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Curiosidades que desconoces sobre Robert Louis Stevenson

Stevenson siempre ha sido y siempre será recordado como uno de los mejores escritores de novela de aventuras, y lo cierto es que se merece ese calificativo. Autor de clásicos como "La isla del tesoro" (lectura casi obligada para todo aficionado a las historias de piratas) o "El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde" (novela de terror que, particularmente, es una de mis favoritas), pronto se convirtió en un personaje muy admirado y respetado en su tiempo, algo de lo que no todos los escritores que tienen fama histórica a día de hoy pueden presumir. A continuación, como es costumbre en nuestra serie sobre escritores, veremos algunas de las anécdotas más interesantes de su vida:

- Stevenson nació en una familia de constructores de faros (tanto su padre, como su abuelo, como sus primos, como sus tíos... se dedicaban todos a aquella profesión). Una anécdota curiosa de su infancia es que, en un principio, recibió el nombre de Robert Lewis Stevenson, pero todos lo conocemos como Robert Louis Stevenson, ¿cuál es el motivo de este cambio? ¿es sólo un nombre artístico? Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que fue su padre el que le cambió oficialmente el nombre a la edad de 18 años porque, curiosamente, había un político radical que se llamaba Robert Lewis Stevenson, y tenía miedo de que confundieran a su hijo con él y se metiera en líos.

- Una de las personas que más influyó a Stevenson en su infancia fue su niñera, Alison Cunningham, apodada cariñosamente por él como Cummy. Ésta se dedicaba a contarle historias de terror, oscuras y siniestras, lo que le causaba muchísimas pesadillas a aquél inocente niño. Sin embargo, además de asustarse, a Stevenson le gustaba mucho oírlas y disfrutaba con cada nueva historia, por lo que acabó desarrollando una gran amistad con Cummy e incluso llegó a citarla más tarde como una de sus influencias literarias.

- Desde joven, a Stevenson le empezó a fascinar la idea de crear sus propias novelas, así que, con sólo 16 años, se decidió a publicar su primer libro. Este libro, una novela histórica, le hacía mucha ilusión, así que su padre tuvo que recurrir a un pequeño negocio con los editores: Si ponían a la venta el libro de su hijo, él se comprometería a pagar los ejemplares que no se vendieran tras un determinado plazo. Evidentemente, y teniendo en cuenta la edad del autor, eso era una pérdida de dinero asegurada, pero era un pequeño sacrificio que su padre estaba dispuesto a pagar a cambio de mantener viva la ilusión de Stevenson (y, por otro lado, esta pequeña artimaña era algo casi "habitual" en aquella época y no se veía de forma rara).

- Otra gran influencia de su juventud fue el gran número de viajes que realizó junto a su padre. Esto, como era de esperar, motivó muchos de los lugares en los que sus personajes viven exóticas aventuras (islas, junglas, mares desconocidos...).

- Su padre le animó (y casi se puede decir que le obligó) a que estudiara ingeniería, al igual que había hecho él. Aunque al principio Stevenson se mostró de acuerdo con aquella idea y comenzó su carrera como ingeniero, pronto se acabaría decantando por la literatura. Tras abandonar la ingeniería y dedicarse a estudiar una carrera de letras, su padre se enfadó bastante con él, lo cual llevó a una enemistad entre ambos que se alargaría durante años (la única que logrará que la relación entre padre e hijo se calme un poco será la futura esposa del chico, que veremos más adelante).

- Con el paso del tiempo, el joven Stevenson cada vez se alejaba más y más de la forma de vida de sus padres. Empezó a tener un estilo de vida bohemio, dejándose el pelo largo y rechazando los ideales de su padre, incluso abandonando la religión. Según escribió él mismo, su padre y su madre decían que era el mayor fracaso de sus vidas y que les había decepcionado.

- Cuando empezó su carrera como escritor, enseguida empezó a codearse con algunas de las personalidades más importantes dentro del mundo de la literatura del Reino Unido, algo que no viene mal para un principiante como él. Su amigo más valioso fue Sidney Colvin, un editor que le asesoró y editó muchos de sus escritores incluso después de la muerte del escritor. Pero la lista de escritores que se relacionaron con Stevenson fue mucho mayor: Entre ellos, se encuentran Andrew Lang, Edmund Gosse (poeta y crítico a quien ya conocía de su adolescencia), Leslie Stephen (escritor que es conocido sobre todo por ser el padre de la famosa Virginia Woolf)...

- Un personaje que impactó bastante a Stevenson fue William Ernest Henley. Este poeta inglés había padecido tuberculosis de pequeño y, a consecuencia de ello, le habían tenido que amputar una pierna. Cuando Stevenson se encontró con aquél hombre que llevaba una pata de palo, lo tomó como referencia para crear a uno de sus personajes más famosos: John Silver el Largo, pirata que aparece en "La isla del tesoro". De hecho, tras escribir el libro, Stevenson le mandó una carta a Henley que decía:
"Ahora tengo que hacerte una confesión. Fue la imagen de tu fuerza mutilada y autoridad la que engendró a John Silver El Largo... la idea del hombre mutilado, gobernando y temido por el sonido [solo de su voz], fue tomada íntegramente de ti".

- En el año 1880 se casó con Fanny Van de Grift, mujer que le inspiraría para numerosas obras y escritos. Además, como ya hemos comentado brevemente en este artículo, fue la única capaz de reconciliar en cierta medida a la familia Stevenson con su hijo. Fanny llegó a integrarse muy bien en la familia Stevenson y se convirtió en un miembro reconciliador, poniendo paz en las discusiones padre-hijo.

- Algo que marcó fuertemente la vida de Stevenson fue su debilidad de salud y el riesgo de padecer tuberculosis, así que nunca estuvo de acuerdo con la idea de quedarse en las Islas Británicas y su frío clima. Pasó por Francia en busca de unas temperaturas más templadas y, tras la muerte de su padre, decidió marcharse a Colorado, en América.

- Durante esta época también empezó a aficionarse a la navegación, quizás en un intento de imitar a los aventureros de sus novelas. Se compró un yate llamado "Casco" y navegó a través del océano, llegando incluso a viajar a las islas de Hawai (donde desarrolló una fuerte amistad con el rey Kalākaua, gobernante de las islas) o a Nueva Zelanda. Lo cierto es que aquellos viajes, el contacto con el aire fresco y las buenas temperaturas eran magníficos para el delicado estado de salud de Stevenson, que mejoró notablemente.

- Aquellos viajes marcaron profundamente a Stevenson, que decidió establecerse en uno de los lugares que había visitado: La isla Upolu, en Samoa. Allí, se compró alrededor de 1'6 kilómetros cuadrados de tierra y decidió establecer su nuevo hogar alejado de Europa, donde viviría hasta el final de sus días. También se cambió el nombre por Tusitala, que en el lenguaje de los nativos significaba "narrador de cuentos".

- En Upolu pasó por una época de enorme creatividad, aunque algo escalonada: En un principio escribió un gran número de libros, pero luego empezó a pensar que su genio para escribir se había agotado y que no tenía más ideas. Fue entonces cuando, algo deprimido y pensando que ya no iba a publicar ningún otro buen libro, empezó a escribir lo que él consideraba como su obra maestra, "El weir Hermiston". Se dice que incluso llegó a exclamar: "¡Es tan bueno que me da miedo!". Sin embargo, y para desgracia de todos los lectores, murió antes de terminarlo, dejando incompleta la que, según los expertos, tenía pinta de ser su mejor obra.

- Su muerte, digna de una novela, fue algo sorprendente. Tras haber pasado toda la mañana trabajando en la escritura de "El weir de Hermiston", decidió relajarse charlando con su esposa. Tomó una botella de vino y se dispuso a abrirla, cuando, de repente, exclamó: "¿Qué es eso? ¿Le pasa algo a mi cara?". Acto seguido, se desplomó y murió a las pocas horas por una hemorragia cerebral, contando por aquél entonces con 44 años.

