Mostrando entradas con la etiqueta Científicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Científicos. Mostrar todas las entradas

John Bardeen, el único hombre en ganar dos premios Nobel de física

La historia de la ciencia no siempre es justa con sus protagonistas: Mientras que algunos científicos gozan de enorme popularidad, otros son poco conocidos o incluso olvidados por la población en general. Y lo más curioso es que, paradójicamente, en muchas ocasiones estos científicos "poco conocidos" han realizado importantísimas aportaciones a la ciencia. Es el caso del físico John Bardeen, uno de los científicos más importantes del siglo XX y que, por desgracia, no goza de una fama a la altura de sus contribuciones. El periódico Chicago Tribune definió a la perfección la figura de Bardeen en la historia:

“Para los científicos Bardeen es un Einstein. Para el público en general es un … ¿John qué?”

Bardeen nació en Madison (Wisconsin) en el año 1908. Su padre era profesor de anatomía y llegó a ser el primer decano de la facultad de medicina en la universidad de Wisconsin, y su madre, que gozaba de cierta fama, se dedicaba al mundo del arte. Por tanto, se puede decir que John nació en una familia intelectual que siempre le alentó a los estudios. Además, el chico era bastante despierto y tenía pasión por la ciencia: Cuando estaba en séptimo grado, su profesor le dijo que gozaba de un gran talento para las matemáticas y que en un futuro podría conseguir un trabajo dentro de ese campo.

Terminó la educación secundaria con 15 años, pero sus profesores aseguraron que, si él hubiera querido, podría haberla abandonado varios años antes (se cree que la decisión de no abandonarla por parte de Bardeen fue la muerte de su madre, que tenía cáncer, además de que quería ampliar sus estudios todo lo posible). En la universidad pasó a formar parte de algunas de las más importantes asociaciones estudiantiles y se licenció en ingeniería. Más tarde, en el año 1936, acabaría consiguiendo un doctorado en la materia que más amaba: La física matemática.

Influenciado y apoyado por científicos tan importantes como Paul Dirac, Werner Heisenberg o Van Vleck, su carrera tenía un futuro prometedor. Y así fue.

Su carrera profesional pasó por varias etapas. En un principio, trabajó como profesor, luego trabajó para varias empresas e, incluso, le ofrecieron participar en el Proyecto Manhattan (trabajo que rechazó, a pesar del éxito que pudiera haber ganado allí). Finalmente, el lugar en el que se sintió más cómodo fue en el laboratorio Bell, donde pasaría una buena parte de su vida.

Pero dejemos a un lado su trayectoria y vayamos a lo importante: ¿Por qué Bardeen se merece un puesto más importante en la historia de la física? Vamos a verlo:

Durante el año 1947, Bardeen estaba trabajando con sus compañeros Shockley y Brattain en los ya mencionados laboratorios Bell, cuando descubrieron un invento que les cambiaría la vida: El transistor. Su trabajo no era precisamente el de descubrir el transistor, sino un proyecto de telefonía que, por unas causas u otras, acabó desembocando en este invento. Básicamente, el transistor se utiliza para controlar y regular una corriente muy grande mediante una señal muy pequeña (sus usos son innumerables: Como amplificador, como oscilador, como convertidor...).

La creación del transistor es, probablemente, el mayor invento del siglo XX, y una enorme cantidad de la tecnología que usamos a día de hoy sería imposible sin los transistores. Algunos historiadores han llegado a decir que el transistor es para el siglo XX lo que la máquina de vapor fue para la Revolución Industrial. Y si no me creéis, simplemente echad un vistazo a sus aplicaciones en nuestro día a día: Se usa en las televisiones, los ordenadores, los teléfonos móviles, los microondas, las calculadoras... Es algo fundamental en cualquier aparato actual que tenga una mínima complejidad tecnológica (sin los transistores, no podrías estar leyendo esto desde tu ordenador, por ejemplo).

De hecho, dada la importancia del descubrimiento y para asegurarse la patente, los tres científicos mantuvieron en secreto su transistor unos cuantos meses hasta que terminaron de modificarlo por completo y crearon algo completamente funcional, para evitar así que alguien se les adelantara a la hora de patentarlo.

Y todo este esfuerzo dio sus frutos: El premio Nobel de física de 1956 fue para este trío de científicos "por sus investigaciones sobre los semiconductores y el descubrimiento del efecto transistor". Hay una curiosa anécdota relacionada con Bardeen: Cuando el rey Gustavo VI Adolfo de Suecia estaba entregando los premios Nobel, le preguntó a John Bardeen por su familia. Bardeen respondió que, de los tres hijos que tenía, sólo había venido uno a la entrega de premios, porque los otros dos estaban estudiando en la Universidad de Harvard y no quería que interrumpieran los estudios por algo así. El rey se quedó atónito ante esta respuesta y le dijo a Bardeen que, si alguna vez se volvían a ver, le obligaría a traer a toda su familia para conocerlos, y John se lo prometió. ¿Se cumpliría este encuentro o se quedaría todo en una promesa incumplida? Seguid leyendo y lo descubriréis.

