más abrumados estaréis si os digo que ya más de 2'5 millones de personas han comprado un terreno. Teniendo en cuenta las cifras, ya ha recaudado aproximadamente unos 50 millones de dólares en ventas lunares desde 1980.Y si no os gusta la Luna, este hombre tiene solución para todo, ya que también ha extendido las ventas hasta Marte e incluso Mercurio. Las oficinas en las que vende las propiedades se localizan por todo el planeta, y cada día se extienden más (por poner un ejemplo, hace unos años situó una en España). Por supuesto, el negocio también está en Internet. Como veis, su empresa (llamada Lunar Embassy) se está tomando el tema como algo serio, no parece ir en broma.
Como era de esperar, ya le han salido imitadores. Una empresa llamada Lunar Registry le intenta hacer la competencia con su propia página web y anuncios como "No hay nada mejor que tener tu propio cráter". Un empresario chino también se quiso meter en el negocio por su cuenta, aunque las autoridades chinas se lo impidieron.
También tenemos al chileno Jenaro Gajardo Vera, quien supuestamente inscribió la Luna en 1954 y se la regaló al pueblo chileno cuando murió. En su testamento dijo: "Dejó a mi pueblo la luna, llena de amor por sus penas"
Pregunta: ¿Os parece justo que sea millonario con este negocio?
Lógicamente, este tema ha sido bastante criticado y es objeto de un largo debate. Legalmente, Hope parece estar limpio, ya que en las leyes propuestas por la ONU en este tema hay un gran vacío. Pero, por otra parte, ¿el ser el primero en querer vender la Luna lo autoriza a hacerlo? Para mí, no.
Como decía la famosa Carta del Jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos:¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?También he encontrado unas declaraciones de Virgiliu Pop, investigador de la Universidad de Glasgow y del Instituto Internacional de Ley Espacial, que resumen muy bien la idea que todo esto me ha producido: «Él sólo afirmó que la poseía, como si alguien sostiene que es Dios o el rey del mundo»
En 2001, este investigador, a modo de broma, inscribió el Sol a su nombre: «Lo hice para mostrar cuán ridículo es decir que es mío porque yo lo digo. Si alguien sostiene que la Luna es suya creo que debería pagarme por la luz que recibe de mi propiedad».
Puede que esto parezca sólo un juego, quizás penséis que cuando se formalice la colonización lunar todo esto se deja atrás, pero lo que es bastante real es que Dennis Hope se está haciendo de oro con este negocio que se ha inventado.
Y vosotros, ¿qué opináis?