- Los samoanos, que le tenían mucho cariño a Stevenson, se encargaron de enterrarlo en uno de los lugares de la isla con mejores vistas al mar. Su muerte causó una gran conmoción entre ellos, como se puede apreciar en algunas de las fotos de su entierro (ejemplo). Su tumba, en la que se grabaron algunos extractos de su obra, fue acompañada por una triste canción típica de Samoa que representaba el dolor.

Fuentes

Robert Louis Stevenson - Wikipedia
Robert Louis Stevenson - Wikipedia (English)
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Nota: Disculpad por el bajísimo ritmo de publicación que estoy teniendo estas semanas, es debido a la falta de tiempo libre. Espero que poco a poco pueda dedicarle algo más de atención al blog.
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La muerte de Georgi Markov y el paraguas que disparaba ricina

Georgi Markov nació en Bulgaria en el año 1929. Vivió allí una buena parte de su vida, y alcanzó pronto la fama como escritor y novelista. Algunas de sus novelas tuvieron muy buena acogida entre público y crítica, era un buen escritor. Tras ganar el premio anual de la Unión de Escritores Búlgara, se acabó consagrando como un personaje de bastante relevancia dentro de la literatura del país. Sin embargo, había algo que irritaba enormemente a Markov: La censura.

Y es que, durante aquella época, existía una república comunista en Bulgaria, dirigida por Todor Zhivkov. Este régimen le prohibía al escritor expresarse con libertad, y cualquiera de sus obras pasaba antes por el tamiz de las autoridades. Tras la censura de varias obras de teatro y novelas suyas, Markov acabó renegando del gobierno de su país y se convirtió en uno de los mayores críticos del régimen comunista y del gobierno de Zhivkov. Ahora era uno de los más importantes disidentes del gobierno búlgaro. Como respuesta, Markov fue incluido en una lista negra, su nombre quedó prohibido en los medios de comunicación del país y sus obras se retiraron de las bibliotecas. Había pasado de ser un escritor ampliamente alabado a ser un desterrado enemigo del país.

Tras esto, Markov empezó a trabajar para la BBC como periodista y se instaló en Londres, la ciudad que presenciaría su muerte. Todo sucedió un lluvioso día de septiembre, en el año 1978. Markov se encontraba en el puente Waterloo, sobre el río Támesis. Relajadamente, el escritor estaba esperando a que llegara el autobús mientras se perdía en sus pensamientos. En ese momento, un extraño pasó rápidamente a su lado y le golpeó con un paraguas en la pantorrilla. Inquieto, el misterioso desconocido (que parecía tener un acento extranjero) le pidió disculpas y, seguidamente, se fue corriendo. Markov no le dio demasiada importancia al suceso, se ve que aquél hombre iba con prisa y era un simple choque con la multitud.

Sin embargo, algo extraño le empezó a suceder. La zona en la que le había golpeado empezó a provocarle un extraño escozor y se empezó a hinchar formando un pequeño grano rojo. Horas más tarde, empezó a tener una fiebre muy alta y tuvo que ingresar en el hospital. Tres días después, Markov murió en ese mismo hospital a la edad de 49 años. ¿Qué le estaba pasando? ¿Cómo es posible que un golpe hecho con un paraguas le hubiera ocasionado tales problemas?

Los atónitos médicos decidieron realizarle una autopsia detallada para descubrir cuál era la extraña razón de su muerte y si verdaderamente aquél encuentro con el extraño había tenido algo que ver con su muerte.

Los forenses dieron pronto con el responsable: Una diminuta bolita metálica del tamaño de una cabeza de alfiler estaba clavada en la pantorrilla de Markov. Al parecer, este proyectil que ahora se encontraba vacío había sido portador de una sustancia enormemente tóxica: La ricina. Como muestra de su enorme potencial, basta decir que la bolita que lo contenía tenía un tamaño de 1'52 milímetros de diámetro. Dos agujeritos de apenas 0'35 milímetros perforaban el arma del crimen, los cuales permitían que la ricina saliera del artefacto y se extendiera por la sangre de la víctima (a vuestra izquierda podéis ver perfectamente las aperturas de las que hablo). Quizás algún avezado lector se haya preguntado cómo es posible que la ricina no se hubiera escapado del proyectil antes de tiempo si había dos agujeros perforados en su superficie. La razón es bien sencilla (pero extremadamente rebuscada a la vez): Los creadores del artefacto habían rodeado a toda la bolita con una sustancia azucarada que sólo se derretía cuando se alcanzaba una temperatura de 37 grados aproximadamente (es decir, la temperatura común del cuerpo humano). Cuando el proyectil se clavó en la piel de Markov, su temperatura corporal derritió la capa protectora y dejó que la ricina se introdujera disimuladamente en su organismo.

Supongo que con estos datos ya sabréis el papel del misterioso extraño que chocó con Markov en esta historia: El paraguas era en realidad un artefacto especial, un paraguas-pistola diseñado para lanzar estos pequeños perdigones. Lo que había parecido un choque sin importancia en una estación de autobuses era en realidad un magistral asesinato llevado a cabo con un máximo disimulo (es digno de mención que aún hoy no se sabe con exactitud cuál puede ser la identidad de este misterioso asesino, pero es evidente que los dirigentes de Bulgaria habían tenido mucho que ver con el asesinato de uno de sus mayores enemigos políticos).

Pero vayamos a lo importante del asunto y al punto más centrado en la química: ¿Qué es la ricina?

La ricina es una potente toxina de origen natural que se extrae de las semillas del ricino. Para ser más concretos, podemos decir que es una proteína inactivante de los ribosomas. ¿Qué significa esto? Sencillamente, la ricina se une de forma irreversible a los ribosomas y detiene la producción de proteínas (de ahí su nombre).

Los síntomas que produce la ricina aparecen a las pocas horas de haberse introducido en el cuerpo humano. Un fuerte dolor abdominal, seguido de diarreas y vómitos (sanguinolientos a veces) son el primer síntoma de la ricina. Después, se produce deshidratación e hipotensión (es decir, el ritmo cardíaco se reduce a un nivel mucho más bajo de lo normal, causando mareos, vértigos...). En cuestión de 3 o 5 días, el sujeto que ha ingerido la ricina encuentra la muerte a causa de la apoptosis.

La apoptosis es básicamente una forma de muerte celular que se produce como consecuencia de la falta de producción de proteínas que provoca la ricina (aspecto que ya hemos comentado antes).

Uno de los aspectos más curiosos de la ricina es su enorme efectividad en comparación con la cantidad de sustancia. Por ejemplo, cuando se ingiere de forma oral, basta un miligramo para acabar de forma letal con un hombre adulto. Y, más sorprendente aún, en caso de que se inhale o se inyecte (como es el caso del asesinato de Markov), bastan unos 500 microgramos para acabar con la vida de un adulto.

Teniendo en cuenta estas capacidades tóxicas, es evidente que uno de sus principales usos haya sido el militar. Ya en la Primera Guerra Mundial los Estados Unidos intentaron desarrollar una técnica para recubrir sus balas y metrallas con ricina, con el fin de aumentar aún más el potencial destructivo de sus armas y no dejar supervivientes. Por suerte, debido a la falta de conocimiento científico y a que ciertas leyes militares limitaban este tipo de armas, la guerra acabó antes de que se desarrollara esta aplicación bélica.

Por supuesto, en la Segunda Guerra Mundial también se usó la ricina, en este caso para potenciar el efecto de las bombas de racimo. Sin embargo, existían componentes químicos mucho más baratos y de similar efecto, por lo que la risina fue cayendo en el olvido como arma. Sin embargo, a pesar de que su uso a gran escala es poco rentable, se convirtió en un arma de gran eficacia a la hora de asesinatos como el de Markov.

Como con muchas otras armas químicas, la producción de ricina está controlada. Sin embargo, los intentos por limitar su producción serían bastante inútiles, y la razón está en la forma en la que se obtiene: La planta de la que se obtiene es muy común y fácil de cuidar.

La ricina fue aislada por primera vez en 1888 por el químico Stillmark, y comforma aproximadamente el 5% del peso de la pulpa del fruto del ricino (el cual podéis ver en la imagen de vuestra izquierda). La forma de extraerla es muy parecida a la extracción de la proteína de la soja, por ejemplo.