Tras la invención del transistor, Bardeen fue contratado por la Universidad de Illinois (cobrando alrededor de 10.000 dólares al año). Allí trabajo activamente como profesor, pero también estableció un programa de investigación en el departamento de ingeniería eléctrica y otro en el de física. Y, la verdad, estas investigaciones proporcionaron unos resultados espléndidos: Bardeen consiguió desarrollar la teoría BCS.

¿En qué consistía? Básicamente, la teoría explica el fenómeno de la superconductividad, una característica presente en algunos materiales que permite conducir la corriente eléctrica sin resistencia y pérdida de energía bajo unas determinadas temperaturas. Para explicarlo de forma fácil, pongo un ejemplo: Cuando se disminuye la temperatura de un conductor, su resistividad eléctrica también disminuye; sin embargo, ningún conductor "normal" puede llegar a tener una resistividad nula. Por el contrario, un superconductor, cuando llega a una determinada temperatura crítica, consigue una resistividad nula.

Pues bien, la teoría BCS explica de forma detallada el porqué de este fenómeno. Bardeen no realizó este descubrimiento él solo. También colaboraron en su elaboración los físicos Leon Cooper y John Robert Schrieffer. A pesar de que no logra explicar algunos aspectos (hay determinados superconductores especiales con los que esta teoría tiene problemas), fue un éxito en general.

Finalmente, en el año 1972, los tres investigadores obtuvieron su recompensa: Se les concedió el premio Nobel de física "por su desarrollo de la teoría de la superconductividad, conocida como teoría BCS". Gran parte del dinero que consiguió con este premio lo donó a organizaciones para el avance de la ciencia, convirtiéndose así en el primer y único científico en ganar dos premios Nobel de física.

Y, por cierto, ¿recordáis la anécdota del rey de Suecia y los hijos de Bardeen? Pues la respuesta es que el trato se cumplió: Bardeen llevó a todos sus hijos para que conocieran al rey (con enorme alegría por haber logrado la hazaña de viajar allí por segunda vez a recoger el premio, supongo).

Por supuesto, aunque no lo he comentado en el artículo, Bardeen ganó muchísimos más premios a lo largo de su vida además de los Nobel (la Medalla de ciencia nacional, la medalla Franklin, la medalla de honor del IEEE...).

La vida de Bardeen acabó el 30 de enero de 1991 a causa de una enfermedad cardíaca. Su vida fue una continua sucesión de logros científicos, pero eso no corrompió su personalidad: Según se dice de él, era muy modesto y nunca presumía de sus descubrimientos, celebraba comidas con sus amigos, iba de picnic con su familia y amaba el golf. Bardeen ha sido conmemorado en varias ocasiones y, de hecho, llegó a ser convertido en un sello en EEUU.

Sin embargo, a pesar de todo esto, su popularidad nunca alcanzó la de otros compañeros suyos. ¿Por qué? Quién sabe, pero lo cierto es que, sin duda alguna, merece ser más recordado. Espero haber contribuido a ello con este post.

NOTA: Este artículo es mi participación para la XIV edición del Carnaval de la Física, que en esta ocasión organiza eulez en su blog.


Continúe leyendo

Los George Washington inventores

Por todos es conocido el primer presidente de Estados Unidos, George Washington: El Padre de la Patria, como lo llaman allí. Sus éxitos como líder estadounidense en la Guerra de la Independencia y su papel como uno de los presidentes más importantes que ha habido en EE.UU, le han dotado de fama mundial. Su puesto en la historia está asegurado y su persona se ha rodeado de leyendas sobre la honradez y la verdad.

Sin embargo, lejos de este venerado personaje, hay otros dos científicos e inventores homónimos que la historia no ha recordado con tanta intensidad y que sin duda se merecerían un reconocimiento: George Constant Louis Washington y George Washington Carver.

George Constant Louis Washington

George nació en Bélgica en el año 1871. Estudió química en la Universidad de Bonn (Alemania) y finalizó la carrera exitosamente; sin embargo, sus mayores éxitos no vinieron por su trabajo como químico, sino por su prolífica carrera como inventor.

Todo empezó cuando se mudó con su familia a Nueva York. Allí Washington fundó una compañía en los suburbios, la George Washington Lighting Company, la cual era productora de queroseno. El queroseno es un líquido obtenido a partir del petróleo que se usaba antiguamente como método de iluminación en algunos tipos de lámparas, por lo que el negocio no le fue del todo mal. Sin embargo, con el avance de la tecnología y el surgimiento de la lámpara incandescente (que acabaría sustituyendo a la de queroseno), su negocio se fue a pique y tuvo que buscarse una nueva forma de ganarse la vida.