Y, por último, ¿habría habido alguna posibilidad de curar a Markov? ¿Existe un antídoto útil para la ricina?

Lo cierto es que no existe un antídoto único que funcione completamente. Cuando alguien es envenenado por ricina, lo que se intenta es minimizar los efectos de la intoxicación, ya que si el paciente sobrevive unos 5-10 días después de la envenenación, es muy probable que se salve. Dependiendo de las circunstancias de cada intoxicación, los fármacos a utilizar irán variando, y muchas personas acaban salvándose de la muerte.

Es importante mencionar también que, últimamente, algunas investigaciones estadounidenses e inglesas están intentando desarrollar un verdadero antídoto que frene de forma rápida la muerte por ricina (principalmente, por si hubiera un ataque terrorista). Al parecer, el fármaco que se desarrolló en estos estudios protege contra la muerte durante 24 horas después de la exposición, pero la comunidad científica ha visto este descubrimiento con escepticismo y no se ha confirmado con seguridad su eficacia total.

Pero no nos desviemos de la pregunta original: ¿Se podría haber salvado Markov? Lo cierto es que no. En esa época el conocimiento de los antídotos de la ricina era muy escaso, y aunque se supiera que Markov estaba enfermo por esa razón se habría podido hacer muy poco por él. Su vida se condenó cuando aquél paraguas chocó contra su pierna.

NOTA: Esta entrada es mi aportación al I Carnaval de Química, que celebra Dani en su blog Ese Punto Azul Pálido.

Fuentes

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Curiosidades que desconoces sobre Aldous Huxley

Aldous Huxley fue uno de los escritores más famosos del siglo XX. Su estilo crítico, intelectual, pacifista y humanista son los rasgos que mejor definen al creador de novelas tan importantes como "Un mundo feliz" (una grandiosa distopía que augura un futuro aterrador) o "Las puertas de la percepción" (novela que daría nombre al grupo "The Doors"). Hoy, continuando con nuestra serie sobre escritores, veremos algunas curiosidades, anécdotas e historias sobre su vida:

- A diferencia de otros escritores, Aldous Huxley tuvo la enorme suerte de nacer en una familia muy intelectual: Su abuelo fue un afamado biólogo que apoyó las teorías de Darwin, su padre fue escritor y dirigió una revista, su madre fue una de las primeras muejeres en estudiar en Oxford y su hermano fue un famoso divulgador científico. De hecho, la familia Huxley siempre gozó de una gran reputación en campos científicos o literarios.

- Cuando tenía 16 años, sufrió una enfermedad ocular conocida como queratitis punctata, la cual le traería gravísimas consecuencias sobre su capacidad de visión: Quedó ciego durante 18 meses. Durante este tiempo, Huxley aprendió a tocar el piano y a leer el sistema Braille. Aún así, cuando recuperó la vista, uno de los ojos quedó prácticamente inservible a la hora de detectar la luz y en el otro sólo se recuperó parcialmente el don de la vista. Mucho tiempo después conoció unas terapia médica para devolverle la vista, anécdota de la cual acabó creando un libro titulado "El arte de ver".

- En un primer momento, Huxley tenía pensado estudiar medicina, al igual que su hermanastro (quien se acabaría convirtiendo en premio Nobel de medicina). Sin embargo, los problemas de visión que hemos comentado antes impidieron que el joven Aldous pudiera dedicarse a esta materia, desviando su carrera profesional hacia la literatura, campo que finalmente se acabaría convirtiendo en su trabajo.

- Sus primeras obras literarias fueron pequeñas recopilaciones de poemas que iba escribiendo poco a poco. Estas obras, muy poco conocidas en general, se fueron compaginando con los primeros trabajos de Huxley, los cuales nunca fueron de su agrado: Profesor de francés, trabajador en el ministro del aire inglés e incluso en una planta química, la Brunner Mond (de la que se inspiraría a la hora de ambientar algunas novelas). Apenas trabajaría unos pocos meses o años en cada trabajo, nunca le gustaron.

- Finalmente, Huxley se acaba asentando como periodista y crítico, escribiendo siempre bajo el pseudónimo "Antolycus". Desde ese momento, Huxly empezó verdaderamente con su obra literaria, publicando su primer obra en prosa a los 26 años. Estas obras eran muy duras con la alta sociedad inglesa: Criticaba la hipocresía de burgueses e intelectuales, satirizaba su forma de vida... Llegaron incluso a conocerle como el "enfant terrible" de la literatura inglesa.

- Una de las grandes pasiones de Huxley era viajar. A lo largo de su vida, fue a Túnez, Singapur, Birmania, Malasia, Filipinas, China, Japón, Estados Unidos, el Caribe, Guatemala, Honduras, México, Egipto, Palestina... Además, con un Citroën recorrió casi toda Europa. No hace falta decir que, como es típico en cualquier escritor, usaría estos viajes como inspiración para algunas de sus obras.

- Huxley también estuvo bastante tiempo en España. En un principio, viajó a Madrid para visitar el Museo del Prado, pero más tarde acabaría regresando para asistir a un "Congreso de Cooperación Intelectual" que se celebraba en Barcelona, en el cual iba a participar. Además, aprovechando estos asuntos, viajó por muchas ciudades y provincias del país, desde Sevilla hasta Burgos.

- Durante un tiempo, Huxley también intentó meterse en el mundo del cine y Hollywood. Se puso en contacto con la Metro-Goldwyn-Mayer y fue contratado para hacer algunos trabajos como escritor en la elaboración de guiones. Sin embargo, su experiencia con el cine no fue demasiado buena. La forma de escribir de Huxley, más compleja e intelectual, no era la adecuada para el cine que demandaban los magnates de Hollywood. Huxley, al ver que no iba demasiado bien con este nuevo proyecto, enseguida volvió a su literatura. Por ejemplo, cuando debía de asistir a una serie de reuniones para crear el guión de "Alicia en el País de las Maravillas", Aldous sólo asistió a la primera y nunca volvió a las otras cuatro.

- Una de las características más destacadas de su obra y de su vida en general fue su interés por el misticismo. En un principio, cuando publicó sus primeros libros, no le interesaba demasiado, pero poco a poco fue le fue atrayendo más y más hasta que lo convirtió en una de sus prioridades. Especialmente, se interesó por la espiritualidad y la filosofía hindú: Empieza a leer literatura mística de la India, se junta con escritores y filósofos de esa corriente, comienza a meditar en solitario...

- De Huxley siempre se ha dicho que fue un escritor con influencias psicodélicas. Si bien es cierto que experimentó con diversas drogas como la mescalina, el LSD y la psilocibina, según él sólo lo hacía por interés científico: Lo hace bajo la supervisión de algún experto, relata en libros las diversas fases que vive, explica cómo se siente... etc. Por ejemplo, cuando leyó un estudio sobre el uso de la mescalina en el tratamiento de la esquizofrenia, Huxley llamó al autor del artículo y le dijo que fuera a su casa porque quería poner a prueba lo que se mencionaba en el estudio tomando la mescalina por sí mismo.

- Un duro golpe para su vida fue la muerte de su esposa por cáncer de hígado. Tras 35 largos años de matrimonio, Huxley presenció en su casa cómo moría su mujer. Pasó dos meses en completa soledad, reflexionando y asimilando la muerte. Sin embargo, cuando se recuperó, volvió a la actividad de forma mucho más activa que antes: Se vuelve a casar con una violinista y psicoterapeuta llamada Laura Archera, se traslada a Hollywood...

- Si la muerte de su esposa no fue suficiente, una nueva desgracia cayó sobre Huxley: El día 12 de mayo de 1961 su nueva casa en Hollywood se incendia, destruyendo prácticamente todas sus pertenencias y recuerdos. Únicamente se salvaron de la destrucción el violín de su esposa y un manuscrito de su novela "La Isla". Afortunadamente, el matrimonio sobrevivió al accidente y pudo sobreponerse.