Tras un breve período trabajando en un negocio de cámaras fotográficas, acabó decidiendo su verdadera pasión: Ser inventor. Con veintinueve años de edad y con esposa e hijos, en el año 1900 George Washington se inscribía en el censo de Nueva York como un inventor.

George Washington patentó más de 25 inventos a lo largo de su carrera. Por ejemplo, creó unas pastillas de condimentos para dar sabor de carne a los caldos, hechas a partir de especias, apio y verduras. Esta pastilla de condimentos, bautizada con el nombre de G. Washington's Seasoning & Broth, sigue vendiéndose actualmente

Sus patentes abarcan muchos otros campos, tanto alimenticios como tecnológicos, como la fabricación de cámaras o lámparas. Sin embargo, la patente que le dio fama y reconocimiento mundial fue el invento de algo que seguimos gozando a día de hoy: El café instantáneo.

En realidad, otro químico había logrado presentado antes este invento en una feria de ciencias, Satori Kato. Sin embargo, fue George Washington el que verdaderamente le dio fama e introdujo en el mercado a este producto. Su empresa productora de café instáneo, la G. Washington Coffee Refining Company, gozó de cierto éxito y desplegó una gran campaña publicitaria. El negocio iba a triunfar.

La gran campaña publicitaria que Washington puso en marcha alababa al café instantáneo como algo moderno, puro, bueno para la digestión y muy útil para diversas situaciones. Y, sobre todo, el ejército estadounidense adoptó al café instantáneo con una gran utilidad: A los soldados les venía bien la cafeína, y la rapidez y facilidad del café instantáneo era vital para ellos. Buena prueba de la popularidad que adoptó este café entre los soldados estadounidenses se puede ver en el siguiente fragmento de una carta que mandó un americano desde las trincheras en el año 1918:

Estoy muy feliz pese a las ratas, la lluvia, el lodo, el ruido del cañón y los alaridos de los proyectiles. Lleva sólo un minuto prender mi pequeña lámpara de aceite y preparar café George Washington... Cada noche pido especialmente por la salud y el bienestar del Sr. Washington.

En la Primera Guerra Mundial, como acabáis de leer, tuvo muchísimo éxito entre el ejército americano. Para la época de la Segunda Guerra Mundial su popularidad descendió a causa de la competencia, ya que marcas como Nescafé tuvieron un enorme éxito (se dice que toda la producción de Nescafé en los EE.UU durante la época de la Segunda Guerra Mundial se destinaba al uso militar). De esta forma, el café instantáneo de Washington perdió popularidad, pero mantuvo el honor de ser el primero en comercializarse.

De todas formas, todo hay que decirlo, mucha gente consideraba al café de Washington de baja calidad y de un gusto realmente horrible. Se decía que la publicidad era totalmente engañosa y que, si no fuera una novedad, no tendría nada de éxito. Quizás estas acusaciones sean ciertas, pero hay que tener en cuenta que cualquier producto mejora con el tiempo y que, en aquella época, el café instantáneo de Washington era único en el mundo.

George Washington Carver

Nuestro segundo protagonista es un botánico afroamericano. Nació en una familia de esclavos en la década de 1860 (como esclavo que era, su fecha de nacimiento no fue registrada), en el estado de Misuri. Cuando sólo era un bebé, su madre murió, y él padeció una grave enfermedad conocida como tos ferina. Por suerte, George sobrevivió a la enfermedad, pero ésta dejó graves consecuencias en él: Durante el resto de su vida padeció enfermedades respiratorias y no pudo realizar trabajos físicos.

Por tanto, desde la infancia empezó a interesarse por la botánica: Hacía dibujos de todas las plantas que se iba encontrando, clasificaba las distintas especies, se aprovechaba de los beneficios de las plantas medicinales... De hecho, sus amigos empezaron a llamarle "Doctor de Plantas".

Con el tiempo acabó llegando a la universidad y, tras gran esfuerzo a causa de su origen como afroamericano, se graduó adquiriendo gran fama en la microbiología y las patologías de las plantas. Pero, sin ninguna duda, el responsable de que George pasara a la historia es su afán por inventar y por mejorar con sus inventos la calidad de vida de los esclavos negros.

Y es que, a pesar de haber abandonado completamente del estado de esclavitud con el que nación, nunca olvidó el sufrimiento de sus semejantes en aquellos duros días. En primer lugar, incentivó a los agricultores a aplicar el sistema de barbecho en las enormes plantaciones de algodón. Para ello, fundó un laboratorio de investigación industrial y llevó a Norteamérica muchos nuevos tipos de cultivo.