- Finalmente, en el año 1960 se le diagnosticó un tumor en la lengua. Los médicos intentaron mantenerlo sano todo lo posible a partir de la radioterapia, pero se dice que Huxley no aguantaba bien estos tratamientos y, además, su sentido de la responsabilidad hacía que siguiera asistiendo a congresos, conferencias, clases... Entre otras cosas, fue a Roma, donde lo recibió el papa Juan XXIII, viajó a Suecia para asistir a la Academia Mundial de las Artes y las Ciencias... En definitiva, ni siquiera el peligro de muerte paró a Huxley, que incluso publicó otro libro.

- Una anécdota que cuenta su esposa es que, cuando estaba en el lecho de muerte y casi sin poder hablar o hacer movimientos, Huxley le pidió que le inyectara 100 microgramos de LSD. Esta petición se la escribió en un pequeño papel a su esposa, pero quizás la idea ya la tenía pensada desde hace tiempo (recordaréis que Huxley quería explorar científicamente el efecto de los alucinógenos).

- La muerte de este gran escritor llegaría el día 22 de noviembre de 1963, a los 69 años. Un aspecto curioso de su muerte es que murió justamente el mismo día que asesinaron al presidente John F. Kennedy, por lo que fue muy eclipsado en los medios. En el funeral de Huxley, como había ordenado él mismo en su testamento, se leyó el famoso libro tibetano de los muertos. Acto seguido se incineró su cuerpo.

Fuentes

Biografía de Aldous Huxley
Aldous Huxley - Wikipedia (English)
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Los matemáticos en "La escuela de Atenas"


Rafael Sanzio fue sin lugar a dudas uno de los pintores y arquitectos más famosos del Alto Renacimiento italiano. Su extensa obra contiene algunos de los cuadros más representativos de su época. Uno de ellos, "La escuela de Atenas" tiene especial interés para nosotros por la gran cantidad de filósofos, historiadores, poetas... que retrata. Pero hay un pequeño grupo de personajes en este cuadro que puede interesar especialmente a los lectores de este blog: Los matemáticos. En efecto, aunque tengan menos presencia y fama que otros de los personajes en el cuadro, los matemáticos griegos también se merecieron ocupar un puesto en este "salón de la fama". Veamos a algunos de los más famosos:

Pitágoras

A Pitágoras lo podemos encontrar en la parte inferior izquierda del cuadro, mientras escribe en un enorme libro (como podéis ver en la imagen de vuestra izquierda).

Pitágoras es uno de los matemáticos griegos más conocidos en general, ya que su famoso teorema se enseña a muy temprana edad en las escuelas. Pero sus descubrimientos como matemático van mucho más allá y abarcan una amplia cantidad de temas. Gracias a la creación de la hermandad pitagórica, cuyos miembros creían en las matemáticas como la base para todo, sus ideas se expandieron rápidamente. Además, gran parte de los discípulos de esta escuela atribuían sus méritos al mismo Pitágoras, por lo que su gama de descubrimientos es enorme.

Por poner un ejemplo, podríamos destacar su demostración formal de su teorema homónimo (ya que antes de Pitágoras ya se usaba ese teorema, pero fue él quien lo demostró) o la creación de las ternas pitagóricas (cuyo nombre se deriva del teorema de Pitágoras). También estudió los números perfectos (es decir, todo aquél número que es igual a la suma de sus divisores positivos, como por ejemplo el seis: 6=1+2+3) y halló una fórmula para hallar cientos de números perfectos. Otra curiosa investigación de los pitagóricos fueron los números amigos: Dos números (a y b) son amigos cuando la suma de los divisores de "a" es igual a "b" y cuando la suma de los divisores de "b" es igual a "a".

Los pitagóricos también hallaron la existencia de los números irracionales . Y sus descubrimientos también se extendieron hasta la geometría: Hallaron la figura geométrica conocida como dodecaedro y demostraron que sólo existen cinco poliedros regulares, conocidos como sólidos platónicos.

Por todo ello, podemos decir sin miedo que Pitágoras fue uno de los matemáticos-filósofos más productivos y prolíficos de la Antigüedad y que, a pesar de que algunos contemporáneos suyos lo llegaran a clasificar incluso de loco, se ha ganado su posición en "La escuela de Atenas".

Claudio Ptolomeo

A Ptolomeo lo podemos encontrar en la esquina inferior derecha del cuadro. Por desgracia para nosotros, resulta que es el personaje que nos está dando la espalda, el que lleva una especie de corona y sostiene una bola del mundo, por lo que no podemos verle la cara (como podéis ver en la imagen de vuestra izquierda).

Ptolomeo fue mucho más que un matemático. Fue todo un científico interdisciplinar: Estudió astronomía, astrología, geografía, química... y matemáticas, claro. Ptolomeo vivió en Egipto y, según se dice, trabajó en la famosa Biblioteca de Alejandría.

Sus descubrimientos estaban basados en su sólida filosofía empirista a la hora de trabajar. Entre sus hechos más destacables, encontramos la creación del Almagesto, un tratado astronómico que contenía un amplio catálogo estelar que fue utilizado por árabes y europeos a lo largo de la Edad Media. También fue uno de los mayores desarrolladores de la ya obsoleta teoría geocéntrica, que planteaba que todos los astros giraban alrededor de la Tierra. Ptolomeo también estudió el campo de la óptica, explorando algunas propiedades de la luz, como pueden ser la refracción o la reflexión.

¿Y qué pasa con las matemáticas? Bueno, principalmente se dedicó a la trigonometría (es decir, el estudio de todo lo relacionado con la medición de los triángulos y sus elementos). Gracias a sus estudios matemáticos, empezó a destacar como constructor de astrolabios (un instrumento ampliamente utilizado por los marineros y científicos para determinar la posición de las estrellas) y los relojes de sol.

Por todos sus estudios, Ptolomeo, que clasificó de miles de estrellas y predijo numerosos eclipses utilizando sus matemáticas, también se merece estar en este cuadro. Quizás no estuvo tan enfocado en las matemáticas como algunos de los personajes de los que estamos hablando en este artículo, pero sin duda sus aportaciones a todas las categorías científicas en general merecieron la pena.

Hipatia

A Hipatia la podemos encontrar en la parte central-izquierda del cuadro, vistiendo una túnica blanca y mirándonos a nosotros mismos (como podéis ver en la imagen de vuestra izquierda).

Hipatia fue una de las mujeres más importantes en el ámbito de la ciencia en la Antigüedad. Su trabajo y vida se centraron en las ciencia exactas como las matemáticas, aunque también es muy famosa por sus extensos escritos sobre astronomía. De hecho, ostenta el honor de ser la primera mujer matemática de la que se tienen conocimientos seguros. Se mantuvo en contacto con grandes personajes de su tiempo e instruyó a una gran cantidad de aristócratas.

Hipatia escribió y estudió sobre álgebra, geometría, astronomía... Entre sus trabajos astronómicos, destaca su creación de un modelo de planisferio, una herramienta formada por dos discos ajustables que se ajustaban para mostrar la posición de las estrellas. También mejoró algunos modelos de astrolabio, aunque esta herramienta era más arcaica que el planisferio.

Sus trabajos matemáticos iban desde la escritura de varios libros (los cuales, por desgracia, no conocemos en su mayoría) hasta la creación de aplicaciones prácticas de sus conocimientos. Por poner un ejemplo de este último caso, tenemos la creación del densímetro, un instrumento que sirve para calcular la densidad de un líquido sin necesidad de conocer su masa y volumen (algo que todavía se utiliza hoy en día). Sinesio de Cirene describió así este instrumento:

"Es un tubo cilíndrico con la forma y dimensiones de una flauta, que en línea recta lleva unas incisiones para determinar el peso de los líquidos. Por uno de los extremos lo cierra un cono, adaptado en posición idéntica, de manera que sea común la base de ambos, la del cono y la del tubo. Cuando se sumerge en el líquido ese tubo, que es como una flauta, se mantendrá recto, y es posible contar las incisiones, que son las que dan a conocer el peso"

Sin duda, fue una mujer que demostró su valor e inteligencia en la ciencia, un personaje que destacó entre los demás a pesar de encontrar tantas barreras en una sociedad que, en sus tiempos, estaba muy limitada con las mujeres.

Arquímedes y Euclides

Y para finalizar este artículo, dejamos un caso especial: El de Arquímedes y Euclides. La particularidad de estos dos personajes es que los historiadores y expertos no se ponen de acuerdo en cuál de los dos es el que está representado en el cuadro. Supuestamente, uno de ellos aparece, pero el otro no. ¿Cuál de ellos es el representado y cuál no? No se sabe. En cualquier caso, hablaremos de ambos personajes y compensaremos este pequeño detalle.

A Arquímedes o Euclides lo podemos encontrar en la esquina inferior derecha, sujetando un compás y dibujando en una pizarra unas lecciones para sus alumnos (como podéis ver en la imagen de la izquierda).

Vayamos en primer lugar con Arquímedes. Arquímedes fue posiblemente el matemático más importante de la Antigüedad. Sus estudios en esta materia, junto con sus trabajos en la física y en la astronomía, hacen de él uno de los personajes más importantes del cuadro.

Principalmente es recordado por el principio que lleva su nombre, el cual afirme que cuando un cuerpo es sumergido en un fluido en reposo, experimentará un empuje vertical y hacia arriba igual al peso del fluido desplazado. También es famoso por haber explicado el funcionamiento básico de la palanca y por crear numerosas armas de asedio. Otro invento suyo fue el tornillo de Arquímedes, el cual permite la elevación de fluidos y otros materiales a partir de un tornillo que gira sobre un cilindro hueco. Entre sus muchos trabajos, también contribuyó a la flotabilidad del Siracusia, uno de los mayores barcos de transporte de la Antigüedad.

Pero, a pesar de que sus inventos son bastante famosos, no hay que olvidar su faceta matemática más pura, la cual no se queda atrás. Por ejemplo, uno de sus mayores logros fue el de utilizar el método de exhausción (un proceso de aproximación bastante preciso) para lograr un valor muy exacto del número pi.

Todo esto, junto con muchos otros cálculos e inventos, hacen de Arquímedes uno de los más grandes matemáticos.

Vayamos ahora con Euclides, quien es conocido muy acertadamente con el nombre de "Padre de la Geometría". Aunque su vida es en general poco conocida, su obra ha perdurado hasta nuestros días con enorme repercusión.

Principalmente, es recordado por su obra "Los Elementos", una de las mayores recopilaciones de saber matemático-científico que se conserva de aquella época. En este libro (del cual podéis ver un extracto en pergamino a vuestra izquierda), de educación casi obligatoria hasta hace relativamente poco, se ofrece una perfecta introducción sobre la geometría y muchos de sus teoremas se siguen estudiando hoy día.

Por ejemplo, una de sus teorías más famosas es que la suma de los ángulos interiores de cualquier triángulo forman 180º. Además, sus estudios sobre las figuras geométricas o los líneas han servido como base imprescindible para muchas otras materias y descubrimientos relacionados con la física, la química o la astronomía.

Por ello, Euclides también se merece su puesto en este cuadro, independientemente de que en realidad sea él o Arquímedes quien aparezca. Ambos han contribuido enormemente al desarrollo de las matemáticas.

Este artículo será mi participación en el IX Carnaval de Matemáticas, que en esta ocasión organiza el blog Rescoldos en la Trébede.

Fuentes

Pitágoras - Wikipedia
Claudio Ptolomeo - Wikipedia
Hipatia - Wikipedia
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Los George Washington inventores

Por todos es conocido el primer presidente de Estados Unidos, George Washington: El Padre de la Patria, como lo llaman allí. Sus éxitos como líder estadounidense en la Guerra de la Independencia y su papel como uno de los presidentes más importantes que ha habido en EE.UU, le han dotado de fama mundial. Su puesto en la historia está asegurado y su persona se ha rodeado de leyendas sobre la honradez y la verdad.

Sin embargo, lejos de este venerado personaje, hay otros dos científicos e inventores homónimos que la historia no ha recordado con tanta intensidad y que sin duda se merecerían un reconocimiento: George Constant Louis Washington y George Washington Carver.

George Constant Louis Washington

George nació en Bélgica en el año 1871. Estudió química en la Universidad de Bonn (Alemania) y finalizó la carrera exitosamente; sin embargo, sus mayores éxitos no vinieron por su trabajo como químico, sino por su prolífica carrera como inventor.

Todo empezó cuando se mudó con su familia a Nueva York. Allí Washington fundó una compañía en los suburbios, la George Washington Lighting Company, la cual era productora de queroseno. El queroseno es un líquido obtenido a partir del petróleo que se usaba antiguamente como método de iluminación en algunos tipos de lámparas, por lo que el negocio no le fue del todo mal. Sin embargo, con el avance de la tecnología y el surgimiento de la lámpara incandescente (que acabaría sustituyendo a la de queroseno), su negocio se fue a pique y tuvo que buscarse una nueva forma de ganarse la vida.

Tras un breve período trabajando en un negocio de cámaras fotográficas, acabó decidiendo su verdadera pasión: Ser inventor. Con veintinueve años de edad y con esposa e hijos, en el año 1900 George Washington se inscribía en el censo de Nueva York como un inventor.

George Washington patentó más de 25 inventos a lo largo de su carrera. Por ejemplo, creó unas pastillas de condimentos para dar sabor de carne a los caldos, hechas a partir de especias, apio y verduras. Esta pastilla de condimentos, bautizada con el nombre de G. Washington's Seasoning & Broth, sigue vendiéndose actualmente

Sus patentes abarcan muchos otros campos, tanto alimenticios como tecnológicos, como la fabricación de cámaras o lámparas. Sin embargo, la patente que le dio fama y reconocimiento mundial fue el invento de algo que seguimos gozando a día de hoy: El café instantáneo.

En realidad, otro químico había logrado presentado antes este invento en una feria de ciencias, Satori Kato. Sin embargo, fue George Washington el que verdaderamente le dio fama e introdujo en el mercado a este producto. Su empresa productora de café instáneo, la G. Washington Coffee Refining Company, gozó de cierto éxito y desplegó una gran campaña publicitaria. El negocio iba a triunfar.

La gran campaña publicitaria que Washington puso en marcha alababa al café instantáneo como algo moderno, puro, bueno para la digestión y muy útil para diversas situaciones. Y, sobre todo, el ejército estadounidense adoptó al café instantáneo con una gran utilidad: A los soldados les venía bien la cafeína, y la rapidez y facilidad del café instantáneo era vital para ellos. Buena prueba de la popularidad que adoptó este café entre los soldados estadounidenses se puede ver en el siguiente fragmento de una carta que mandó un americano desde las trincheras en el año 1918:

Estoy muy feliz pese a las ratas, la lluvia, el lodo, el ruido del cañón y los alaridos de los proyectiles. Lleva sólo un minuto prender mi pequeña lámpara de aceite y preparar café George Washington... Cada noche pido especialmente por la salud y el bienestar del Sr. Washington.

En la Primera Guerra Mundial, como acabáis de leer, tuvo muchísimo éxito entre el ejército americano. Para la época de la Segunda Guerra Mundial su popularidad descendió a causa de la competencia, ya que marcas como Nescafé tuvieron un enorme éxito (se dice que toda la producción de Nescafé en los EE.UU durante la época de la Segunda Guerra Mundial se destinaba al uso militar). De esta forma, el café instantáneo de Washington perdió popularidad, pero mantuvo el honor de ser el primero en comercializarse.

De todas formas, todo hay que decirlo, mucha gente consideraba al café de Washington de baja calidad y de un gusto realmente horrible. Se decía que la publicidad era totalmente engañosa y que, si no fuera una novedad, no tendría nada de éxito. Quizás estas acusaciones sean ciertas, pero hay que tener en cuenta que cualquier producto mejora con el tiempo y que, en aquella época, el café instantáneo de Washington era único en el mundo.