Pero sus verdaderos inventos vinieron cuando empezó a buscar aplicaciones para los distintos cultivos de cacahuetes y batatas. Se dice que él fue el creador de la mantequilla de cacahuete, pero no la patentó porque el creía que los alimentos no eran algo que pudiera "pertenecer" a los humanos. Descubrió cientos de aplicaciones para estos alimentos (parece que más de trescientos inventos relacionados con el cacahuete y alrededor de 100 relacionados con la batata y otros alimentos).

Sin embargo, era un científico especial: No tomaba notas de lo que hacía, no solía patentar sus inventos, no dejaba escritos ni bocetos sobre sus experimentos... Todo lo guardaba en su cabeza. Esa es la razón de que, a día de hoy, sólo conservemos tres patentes suyas: Una sobre cosméticos y dos sobre pinturas.

En el año 1915, el presidente norteamericano Theodore Roosevelt admiró en público su trabajo y dijo que era uno de los mejores investigadores dentro de la industria agrícola.

Su fama fue tan grande que se dice que el inventor Thomas Alva Edison le había ofrecido un sueldo de 100.000 a 200.000 dólares anuales si trabajaba para él, lo cual rechazó. Y, así, este esclavo negro acabó convirtiéndose en un reputado inventor que llegó incluso a aparecer en sellos. Y, por supuesto, logró cumplir su mayor ambición: Enseñar a sus semejantes negros la forma más fácil de cultivar mediante sus inventos y la tecnología.

Continúe leyendo

Descubriendo a Brian Cox

Hace unos meses, buscando algún interesante documental de ciencia, me topé con un joven inglés llamado Brian Cox. Este físico de partículas trabaja en el experimento ATLAS, es decir, en el LHC (el gran colisionador de hadrones). Pero, además de sus investigaciones en las instalaciones del CERN, es también un magnífico divulgador y presentador de varios documentales.

Sus documentales tienen una calidad indiscutible, pero, si por algo destacan, es por la gran personalidad de Brian. Su imagen se aleja completamente del estereotipado científico serio y aburrido, es todo lo contrario: Entusiasmado, enamorado de su trabajo y, sobre todo, capaz de contagiar su afán por la ciencia.

De hecho, quizás esa enérgica personalidad le venga desde su juventud, cuando formó parte de un grupo de hard-rock llamado Dare. Este grupo tuvo cierto éxito (de hecho, fue creada por un ex-miembro del famoso grupo "Thin Lizzy") y Cox formó parte de la plantilla original, tocando el teclado. Para ser más concretos, participó en la creación del primer disco de la banda, "Out of the Silence" (escuchar en Spotify).

Pero la carrera del todavía joven Brian se desvió enseguida hacia la ciencia. Como diría en una de sus entrevistas posteriores, la música era uno de sus mayores hobbies, pero la física era su verdadera pasión. Sea como sea, lo importante es que parece haber heredado algo de su etapa rockera, mantiene una personalidad rebelde y aventurera.

Disfruta de la ciencia como si fuera un niño, pero la divulga como todo un físico. Ahí está la clave que me ha enganchado a sus documentales, llenos de fascinación y amor por la astronomía y la física.

Como dije al principio, además de sus documentales también hace grandes charlas y mini-conferencias. En la siguiente charla TED, Brian Cox nos ofrece unas inspiradoras razones de porqué es necesario que se invierta presupuesto en el desarrollo científico. Tanto por el propio afán humano por conocer como por las implicaciones comerciales y económicas que se obtienen a largo y corto plazo, invertir en ciencia en siempre algo indispensable para cualquier gobierno.

Es un vídeo que no tiene pérdida, son sólo 15 minutos y os aseguro de que no os arrepentiréis de haberlo visto. Es inspirador (podéis activar los subtítulos en español en "view subtitles" y "Spanish"):





Como habréis visto en el vídeo anterior, uno de los héroes y ejemplos a seguir de Brian es Carl Sagan, probablemente el mejor divulgador científico. Y, en cierto modo, esta admiración se puede observar en sus documentales, en los que trata con el mismo entusiasmo que Sagan la astrofísica y la posibilidad de que exista vida extraterrestre.

Evidentemente, su trabajo como físico de partículas ha influenciado fuertemente en el tipo de temas sobre los que habla. Por ejemplo, en otra charla TED, grabada antes de la construcción del LHC, Brian explicaba con todo lujo de detalles qué estaban buscando con este gigante de la ingeniería.

Por aquél entonces estaban surgiendo críticas hacia el gasto del gran colisionador de hadrones e incluso había quién ponía en duda la seguridad de los experimentos. A continuación dejo la respuesta de Brian para todos aquellos que ponían en duda la utilidad de esta construcción. Y al igual que antes, tenéis la posibilidad de activar los subtítulos en español.