George Washington Carver

Nuestro segundo protagonista es un botánico afroamericano. Nació en una familia de esclavos en la década de 1860 (como esclavo que era, su fecha de nacimiento no fue registrada), en el estado de Misuri. Cuando sólo era un bebé, su madre murió, y él padeció una grave enfermedad conocida como tos ferina. Por suerte, George sobrevivió a la enfermedad, pero ésta dejó graves consecuencias en él: Durante el resto de su vida padeció enfermedades respiratorias y no pudo realizar trabajos físicos.

Por tanto, desde la infancia empezó a interesarse por la botánica: Hacía dibujos de todas las plantas que se iba encontrando, clasificaba las distintas especies, se aprovechaba de los beneficios de las plantas medicinales... De hecho, sus amigos empezaron a llamarle "Doctor de Plantas".

Con el tiempo acabó llegando a la universidad y, tras gran esfuerzo a causa de su origen como afroamericano, se graduó adquiriendo gran fama en la microbiología y las patologías de las plantas. Pero, sin ninguna duda, el responsable de que George pasara a la historia es su afán por inventar y por mejorar con sus inventos la calidad de vida de los esclavos negros.

Y es que, a pesar de haber abandonado completamente del estado de esclavitud con el que nación, nunca olvidó el sufrimiento de sus semejantes en aquellos duros días. En primer lugar, incentivó a los agricultores a aplicar el sistema de barbecho en las enormes plantaciones de algodón. Para ello, fundó un laboratorio de investigación industrial y llevó a Norteamérica muchos nuevos tipos de cultivo.

Pero sus verdaderos inventos vinieron cuando empezó a buscar aplicaciones para los distintos cultivos de cacahuetes y batatas. Se dice que él fue el creador de la mantequilla de cacahuete, pero no la patentó porque el creía que los alimentos no eran algo que pudiera "pertenecer" a los humanos. Descubrió cientos de aplicaciones para estos alimentos (parece que más de trescientos inventos relacionados con el cacahuete y alrededor de 100 relacionados con la batata y otros alimentos).

Sin embargo, era un científico especial: No tomaba notas de lo que hacía, no solía patentar sus inventos, no dejaba escritos ni bocetos sobre sus experimentos... Todo lo guardaba en su cabeza. Esa es la razón de que, a día de hoy, sólo conservemos tres patentes suyas: Una sobre cosméticos y dos sobre pinturas.

En el año 1915, el presidente norteamericano Theodore Roosevelt admiró en público su trabajo y dijo que era uno de los mejores investigadores dentro de la industria agrícola.

Su fama fue tan grande que se dice que el inventor Thomas Alva Edison le había ofrecido un sueldo de 100.000 a 200.000 dólares anuales si trabajaba para él, lo cual rechazó. Y, así, este esclavo negro acabó convirtiéndose en un reputado inventor que llegó incluso a aparecer en sellos. Y, por supuesto, logró cumplir su mayor ambición: Enseñar a sus semejantes negros la forma más fácil de cultivar mediante sus inventos y la tecnología.

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James Lind, el hombre que encontró la cura para el escorbuto

Durante la Edad Media y la Edad Moderna, una de las enfermedades que afectaba con más frecuencia a los marineros era el escorbuto. Esta temida enfermedad podía llegar a ocasionar la muerte, ya que los síntomas que presentaba iban empeorando con el tiempo.

Los marineros que eran atacados por el escorbuto empezaban a padecer diversas dolencias: Hemorragias, dificultad para cicatrizar heridas, debilidad, manchas en la piel, pequeñas verrugas, encías sangrantes... Todo ello combinado podía acabar con la vida de un hombre en apenas un mes de enfermedad sin tratamiento.

Como todos sabréis ya, el causante de esta enfermedad era la falta de vitamina C, la cual escaseaba en las largas travesías marítimas. Las frutas y verduras frescas, principales portadoras de la vitamina en cuestión, no formaban parte de la dieta habitual en los grandes viajes a través del Atlántico. Esta escasez de vitaminas y la mala calidad de vida en general que padecían los marineros convertían al escorbuto en una enfermedad habitual.

Pero, ¿quién se dio cuenta de que la vitamina C era la causa y, al mismo tiempo, solución de esta enfermedad? El responsable de este descubrimiento que salvó miles de vidas fue James Lind, médico escocés que pertenecía a la Armada Británica. Antes de que él llegara y encontrara la solución, los marineros atribuían la enfermedad a todo tipo de causas disparatadas: El frío del océano, la sangre corrompida, las maderas enmohecidas...

Por supuesto, ninguna de esas hipótesis era cierta, y, por tanto, tampoco se conocía ninguna cura (se había probado desde hacer sangrías hasta tomar grandes dosis de café) . La impotencia de los médicos ante tal enfermedad era total. Lind solía decir que el escorbuto podría llegar a causar más muertes en la flota británica que los ataques de franceses y españoles (este dato no está comprobado, pero sirve para hacerse una idea del terror que causaba la enfermedad).

Pero volvamos de nuevo a la vida de James Lind. Había nacido en Escocia, en el año 1716, y desde muy pronto tuvo afición por la medicina: Había ayudado a otros cirujanos como aprendiz y, más tarde, había estudiado para ser médico en la universidad. Con 23 años empezó a ejercer como cirujano en la marina inglesa y viajó por todo el Mediterráneo y las costas africanas, por lo que conocía a la perfección las enfermedades que surgen en el mar.

En un primer momento, las investigaciones de Lind se basaron en las enfermedades venéreas, para las cuales publicó una tesis e investigó intensamente. Sin embargo, durante una travesía marítima, pudo presenciar un hecho que cambió el rumbo de su investigación: Su barco sufrió un brote de escorbuto y, de los 350 marineros que habían sido afectados, sólo llegaron vivos a tierra 80 de ellos.

Tras este hecho traumático, empezó a preocuparse cada vez más por el escorbuto y decidió ser el encargado de curar a los marineros en el próximo brote de la enfermedad. Y así fue. Unos meses más tarde, recibió a 12 marineros gravemente afectados de escorbuto. Era el momento ideal para hacer sus experimentos, así que empezó a aplicar distintas dietas para ver si influía en el desarrollo de la enfermedad. En su diario médico anotó lo siguiente:

"Todos tenían las encías podridas, manchas en la piel, lasitud y debilidad de las rodillas, y tuvieron la misma dieta: Gachas endulzadas con azúcar, caldo de cordero, budines, galleta cocida con azúcar, cebada, arroz, pasas, sagú y vino. Dos de estos enfermos recibieron diariamente, de forma extra, un cuarto de galón de sidra tres veces al día, otros dos tomaban 2 cucharadas de vinagre tres veces al día. Dos de los más graves recibían media pinta de agua de mar. Otros 2 recibían 2 naranjas y un limón por día. Dos más recibían 25 gotas tres veces al día de elixir de vitriolo. Los dos enfermos restantes tomaban semilla de nuez moscada tres veces al día y una mezcla de ajo, semilla de mostaza, bálsamo del Perú y resina de mirra"

Evidentemente, los enfermos que recibieron una dosis extra de naranjas y limones, cítricos con alto contenido en vitamina C, se recuperaron a una velocidad asombrosa. De hecho, uno de ellos estaba perfectamente curado y listo para volver al trabajo en sólo seis días. Por poner un ejemplo, el limón posee 501,6 mg/L de vitamina C, y cualquier otra fruta similar tendrá un contenido parecido.

A pesar de que una gran parte de animales y plantas son capaces de sintetizar por sí mismos la vitamina C, el ser humano es incapaz de lograrlo, ya que carece de la enzima necesaria para su síntesis.

A pesar de que James Lind no fue el primero que sugirió la ingesta de frutas frescas como prevención y remedio para el escorbuto, fue el primero en demostrar científicamente su eficacia mediante el experimento comentado anteriormente.

Tras hacer este descubrimiento, Lind dejó de viajar e instaló una consulta médica en tierra. Durante ese período, escribió su estudio final sobre el escorbuto, "Tratado sobre la naturaleza, las causas y la curación del escorbuto", el cual publicó en el año 1753.