Sin embargo, donde más destaca Brian no es en las pequeñas charlas, sino en sus magníficos documentales. El primer documental suyo que vi fue "¿Qué pasa con la gravedad?". Es un detallado y riguroso viaje de una hora de duración en la que hace un repaso a toda la historia de la gravedad, desde las teorías de Galileo y Newton hasta las más avanzadas y novedosas interpretaciones científicas.

El documental, a pesar de tratar temas complejos, no entra nunca en complejos tecnicismos e incluso aplica ejemplos sencillos y cotidianos como el GPS para que se haga más fácil de comprender. Todo ello acompañado de numerosas simulaciones y visitas a distintas instalaciones científicas. Es magnífico para adentrarnos en el fascinante mundo de la gravedad y conseguir una visión global y general de todas las teorías que se han ido desarrollando.

Pero, sin ninguna duda, su mejor obra es la serie-documental "Wonders of the Solar System" (Maravillas del Sistema Solar).

Wonders of the Solar System

"Es fascinante para mí, como físico, ver cómo las mismas leyes simples y básicas de la naturaleza pueden actuar en formas tan radicalmente diferentes, y producir asombrosamente tales, variados, bellos, violentos e inertes mundos ahí fuera, en todo el Sistema Solar" - Brian Cox

Esta magnífica serie-documental consta de cinco episodios de una hora cada uno, en los que habla de temas muy variados y expone las que, para él, son las más bellas maravillas del sistema solar. Un detalle que sobresale especialmente de este documental son las detalladas imágenes que nos ofrece y la alta calidad con la que está grabado. Brian viaja por todo el mundo, desde los más abrasadores desiertos hasta las más enormes y verdosas junglas, pasando por glaciares, cuevas, volcanes y todas las maravillas que podamos encontrar en nuestro planeta. Como complemento, para visualizar lo que ocurre más allá de nuestro planeta recurre a unas también magníficas animaciones en 3D, entre las que se encuentran representaciones de Marte, Titán o los anillos de Júpiter.

En el primer episodio habla del Sol, el astro que permite que exista la vida en la Tierra. Revisa su formación, su historia, sus características, su influencia sobre la Tierra... El astro más importante para la vida de nuestro planeta analizado con la máxima rigurosidad.

En el segundo intenta dar a conocer el proceso de formación de nuestro sistema Solar, de cómo una gran masa de hidrógeno se convirtió en la ordenada maravilla que vemos hoy, haciendo incapié en los delicados anillos de Saturno, la estructura más bella de todo nuestro sistema solar.

El tercer episodio habla sobre la atmósfera terrestre, de su idónea situación y de la fuerza gravitatoria y gases que se han combinado para permitir la vida en la Tierra. Pero no se queda ahí: También revisa las atmósferas de otros planetas, poniendo especial atención en Titán, una luna de Júpiter con una atmósfera muy especial.

En el cuarto revisa en las fuerzas destructoras del universo, que, al mismo tiempo, son las fuerzas creadoras del relieve de nuestros planetas. Veremos erupciones volcánicas, meteoritos... En esta ocasión se presta especial atención a otra luna de Júpiter, Io, la cual tiene una gran actividad volcánica y es uno de los lugares más activo del sistema solar en cuanto a volcanes se refiere.

El quinto, que, personalmente, es mi favorito, está dedicado a la búsqueda de vida extraterrestre y, especialmente, a la búsqueda del elemento que la hace más posible: El agua. Repasa temas tan interesantes como la certeza de que en un pasado existió agua en Marte, o las recientes investigaciones que se están llevando a cabo en la helada pero llena de agua Europa. Es especialmente interesante en este capítulo la reflexión que hace sobre la vida en el Universo y la gran sorpresa científica que sería encontrar alguna forma de vida, aunque fuera una simple bacteria escondida bajo la cálida superficie de Marte.

Gracias al abrumador éxito conseguido con esta serie, Brian está preparando otra serie-documental que romperá la barrera del Sistema Solar para salir a explorar nuevas galaxias: "Wonders of the Universe (Maravillas del Universo)".

Pero sobre todo, y vuelvo a insistir en ello, lo mejor de Brian Cox es su carismática personalidad, su sentido del humor, su amor por la ciencia y, también, su faceta "rockera" que combina rigurosidad científica y diversión:

"Quien piense que el LHC destruirá la Tierra es gilipollas"


Y no os olvidéis de seguir a Brian en Twitter (@ProfBrianCox), tiene una cuenta muy activa y todos los días deja alguna opinión o enlace interesantes.

Fuentes

Brian Cox - Wikipedia (English)
Brian Cox - Apolloschildren
1ª imagen
2ª imagen

3ª imagen
Continúe leyendo

La vida de los grandes científicos (III) Albert Einstein (2ª parte)


En el anterior artículo, dejábamos a Einstein en el momento de conseguir su primer empleo en una oficina de patentes y con su diploma oficial como profesor de matemáticas y física, en el año 1900, con una edad de 21 años aproximadamente.

Poco después de conseguir su doctorado, publica una de sus primeras tesis, "Una nueva determinación de las dimensiones moleculares", cuya idea surgió mientras Einstein tomaba el té con un amigo suyo llamado Michele Besso. Mientras se echaba azúcar en el té, a Einstein le llegó la inspiración y sugirió: "¿Crees que el cálculo de las dimensiones de las moléculas de azúcar podría ser una buena tesis de doctorado?" (seguro que todos nosotros pensamos en esa clase de cosas cuando le echamos azúcar al té...).

A partir de ese trabajo, no paró de publicar nuevos. Solamente en el año 1905 publicó un trabajo que explicaba el movimiento browniano (titulado "Sobre el movimiento requerido por la teoría cinética molecular del calor de pequeñas partículas suspendidas en un líquido estacionario"), otro que explicaba el efecto fotoeléctrico (titulado "Un punto de vista heurístico sobre la producción y transformación de luz"), y otros dos que trataban sobre la relatividad especial (si queréis conocerla más en profundidad, os recomiendo un librito muy sencillo y sin tecnicismo, Relatividad especial sin fórmulas) y la equivalencia masa-energía (que contiene la fórmula más famosa del mundo de la física, E=mc2). Este fue uno de los años más prolíficos de Einstein, suponiendo todo un hito en la historia de la física. Fue tan importante, que la Unión internacional de física pura y aplicada junto con la Unesco conmemoraron 2005 como el Año mundial de la física, celebrando el centenario de publicación de estos trabajos.

Todos estos trabajos empezarían a dar sus frutos al año siguiente, cuando le otorgan el grado de doctor en la universidad de Zúrich. Pero es en el año 1921 cuando de verdad le conceden el honor de un Premio Nobel de Física por todas estas investigaciones. Sin embargo, no todo eran alabanzas: muchos físicos y periodistas atacaban su teoría de la relatividad especial, que suponía una verdadera revolución en la física y resultaba ser antiintuitiva (con el tiempo, la comunidad internacional fue adoptando las teorías de Einstein, pero al principio hubo muchos detractores que daban fuertes argumentos en contra).

Después de publicar estas teorías, Einstein trabaja como profesor en diversas universidades, hasta que acaba por establecerse de forma fija en Berlín. Allí, se separa de su primera mujer y se casa con su prima Elsa Einstein.

En esa época, trabaja en otro de sus famosos estudios, el de la Teoría de la Relatividad General (el cual alcanza gran popularidad y, al mismo tiempo, muchos detractores). También en estos años publica de forma conjunta con un joven físico indio llamado Satyendra Nath Bose las Estadísticas de Bose-Einstein.

Durante esos años en Alemania, un acontecimiento mundial cambiaría la vida de Einstein.

Hitler sube al poder y Einstein se va a EE.UU

Este acontecimiento obliga a Einstein a marcharse de Alemania y a nacionalizarse como estadounidense, desarrollando al mismo tiempo un sentido pacifista.

Es increíble lo que Europa ha desatado con esta locura. (...)
En estos momentos uno se da cuenta de lo absurda que es la especie animal a la que pertenece.


Sin embargo, a pesar de ese sentimiento pacifista, Einstein también toma una fuerte posición política contra los nazis y, atemorizado por los proyectos atómicos alemanes, apoya el desarrollo de las armas nucleares en EE.UU, siendo considerado como uno de los padres de la bomba atómica.

Este punto es algo polémico, ya que mucha gente se queda sólo con el aspecto de que "Einstein apoyó las armas nucleares", siendo algo mucho más complejo. Einstein sabía que Alemania tenía el potencial suficiente para desarrollar armas nucleares y para combinarlas con su intención bélica, y pensó que la carrera atómica era simplemente éso, una carrera por ver quién llegaba antes a la bomba atómica.


En la actualidad, los físicos que participaron en la construcción del arma más tremenda y peligrosa de todos los tiempos, se ven abrumados por un similar sentimiento de responsabilidad, por no hablar de culpa. (...)
Nosotros ayudamos a construir la nueva arma para impedir que los enemigos de la humanidad lo hicieran antes, puesto que dada la mentalidad de los nazis habrían consumado la destrucción y la esclavitud del resto del mundo. (...)
Hay que desear que el espíritu que impulsó a Alfred Nobel cuando creó su gran institución, el espíritu de solidaridad y confianza, de generosidad y fraternidad entre los hombres, prevalezca en la mente de quienes dependen las decisiones que determinarán nuestro destino. De otra manera la civilización quedaría condenada.