Por desgracia, la marina inglesa ignoró completamente este estudio, que cayó en el olvido durante largo tiempo. "La peste del mar", que así era como la llamaban los ingleses, siguió siendo algo incurable. No fue hasta el año 1794 (cuarenta años más tarde de las publicaciones de Lind) cuando un segundo experimento confirmó los beneficios de la vitamina C no sólo como cura, sino también como método preventivo: La embarcación Suffolk, dirigida por el almirante Alan Gardner, puso en marcha una dieta basada en grandes dosis de frutas frescas a lo largo de un viaje de 23 semanas hacia la India. En estos viajes de tan larga duración, era prácticamente inevitable que surgiera un brote de escorbuto; sin embargo, gracias al uso del zumo de limón en la dieta de los marineros, la travesía finalizó sin ningún afectado.

Desde ese día, el uso de jugo de limón y naranja fue algo casi obligatorio en cualquier embarcación de la marina inglesa, que acabó reconociendo el trabajo de James Lind.

El doctor Lind murió en el año 1794, dejando tras de sí el remedio para una de las enfermedades más devastadoras de los marineros. Pero eso no fue lo único que hizo para mejorar los viajes marítimos. James Lind mejoró notablemente la calidad de vida de los marineros, que vivían en un medio sucio y hostil: Logró que se les concediera una ropa adecuada y seca, presionó para que se realizaran fumigaciones y limpiezas en los barcos...

Y más importancia tiene su descubrimiento si tenemos en cuenta que, en su época, todavía no estaba descubierta la vitamina C. Elaboró toda su teoría basándose en sus experimentos. El descubridor de esta vitamina fue el húngaro Albert Szent-Györgyi (a quien podéis ver en la imagen izquierda). Este científico (ganador de un premio Nobel) fue el que finalmente confirmó, en la primera mitad del siglo XX, los experimentos de Lind mediante sus estudios sobre la vitamina C y su relación con el escorbuto.

A día de hoy, gracias a los precisos y sólidos argumentos de Lind y a la confirmación "completa" por parte de Albert, el escorbuto es una enfermedad mucho menos temida y más fácil de tratar.


Fuentes

James Lind, vencedor del escorbuto - Página cultural
James Lind - Wikipedia (English)
Escorbuto - Wikipedia
Escorbuto, al enfermedad de los marineros - Club de los historiadores
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Curiosidades que desconoces sobre Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós fue uno de los más importantes novelistas del realismo, y uno de los mayores representantes de la literatura española del siglo XIX. Autor de grandes novelas y de sus famosos episodios nacionales, este escritor se ha ganado un puesto asegurado en la literatura. Hoy, veremos algunas de las anécdotas más interesantes de su vida:

- Desde pequeño, Galdós ya se fue instruyendo en el conocimiento de la historia: Su padre, que era coronel del ejército, solía contarle historias y batallas de la Guerra de la Independencia. Su madre, (que, por cierto, era hija de un secretario de la Inquisición), también avivaba su imaginación como podía. Su ingreso en un colegio bastante avanzado en materia educativa (Colegio de San Agustín) hizo el resto para formar el precoz intelecto de este escritor.

- Sin embargo, su primera afición no fue la escritura, sino el dibujo. Le encantaba pintar con carboncillo y retratar personajes y paisajes, por lo que se matriculó en la carrera de "Bellas Artes". Sin embargo, la escritura también se le presentó como afición muy tempranamente, y en seguida empezó a colaborar en periódicos con algunas poesías, cuentos cortos...

- Uno de sus objetivos de la juventud fue estudiar la carrera de Derecho. Así que se fue a Madrid a estudiar. Sin embargo, allí se fomentó más su faceta como escritor que como estudiante de derecho: Iba a teatros, se relacionaba con escritores famosos, estudiaba filosofía... De hecho, en numerosas ocasiones hizo novillos para escaparse de sus aburridas clases e irse a desarrollar su verdadera pasión, la escritura.

- Mientras está en Madrid, Galdós presencia un hecho que marcó fuertemente su pensamiento: La Noche de San Daniel. Este acontecimiento fue una revuelta estudiantil que enfrentó a unos universitarios y a la guardia civil y el ejército. Éstos últimos reprimieron violentamente una manifestación que los alumnos habían presentado para apoyar al rector de la universidad (el cual había tomado unas decisiones muy polémicas que no gustaron a todo el mundo). Galdós escribió sobre ello:

"Presencié, confundido con la turba estudiantil, el escandaloso motín de la noche de San Daniel —10 de abril del 65—, y en la Puerta del Sol me alcanzaron algunos linternazos de la Guardia Veterana, y en el año siguiente, el 22 de junio, memorable por la sublevación de los sargentos en el cuartel de San Gil, desde la casa de huéspedes, calle del Olivo, en que yo moraba con otros amigos, pude apreciar los tremendos lances de aquella luctuosa jornada. Los cañonazos atronaban el aire... Madrid era un inferno"

- Su personalidad tenía un rasgo muy distintivo: Era enormemente tímido. Se dice que sufría al hablar en público y siempre utilizaba el menor número de palabras posible. Siempre vestía con tonos sombríos y de forma despreocupada, para pasar desapercibido. Se cortaba el pelo todo lo posible y a menudo usaba bufandas para resguardarse del frío. También era imprescindible en su aspecto un puro o cigarro, el cual siempre llevaba consigo (de hecho, en algunas novelas suyas como "Marianela", algunos personajes siempre llevan un cigarro encima).

- Una de sus cualidades más destacadas era su capacidad para recordar con exactitud todo lo que veía (hay quien incluso cree que podría tener algún indicio de memoria eidética). Le encantaba buscar todos los detalles de cualquier papel o folleto, e incluso podía recordar capítulos enteros del Quijote sin grandes dificultades.

- Con el tiempo, Galdós empezó a traducir obras de otros grandes escritores como Balzac o Dickens, por lo que acabó dejando por completo su carrera de derecho. Su faceta literaria creció con enorme rapidez y los periódicos y revistas le pedían colaboraciones y relatos. De hecho, cuando publicó su primer libro (La fontana de oro), lo hizo con ayuda de revistas literarias con las que colaboraba habitualmente.

- Un aspecto que destaca en la personalidad de Galdós durante esta época de revoluciones y cambios ideológicos, fue su enorme respeto político. Él tenía una ideología muy clara y había participado en algunos partidos políticos (en el partido progresista de Sagasta), pero se llevaba bien con las personas que tenían un pensamiento totalmente contrario. Siempre luchó contra el fanatismo político, y creía que se podía combinar el respeto y la actividad política mediante discusiones civilizadas.

- Galdós, a pesar de tener una popularidad enorme entre el público, en los últimos años de su vida tuvo bastantes gastos y problemas económicos. Tenía bastante facilidad para endeudarse y debía recurrir a préstamos y usureros, como bien dice el escritor Ramón Pérez de Ayala en el siguiente texto:

"En una ocasión don Gabino Pérez, su editor, le quiso comprar en firme sus derechos literarios de las dos primeras series de los Episodios nacionales por quinientas mil pesetas, una fortuna entonces. Don Benito replicó: «Don Gabino, ¿vendería usted un hijo?». Y, sin embargo, don Benito no sólo no disponía jamás de un cuarto, sino que había contraído deudas enormes (...) Era cliente y vaca lechera de todos los usureros y usureras matritenses, a quienes, como se supone, había estudiado y cabalmente conocía en la propia salsa y medio típico, con todas sus tretas y sórdida voracidad. ¡Qué admirable cáncer social para un novelista!"

- Una de sus aficiones fue la de recorrer toda España en vagones de ferrocarril de tercera clase (es decir, la los pobres). Se codeaba con los pobres y se hospedaba en hostales y posadas baratos. En sus viajes, se levantaba pronto, cogía su pluma y anotaba todo lo que se le viniera a la mente. Aprovechaba también las travesías en tren para espiar las conversaciones de los viajeros y obtener así ideas para los diálogos en sus novelas.