Es más, después de lanzarse las dos bombas nucleares en Japón, Einstein firmó un manifiesto contra la proliferación de armas nucleares, el llamado Manifiesto Russell-Einstein.

"Si la tercera Guerra Mundial se hace a golpes de bombas atómicas, los ejércitos de la Cuarta Guerra Mundial combatirán con mazos"
Últimos años y Muerte

Durante la última época de su vida, Einstein intentó integrar en una misma teoría las cuatro Fuerzas Fundamentales, tarea que nunca llegó a terminar.

En el año 1955, Albert Einstein sufrió una hemorragia interna a causa de una ruptura de un aneurisma de la aorta abdominal. Rechaza la cirugía que le ofrecieron exclamando: "Quiero irme cuando quiero. Es de mal gusto prolongar artificialmente la vida. He hecho mi parte, es hora de irse. Yo lo haré con elegancia." Al día siguiente, muere uno de los mayores científicos de todos los tiempos.

Como curiosidad final, durante la autopsia, el patólogo Thomas Stoltz Harvey extrajo el cerebro de Einstein para conservarlo, sin el permiso de su familia, con la esperanza de que la neurociencia del futuro fuera capaz de descubrir lo que hizo a Einstein ser tan inteligente y creativo. Todavía hoy se conserva y se sigue estudiando para intentar encontrar "la genialidad del genio".

Fuente

Albert Einstein - Wikipedia
Continúe leyendo

La vida de los grandes científicos (II) Albert Einstein (1ª parte)


Albert Einstein,el científico más importante y conocido del siglo XX, la mente que más destacó en una época llena de descubrimientos y nuevas teorías. Desde unos orígenes humildes, Einstein revolucionó todo el mundo con sus extrañas e innovadoras teorías y se convirtió en un icono de la ciencia y la inteligencia. Durante este artículo vamos a ver de forma resumida todo lo relacionado con su vida, orígenes, anécdotas, datos importantes... (lo que la gente normal llama biografía). He decidido publicar esta entrada sobre Einstein en dos partes, ya que hay demasiada información y datos curiosos como para publicarlos en una sola.

Orígenes e infancia

Como ya sabréis, el pequeño Albert nació en el seno de una familia judía alemana (con sus consecuentes problemas al estallar la Segunda Guerra Mundial, pero ya hablaremos más tarde de ello) en 1879, en la ciudad de Ulm. Desde que era joven, siempre mostró problemas para comunicarse. Era un chico paciente, tranquilo, un poco tímido y algo reservado. Una de sus grandes aficiones fue tocar el violín, instrumento que le apasionaba y que mantendría durante toda su vida.

Sin embargo, su pasión por la ciencia se la daría su tío Jacob Einstein, que le introdujo en el estudio del álgebra y convenció al padre de Albert para que les proporcionara un pequeño taller donde realizar experimentos y pequeños aparatos tecnológicos. Además de todo esto, su tío le daba libros de ciencia y apoyaba su carácter curioso, escéptico e inquisitivo (¡Gracias Jacob, has ayudado de forma indirecta pero efectiva a la humanidad!).

A su paso por la escuela secundaria, su carácter siempre curioso y "diferente" (tenía la necesidad de saber el porqué de todo, de discutir cualquier tema y de fijarse en cualquier detalle) no funcionó bien con la estricta educación de la época, por lo que se ganó la manía de los profesores, que le dedicaban perlas como éstas:

"Tu sola presencia mina el respeto que me debe la clase", "Nunca llegarás a nada".

Einstein era un mal estudiante... ¡FALSO!

Por todos es conocida la curiosa anécdota de que Einstein suspendía sus exámenes y no triunfaba en el colegio. Es todo una equivocación de sus primeros biógrafos, un error que se mantiene todavía en la cultura popular porque resulta gracioso. Al parecer, los primeros biógrafos de Einstein confundieron el sistema de clasificación de Suiza, donde Einstein estudiaba (allí, la nota máxima era un 1 cuando estudiaba Albert y un 6 posteriormente, por lo que los biógrafos pensaron que Einstein sacaba unos y doses en una escala donde el 6 era lo máximo) y sacaron la conclusión de que Einstein sacaba malas notas. Otra aspecto que contribuye al mito es que Einstein se presentó a un examen de admisión suizo y lo suspendió, ¿por qué? Porque el examen era en francés, lengua que Einstein no conocía. Curiosamente, esta creencia se mantiene todavía, a pesar de que los biógrafos ya la han desmontado. Un poco de respeto por el genio, por favor...

Ahora bien (y esto sí es cierto), el colegio no le motivaba y no le gustaban las técnicas de aprendizaje, causa por la cual empezó a estudiar por sí mismo las asignaturas que le apasionaban verdaderamente, matemáticas y física. Por ejemplo, a los 15 años, sin tutor ni guía de ninguna clase, emprendió el estudio del cálculo infinitesimal.

Problemas con el bachillerato, Einstein viaja de un lado para otro

La empresa en la que trabaja el padre de Albert empezó a sufrir una crisis y los Einstein tuvieron que trasladarse a Pavia (Italia) decidiendo que Albert se quede en el hogar hasta conseguir su título de bachiller. Sin embargo, la falta de motivación obliga a Albert a abandonar sus estudios e irse con su familia.

En Italia, Einstein decide entrar en el Instituto Politécnico de Zúrich, donde debería pasar unas pruebas para acceder. El pobre Einstein logra una magnífica calificación en las ciencias, pero no termina de sacar la suficiente nota en las de letras. El profesor, viendo sus excelentes notas en ciencias, le da un consejo... Que se vuelva a su hogar y que termine el bachillerato. Así que, Albert tiene que volver de nuevo a Suiza para desesperación de sus padres. Allí, consigue el título de bachiller finalmente y se cambia de nacionalidad, pasando a ser suizo en vez de alemán.

De nuevo, Albert vuelve a coger las maletas para irse a Italia, y matricularse en la Escuela de orientación matemática y científica, para estudiar física. Allí se siente mejor, donde puede conversar e intercambiar opiniones con otros científicos y filósofos y formar sus propias opiniones e ideales.

Primer diploma, primer empleo y primer amor

En el año 1898 conoció a Mileva Maric, una compañera de clase serbia que se convertirá en la primera mujer de Einstein. La chica tenía una forma de pensar feminista y muy revolucionaria, y estudiaba en la misma clase que Albert. Con ella tuvo una hija en el año 1902, llamada Liserl, y se casó posteriormente en el 1903. Luego tuvo más hijos con ella, como Hans Albert Einstein y Eduard Einstein. Hablaremos de ellos más tarde, ya que esto sucedió después de la época que estamos comentando ahora mismo.

En el año 1900, Einstein obtiene por fin su diploma de profesor de matemáticas y física. Sin embargo, el pobre Albert no consigue un trabajo en la universidad, por lo que tiene que ejercer de tutor en diversos lugares.

Finalmente, un compañero de clase le ayuda a conseguir un empleo en una oficina de patentes, la "Oficina Confederal de la Propiedad Intelectual de Berna", donde trabajó hasta el año 1909.

Continuará

Durante esta primera entrega, hemos visto la vida de Einstein en su niñez, juventud y sus primeros avances como científico. En la próxima entrega (que vendrá bastante pronto) repasaremos la vida de Einstein en la que ya empieza a enunciar teorías científicas y comienza una vida más pública y famosa. ¡Os espero aquí a todos!

Fuente

Albert Einstein - Wikipedia
¿Einstein, era mal estudiante? - El nuevo cafelito
Continúe leyendo

La vida de los grandes científicos (I) Prólogo


Los grandes científicos han tenido a menudo una historia tan interesante como sus propios descubrimientos. La vida de cada uno fue única, han vivido diferentes épocas y en diferentes ambientes, pero compartiendo un común amor por la ciencia.

En muchos casos conocemos sus nombres y sus caras, pero realmente sabemos bastante poco sobre sus vidas. Como todo el mundo, estos grandes genios han tenido mejores y peores épocas, problemas y gloriosos reconocimientos, anécdotas desgraciadas y anécdotas para el recuerdo.

Galileo, Copérnico, Marie Curie, Einstein, Fleming, Newton, Hawking, Darwin, Pascal, Pasteur, Edison... Grandes científicos para el recuerdo (uno de ellos todavía está en pleno apogeo, descubriendo todavía nuevas maravillas, Stephen Hawking)

Hoy, a raíz de la buena acogida que están teniendo las curiosidades sobre grandes escritores, quiero empezar una nueva serie sobre grandes científicos. Además de las curiosidades, con los científicos vamos a ver también sus descubrimientos, estudios...etc. Como no sabía con cuál empezar, he decidido dejaros a vosotros la opinión y, de paso, probar el gadget de "encuestas".



En la barra de la derecha del blog, justo debajo del apartado suscriptores, podéis encontrar ya la nueva encuesta. Sólo podéis votar una vez y a un sólo científico, por lo que tenéis que pensaros bien la respuesta.

Por supuesto, podéis dejar también un comentario con otras recomendaciones para futuras entregas. La encuesta estará abierta hasta este viernes (viernes incluido), para que pueda empezar el sábado con ellas.
Continúe leyendo
 

El Busto de Palas está bajo licencia Creative Commons | Template design by O Pregador | Powered by Blogger Templates