- En sus últimos años mantuvo un estilo de vida muy cultural: Leía grandes autores de España y de otros países (Cervantes, Shakespeare, Dickens, Tolstói...), daba enormes paseos por Madrid y adquirió un gran gusto por la música. Iba a conciertos siempre que podía y, después, hacía críticas musicales de lo que había oído. Durante largos años mantuvo su pasión por la música.

- Como ya dijimos antes, tuvo una fuerte ideología política. De hecho, la ciudad de Madrid lo eligió como representante en las Cortes de 1907 y llegó a ser el dirigente de la coalición republicano-socialista. Sin embargo, acabó renegando de la vida política y se separó de su partido, alegando que "no se sentía político".

- Finalmente, Galdós acabó padeciendo de ceguera total. Perdió toda capacidad de visión. Sin embargo, sus admiradores y lectores decidieron construir una estatua en su honor, para honrar el enorme trabajo que había hecho por la literatura. Galdós, que no podía ver, pidió que le subieran a lo alto de la estatua y que le permitieran palpar la cara, para comprobar si la había retratado con exactitud. Tras hacerlo, echó a llorar en medio de todo el mundo mientras aplaudía el enorme trabajo que le habían dedicado. Todo el mundo se sumó a su emoción en medio de aplausos y llantos, mientras que el escritor seguía tocando la cara de la estatua.

- También cabe destacar que intentaron darle el Nobel de literatura en 1912. Su candidatura era muy firme y había muchos que lo apoyaban, pero ocurrió un hecho detestable: Sus enemigos políticos, que no querían que Galdós tuviera éxito, promovieron campañas para disuadir al comité del premio Nobel de que le dieran el premio. Por desgracia, lo consiguieron, y Galdós no consiguió recibir ese galardón que habría coronado perfectamente su carrera.

- En el día el 4 de enero de 1920, murió en su casa, en la calle Hilarión Eslava de Madrid. Se dice que, mientras se estaba muriendo en su cama, llamó al doctor Centeno, uno de los personajes ficticios que él había creado. Más de 20.000 madrileños lo acompañaron en su entierro, en un enorme acontecimiento multitudinario.

Fuentes

Benito Pérez Galdós - Wikipedia
Benito Pérez Galdós - La Rosa de los Vientos (programa de radio)
El punto sobre el premio Nobel me lo dijo @gatofante mediante Twitter. ¡Gracias!
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Robots aéreos para la exploración de Marte


Las exploraciones científicas con destino a Marte siempre suelen traer sorprendentes datos sobre el planeta rojo. Durante las últimas décadas, estas expediciones han desvelado algunos impresionantes secretos sobre la geología y la hipotética biología que podría existir en Marte. Sin embargo, generalmente son misiones de larga duración y tardan años en completarse (véase el caso de los Rovers y su larga trayectoria).

Para acabar con este problema y poner en funcionamiento exploraciones más rápidas, el ingeniero de la NASA Joel S. Levine ha propuesto una idea innovadora: Mandar aviones robots impulsados por cohetes a Marte. Este tipo de avión, llamado ARES (Aerial Regional-Scale Environmental Surveyor), sería perfectos para llegar de forma rápida y más eficaz a lugares donde los robots terrestres no pueden acceder, consiguiendo así una vista más detallada de la superficie marciana.

Según sus creadores, podría llegar a alcanzar las 450 millas por hora (es decir, alrededor de 720 kilómetros por hora). Volaría a 1'5 kilómetros de la superficie, lo cual permite observar una amplia zona de la superficie y obtener información de los terrenos más accidentados (los cuales son casi imposibles de observar mediante satélites e inaccesibles para los robots terrestres).

Mide unos 6'5 metros de ancho y tiene 5 metros de longitud. Está impulsado por unos cohetes que permitirán un rápido desplazamiento y, cuando el combustible de éstos se agote, el avión aterrizará en la superficie marciana para completar su vida investigando desde el suelo misiones menos importantes.

El ARES llegaría a Marte en un cohete ordinario como si de cualquier otra misión se tratara. El avión estaría completamente plegado (las alas laterales y traseras pueden plegarse para ocupar poco espacio) dentro del cohete. Cuando entre en la atmósfera del planeta, a unos veinte kilómetros por encima del suelo, la nave abriría sus compuertas y dejaría despegar al avión, el cual abriría sus alas en pleno vuelo y pondría en funcionamiento sus cohetes de propulsión.

En caso de que finalmente se pusieran en funcionamiento este tipo de aviones, se centrarían principalmente en el hemisferio sur marciano, lugar donde el elevado magnetismo y el terreno montañoso se han combinado para formar una terreno misterioso y difícilmente accesible.

La investigación llevada a cabo por el ARES mejoraría ampliamente nuestras investigaciones del planeta rojo. En primer lugar, permitiría una comprensión mucho más profunda del magnetismo presente en Marte y de su evolución a lo largo del tiempo (el problema con el magnetismo en Marte siempre ha supuesto un tema de debate para los científicos, como podéis ver en este enlace).

Otro punto en el que estas investigaciones resultarían muy eficaces es en el estudio de la atmósfera. Gracias a la altura a la que volaría el ARES (nunca antes estudiada) obtendríamos valiosa información sobre la composición química de la atmósfera marciana y los distintos gases por la que está compuesta.

Su misión también se centraría en el estudio del agua en Marte: ¿Cuál es la influencia del vapor de agua en la atmósfera? ¿Qué conocemos sobre los polos congelados? Junto a estas preguntas, muchas otras investigaciones serían realizadas para comprender el papel del agua en Marte (y, también, el papel del agua líquida cuando existía, gracias a las "huellas" que podremos localizar en forma de cauces que anteriormente fueron ríos).

Otra investigación importante sería la de hacer una descripción detallada de porqué surgen extrañas cantidades de metano en Marte (indicio que algunos han calificado como posible prueba de vida en Marte).

Pero volvamos al problema inicial: ¿Cuánto tiempo llevaría realizar una exploración marciana con estos robots? Como ya hemos comentado al principio, sus creadores afirman que, una vez que haya despegado y esté volando sobre la superficie marciana, unas dos horas bastarían para realizar su trayectoria. En sólo ese tiempo podría investigar cerca de 1500 kilómetros de la superficie del planeta. Una vez transcurrido este período, el avión aterrizaría en tierra e investigaría desde allí otras misiones secundarias.

Con ese enorme recorrido, podría captar muchísimas fotografías y grabar numerosos vídeos gracias a las cámaras de las que estará dotado. Automáticamente, el ARES mandaría los datos obtenidos a la Tierra, para su posterior estudio científico. Además, según asegura el ingeniero creador del ARES, estas imágenes pasarían a estar disponibles a todo el que quisiera acceder a ellas:
"Nuestro objetivo es inspirar a los estadounidenses que están pagando esta misión con sus impuestos; pero más importante aún, inspiraremos a la proxima generación de científicos"
La idea no es nueva, este proyecto lleva ya unos años en la cabeza de los ingenieros de la NASA, pero es ahora cuando están surgiendo las mayores posibilidades de que se ponga en marcha una misión "seria" para construir y mandar uno a Marte.

Por supuesto, todavía falta bastante para que podamos ver algo similar en acción. Un equipo de 250 ingenieros aeronáuticos está trabajando en ello y ya han creado algunos prototipos básicos. Según creen, si la NASA lo permite, podríamos ver a un ARES volando sobre Marte dentro de apenas 10 años.

Como colofón, y si tenéis algo de tiempo, me gustaría dejar esta charla TED que hizo el creador del ARES (Joel Levine) en la cual hablará sobre la necesidad de investigar Marte y la importancia que tendría lanzar al ARES a nuestro planeta vecino (podéis activar los subtítulos en español):



Si no tenéis mucho tiempo para ver la charla TED al completo, al menos me gustaría que viérais este vídeo donde se aprecia bastante bien el modo en el que el ARES despega y se separa del cohete que lo llevará a Marte, así como varias medidas y su funcionamiento básico.

Fuentes

NASA Moves Ahead With Robotic Plane to Take Mars Exploration to the Skies - Popular Science
Robot Airplanes Could Unlock Mars Mysteries - Space.com
ARES (página oficial en inglés)
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